El Arquebisbat de Tarragona ve insuficiente la cifra y admite sus dificultades para que los más pequeños continúen recibiendo los Sacramentos tras la Primera Comunión
Cuesta que la Fe arraigue entre los pequeños. Así lo confirma el Arquebisbat de Tarragona en plena efervescencia de comuniones. El número de estas celebraciones se mantiene con el paso de los años pero desciende el de la Confirmación, el sacramento posterior. A pesar de los esfuerzos de las parroquias, aproximadamente la mitad de los niños que hacen la Primera Comunión no se confirman, ya que muchos de ellos no siguen con la catequesis. Mossèn Xavier Morell considera que la cifra es insuficiente: «Nos parece muy poco. Creemos que la Confirmación es un sacramento al que todos los que hayan sido bautizados tendrían que acceder. Lo ideal sería que el 100% de la gente que hace la primera comunión se confirme».
Para la Iglesia, la Comunión es sólo el inicio de un aprendizaje religioso que debe durar toda la vida. Morell detecta algunas razones de esta tendencia a la baja. «Creo que esto sucede por dejadez o por falta de información. Si después de la Comunión se pierde el contacto con la Iglesia, es difícil recuperarlo después». Cuando el niño entra en la preadolescencia, es difícil que siga el camino religioso, ya que también se dejan influir por el entorno: desde los propios padres hasta los amigos. «Los niños vienen muy a gusto a catequesis. No les supone un esfuerzo. Lo que ocurre es que los padres no se preocupan por que sigan. Luego, cuando son algo más mayores, se dejan influir por los compañeros del colegio. Cuando les toca la Confirmación, reciben una influencia negativa de los amigos. Lo ven como algo que ya no se lleva», afirma Morell.
‘Una tendencia que dura años’
La adhesión de estos fieles es toda una asignatura pendiente, ya que muchos de ellos probablemente no vuelvan a tener un contacto con la Iglesia hasta que deciden casarse, si es que eligen hacerlo a través del sacrosanto altar. «Llevamos años instalados en esa tendencia. Muchos son cristianos pero ya no regresan a la Iglesia hasta que la necesitan, que suele ser para hacer una boda».
Sobre el número de comuniones, Morell apunta: «Tenemos la impresión de que hay menos comuniones en relación al volumen de niños. También hay que incluir, por ejemplo, a muchos inmigrantes que no son católicos».
Un aspecto que ha cambido con relación al pasado es la percepción social de los que no reciben el sacramento de la comunión. «No se puede decir que la Comunión sea algo externo al hecho religioso. Hace unos años los niños que no la hacían quizás estaban peor vistos y se hacía un poco por compromiso. Ahora no. Si el niño no hace la Comunión, no pasa nada. Por eso, todos los que la hacen tienen algo de sentimiento religioso, aunque no esté muy desarrollado. Por lo general, quizás los padres no estén muy vinculados a la Iglesia pero algo creen».
La opción de un evento laico
También existe la posibilidad de hacer la Comunión por lo civil. En España ya se han celebrado las primeras Comuniones laicas e incluso hay organizaciones que se centran en estos formatos al margen de lo religioso. «En casa no practicamos ninguna religión pero nos pareció importante celebrar que Sandra se ha hecho mayor. Era un excelente motivo para juntarnos y pasarlo bien», comenta la madre de Sandra en la web www.ceremoniacivil.com. Los que están a favor ven la Comunión laica como un rito del paso de la infancia a la preadolescencia.
A excepción de la ceremonia religiosa y del hecho de no tener que pasar por la catequesis, la Comunión laica cuenta con el tradicional banquete y la vestimenta de etiqueta.
En Tarragona, aún no se han registrado de momento ninguna Comunión laica, aunque las celebraciones civiles cada vez toman más protagonismo. En noviembre del año pasado, Salou acogió la celebración del primer bautizo civil en la provincia.