Medioamebiente
25 años del sueño que salió del fondo del mar en Coma-ruga
El tesón de Pere López y el grupo Sotavent logró la reserva marina de Masia Blanca

Pere López impulsó la creación de la reserva de Masia Blanca
Había buceado por todo el mundo junto a su mujer y sus hijas. Y Pere López advirtió que en las aguas de Coma-ruga había una zona rocosa de una gran riqueza ambiental, pero también muy amenazada y que había que protegerla. Una riqueza comparable a otros fondos marinos de los que presumen en algunas partes del mundo. Pero que aquí ni se divulgaban ni se protegían.
Eran principios de la década de los 90. López y su mujer Rosa Maria crearon la asociación submarinista Sotavent. Con el objetivo de hacer abrir a muchos los ojos debajo del mar. A vecinos y sobre todo a las administraciones.
Esa riqueza de flora y fauna marina en aguas de Coma-ruga debía protegerse, porque más allá de su valor paísajístico, tenía una función de protección de las playas frente a los temporales y como zona de cría y alimento para decenas de especies. Además esa zona rocosa sumergida era una defensa de la pradera de posidonia oceánica, una planta vital para el ciclo marino.

Pare López y su mujer Rosa Mari con el alcalde y la concejal de playas
Sotavent impulsó una martilleante tarea para dar a conocer ese ecosistema y reclamar su protección. Campañas divulgativas, acciones populares y visitas a ministerios y concejalías de la Generalitat.
Manuel Egea, miembro de Sotavent recuerda una última visita en enero de 1999 al director general de Costas en Madrid. Para insistir en la necesaria porotección de ese ecosistema marino. Pocos meses después se recibía la notificación de que se catalogaría como reserva de pesca. Masia blanca ya era una realidad protegida. Comenzaba la divulgación y la vigilancia. Durante años Sotavent controló para evitar a los furtivo, retiró redes y divulgó ese ecosistema
Este jueves el Tabaris de Coma-ruga ha acogido una jornada para celebrar los 25 años de una reserva marina, las más pequeña del Estado, pero que ha mostrado gran capacidad de recuperación y de generación de especies que han favorecido a las pesquerías cercanas.
Cada 50 kilómetros
López ya no bucea, pero sigue advirtiendo de los riesgo de no proteger los fondos marinos. «Lo que empezó como un sueño se ha hecho realidad», señaló. «Hemos de dejar un mar mejor para las próximas generaciones».
Pero señala que queda mucho por hacer. Aporta una receta como la de hace 25 años. «Cada 50 kilómetros debería haber una reserva», Entre ellas las especies ya se desplazarían. Con la autoridad que merece, culpó a las administraciones de falta de decisión.