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Festa Major d'Hivern de Salou

Borrasca de confeti en Salou en un Cós Blanc de récord con más de 50.000 asistentes

Miles de personas celebran el día grande de la Festa Major d’Hivern, con un multitudinario desfile de las 28 collas bajo 25 toneladas de confeti

La fiesta del Cós Blanc reúne a 50.000 personas en el paseo Jaume I de Salou

La fiesta del Cós Blanc reúne a 50.000 personas en el paseo Jaume I de SalouIván Alcalá

Iván Alcalá Rubio

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Ni el viento, ni el frío, ni la amenaza de lluvia. Salou no falla a su cita con el Cós Blanc y, un año más, este sábado el paseo Jaume I se ha convertido en la mayor fiesta al aire libre de la Costa Daurada. Mucho antes de las 7 de la tarde, la hora de inicio, la marea de gente ha tomado las calles de Salou rumbo al epicentro de la celebración. 30 torres con cañones de confeti, máquinas de humo, pantallas leds y 250 puntos de luz móviles que han transformado durante dos horas el frontal marítimo de Salou al ritmo de los éxitos musicales del momento.

Las 27 collas y la carroza que transporta a las nuevas pubilles y el hereu de Salou, abriendo el desfile, se han abierto paso entre la multitud en una comunión de más de 4.000 personas desde dentro de la rúa y 50.000 más como espectadores en el paseo y las calles de alrededor. Un nuevo récord de asistencia, según los datos de la Policía Local de Salou, con una cifra entre 54.000 y 55.000 personas.

Las particulares novias a la fuga de la Colla Gastronòmica han sido los primeros disfraces en asomar por el paseo. El arranque más gamberro para la fiesta más canalla del año. En los altavoces, el mítico riff del Thunderstruck de AC/DC inaugura el show audiovisual que abre la noche. 

Móviles al cielo, que empieza el espectáculo. El confeti empieza a llover desde los cañones. Le siguen otras canciones del año como Berghain de Rosalía, Golden de las Guerreras Kpop o La Morocha de Luck Ra. El público enseguida se entrega a la fiesta y convierte el paseo en un gran karaoke al aire libre

Piratas, indios, caperucitas rojas, marineros y vikingos de todas las edades desfilan bajo la intensa lluvia de confeti. No faltan personajes como Mary Poppins, Peaky Blinders, Bola de Drac, Shreck o aviadores de Top Gun, además de unas originales piezas de ajedrez, relojes gigantes y animales de todo tipo.

El día ha tenido un componente especial para algunas de las collas que este año están de aniversario. El Grup Esplai Salou ha celebrado sus 40 años de Cós Blanc con un espectacular barco pirata del Capitán Garfio que incorporaba cañones para lanzar humo. La Gastronòmica cumplía 30 años con tarta de boda. 25 hacían la Colla Els Dimecres, Colla Bandarra, Colla No Tan Jove y Colla Xucurrate, mientras que las collas Molta Festa y Caracol llevan diez años formando parte de la celebración.

'Apagón' sorpresa

Un par de fallos eléctricos han interrumpido durante unos minutos la música, las luces y las pantallas de las torres, pero ni el confeti ni las ganas de la gente se han apagado ni un instante. «Ha sido un minuto de silencio por los que no han podido venir al Cós Blanc», ha salido del paso Roberto Vara, flamante nuevo speaker de la fiesta junto a Laura Jarque. Los dos han resuelto con nota la difícil papeleta de ser maestro de ceremonias frente a 50.000 personas y con el recuerdo imborrable del mítico Juanma Hidalgo en la mente de muchos.

Los 800 kw de generación eléctrica que se necesitan para poner en marcha el gran montaje del Cós Banc se han suplido durante unos minutos con los propios equipos de sonido y luz de las carretelas y, sobre todo, con el desparpajo de los integrantes de las collas, que no han dejado de bailar y brincar para mantener el ambiente en todo lo alto. Con más improvisación que coreografías, pero sin abandonar la esencia del 'Coso'. Unas carreras entre bambalinas y la fiesta se vuelve a enchufar. 

Para la segunda vuelta al recorrido, se ha sumado a la fiesta un grupo de bailarines gigantes llenos de luz y ritmo. El grupo de teatro callejero El Carromato, llegado desde Cádiz, ha puesto su toque a la rúa con unas marionetas gigantes de cuatro metros de altura que han acompañado a las carretelas bajo la lluvia de papel.

Poco a poco, las 25 toneladas de confeti han ido cubriendo el paseo, que pronto superaba el palmo de papelitos de colores en muchos tramos. Todo a punto para el momento más esperado por familias y grupos de amigos. Una vez acaba el desfile, la multitud toma el centro del paseo y la celebración se torna una guerra sin tregua de confeti. El espíritu del Cós Blanc no para de crecer.

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