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El calor dispara el 'ozono malo', un gas que reduce la función pulmonar

Es probablemente el contaminante menos conocido, a pesar de generar problemas de salud. Sobre todo ahora, en verano

Publicado: 21:23 - 02/08/2013

Mercè es una mujer de 46 años de Tarragona que está pasando un verano «fatal». Padece de asma y asegura que «hay días en los que no puedo respirar». Fue al médico y éste le dijo que una de las causas de que se sintiera peor en los días de mucho calor podría ser «por los altos niveles de ozono troposférico en el aire».

Mercè recuerda que «puse cara de póker y le dije al médico que yo tenía entendido que el ozono era bueno, que nos libraba de la radiación ultravioleta y todo eso, y entonces él me contestó que sí, pero que, como ocurre con el colesterol, también hay un ozono bueno y un ozono malo».

En efecto, según explica el Departament de Territori i Sostenibilitat de la Generalitat, por un lado está el ozono que se encuentra de forma natural en la atmósfera, cuya concentración es máxima a 20 kilómetros de altura, dentro de la estratosfera.Es la denominada capa de ozono, que nos protege de las radiaciones ultravioleta procedentes del sol y que, por lo tanto, es beneficiosa; y luego está el ozono que se halla en la capa más cercana a la superficie terrestre, la troposfera. Éste es el malo.

La pesadilla de los asmáticos

Se trata de un gas incoloro, invisible y de olor agradable. A diferencia de la molécula de oxígeno que respiramos, formada por dos átomos (O2), la molécula de ozono tiene tres átomos de oxígeno (O3). Este tercer átomo tiene una gran tendencia a separarse de la molécula de ozono y a combinarse con otros elementos químicos para dar lugar a un gas muy reactivo, que, en ciertas concentraciones, tiene efectos irritantes sobre las mucosas de los seres vivos, lo que afecta al sistema respiratorio. De hecho, en relación con la producción de inflamaciones pulmonares, el O3 es uno de los contaminantes atmosféricos más tóxicos.

En efecto, en función de su concentración, el ozono puede causar tos, dolor de cabeza, irritaciones en la faringe, en la garganta y en los ojos, dificultades respiratorias (‘garganta seca’), disminución del rendimiento, empeoramiento de la función pulmonar, síntomas de malestar general: cansancio, dolor de cabeza, desaliento...

No todas las personas sufren con la misma intensidad estos síntomas. Los colectivos con mayor riesgo son los que padecen enfermedades cardíacas o pulmonares y, en segundo lugar, los niños, otros enfermos y la gente mayor. Así, el ozono es la pesadilla veraniega de los asmáticos, pues agrava su enfermedad y reduce la función pulmonar, es decir, cuando hay contaminación se respira más rápido y con menos profundidad. Esto es de lo que se quejaba precisamente Mercè cuando acudió al médico.

Pero no sólo lo sufren las personas; las concentraciones superiores a 200 gm-3 provocan en los animales mayor susceptibilidad hacia las infecciones bacterianas. También afecta el normal desarrollo y crecimiento de plantas y produce el deterioro de materiales como el caucho, colorantes textiles y pinturas.

Qué hacer

Como no huele mal ni se ve, es difícil que el ciudadano detecte este contaminante. Además, aparece donde nadie sospecharía: en parques urbanos, a las afueras o en municipios en los alrededores de las urbes.

El Diari se ha hecho eco en el último mes en varias ocasiones de los avisos que emite Protecció Civil cuando los niveles de ozono troposférico en el Camp de Tarragona superan el umbral de 180 microgramos por metro cúbico, límite por encima del cual se considera que hay afectación a la salud de las personas.

Cuando esto ocurre la recomendación es evitar realizar ejercicios o cualquier otro tipo de esfuerzo físico al aire libre. «Como medida preventiva, advierten desde Medi Ambient de la Generalitat, hay que renunciar a hacer esfuerzos al aire libre que no sean usuales, especialmente si producen fatiga. Y es que en el caso de un ejercicio físico muy intenso bajo concentraciones de ozono muy elevadas (del orden de los 400 µg/m³ de media en dos horas), la capacidad pulmonar podría llegar a disminuir hasta un 5%».

Avisos de alerta

La Comisión Europea obliga a las administraciones a alertar a los ciudadanos cuando los niveles de ozono troposférico superan los 180 microgramos por metro cúbico, a pesar de que por encima de 120 el ozono ya es perjudicial para la salud, según las directivas europeas. Así las cosas, las administraciones están obligadas a informar. Pero, ¿cómo lo hacen? La Generalitat vigila permanentemente los niveles de ozono a través de diferentes estaciones y entre mayo y septiembre, cuando las condiciones meteorológicas –alta radiación solar, brisa intensa, etc.– son más propicias para este gas, lleva a cabo una campaña específica. Durante este período hay una persona que está permanentemente de guardia, mañana y tarde, sábados y domingos incluidos, para dar cobertura a las superaciones del umbral, en cuyo caso emite una alerta. Estos informes se publican en la web y se envían a diferentes administraciones y medios de comunicación, pero difícilmente llegan a los ciudadanos a tiempo.

Precisamente la escasa información que reciben los ciudadanos ha generado críticas de los expertos. «Es preocupante la desidia de las administraciones. La información sobre la contaminación es de suma importancia, puesto que salva vidas», decía a El País hace unos días Federico Velázquez de Castro, doctor en Ciencias Químicas en la Universidad Complutense de Madrid y autor de varios estudios sobre el ozono. «Es factible informar en tiempo real en zonas como parques donde hay ozono. Técnicamente, no es difícil alertar a la población. Además, hay modelos que dan buenas predicciones a corto plazo, estudiando si hay situación anticiclónica, la temperatura y la insolación», explicaba Velázquez de Castro. En efecto, el pronóstico para hoy en Tarragona, según la web de la Generalitat, es «niveles elevados de ozono troposférico».

No obstante, no todas las personas tienen internet ni se conectan a la página web de Territori i Sostenibilitat cada día, por lo que muchos ciudadanos seguirán respirando aire sucio sin saberlo.

Los máximos, en Tarragona

Desde el año 2000, el máximo umbral histórico que se ha grabado en Catalunya ha tenido lugar en Vila-seca, donde en 2002 se superó el umbral de alerta con un valor de 384 g/m (a partir de 180 puede haber afectación para la salud de las personas). De hecho, históricamente los máximos umbrales más altos se han dado en el Camp de Tarragona, una de las zonas, junto a la Plana de Vic, el Pirineo Oriental y las comarcas de Girona, con más episodios de Catalunya. En el caso del Camp de Tarragona, las máximas concentraciones de ozono troposférico se registran en estaciones ubicadas a sotavento de la ciudad de Tarragona, favorecidas por la brisa marina.


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