Caos ferroviario
Rodalies 'catea': los catalanes la suspenden con un 4,2
Vuelve a ser el servicio público peor valorado por los ciudadanos por segundo año consecutivo según la encuesta del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO)

Un tren llegando a la estación de Rodalies de Cerdanyola del Vallès
Rodalies vuelve a ser el servicio público peor valorado por los catalanes por segundo año consecutivo. Según la encuesta anual de valoración del Govern y de las políticas públicas del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), publicada este jueves, la red de Rodalies obtiene una puntuación media de 4,2 sobre 10, tres décimas menos que el año pasado y lejos del aprobado que había logrado en los dos ejercicios anteriores.
La encuesta se realizó entre octubre y diciembre, con una muestra de 3.242 personas, antes del accidente ferroviario de Gelida y de las dos semanas de interrupciones del servicio registradas recientemente. Aun así, la nota de Rodalies es la más baja no solo entre los medios de transporte, sino entre todos los servicios analizados en el estudio.
Rodalies es el único sistema de transporte que no alcanza el aprobado. El ranking lo encabezan los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), con un 7,6, seguidos por el AVE, Avant y Larga Distancia, y el metro, todos con un 7,4. Los autobuses urbanos (6,9) e interurbanos (6,6) rozan el notable, mientras que los regionales de Renfe se sitúan en el 5,5.
La peor valoración corresponde a los desplazamientos por motivos laborales o de estudio, con una nota de 3,3 sobre 10, la misma puntuación que otorgan trabajadores y estudiantes. En comparación, los usuarios que utilizan FGC para sus rutinas laborales o académicas califican el servicio con un 8 sobre 10.
El suspenso a Rodalies es transversal a todas las franjas de edad y a los simpatizantes de casi todos los partidos políticos. Las notas más bajas las dan los votantes de la CUP (2,1), mientras que los únicos que aprueban el servicio son los simpatizantes del PP (6,2) y del PSC (5,2).
Más de seis de cada diez catalanes utilizan Rodalies de manera habitual, un porcentaje solo superado por el metro de Barcelona, que alcanza a dos tercios de la población, y por los autobuses urbanos, usados por tres de cada cuatro ciudadanos.
En cuanto a las responsabilidades, el 55% de los encuestados considera que la Generalitat debe liderar la mejora del servicio, frente al 41% que cree que la competencia recae en el Gobierno central. Esta percepción es mayoritaria entre los votantes de casi todos los partidos, salvo entre los de Junts y la CUP, que señalan con más claridad a Madrid.
Los jovenes prefieren la sanidad privada
La encuesta también refleja una preferencia general por los servicios públicos, especialmente en sanidad y educación. El 49% considera que la sanidad funciona mejor si es pública, frente al 29% que apuesta por la privada, aunque entre los jóvenes de 16 a 24 años casi la mitad cree que el sistema privado es más eficaz.
El Govern rasca el aprobado
En conjunto, el Govern obtiene una puntuación media de 5,1 sobre 10, la primera vez que supera el aprobado desde que se puso en marcha este formato de encuesta en 2022. El ejecutivo de Salvador Illa aprueba entre los simpatizantes de casi todos los partidos, salvo Vox, CUP y Aliança, y el 64% de los encuestados avala su gestión.
Entre las áreas peor valoradas figuran la lucha contra la pobreza y la exclusión social (4,4) y las políticas de seguridad (4,3), mientras que el Govern aprueba en cultura y lengua catalana, sanidad pública, educación y transporte público e infraestructuras.
Los gobiernos municipales aprueban con un 5,3, una nota superior a la de la Comisión Europea y el Gobierno español, que suspenden con un 4,4. Además, la mayoría de los encuestados considera que la situación política y económica es negativa, una percepción especialmente extendida entre los jóvenes y los votantes de CUP, Vox y Aliança.
Un tercio de los encuestados quiere subir los impuestos
En materia de impuestos, el 53% de la ciudadanía apuesta por mantenerlos, mientras que el 27% es partidario de incrementarlos y el 16% de reducirlos, aunque este último porcentaje ha crecido ligeramente respecto al 12% registrado en 2022. Los jóvenes de entre 16 y 24 años son el único grupo de edad que prefiere bajar los impuestos antes que subirlos, una postura que también comparten los votantes del PP, Vox y Aliança. El impuesto de sociedades es el único que concentra más apoyos para una subida que para una bajada, mientras que el 56% de la población reduciría el impuesto de sucesiones. Un porcentaje similar considera que paga más en impuestos de lo que recibe posteriormente en forma de servicios públicos.