Servicios Sociales
Ingresan en un centro a la mujer que vivía en una marquesina de bus en Calafell
Llevaba dos años viviendo a la intemperie y más de uno en esa parada de bus

La marquesina donde ha permanecido la mujer, precitada tras su detención.
La mujer que durante más de dos años ha vivido en la calle en diferentes zonas de Calafell, a la intemperie, y que en el último año ha permanecido en una marquesina de bus junto a las dependencias de la Policía Local y de la Cruz Roja, ha sido ingresada en un centro de salud mental.
El ingreso ha sido dictado por el juez, según explica, Marc Casellas, concejal de policía. El Ayuntamiento llevaba tiempo reclamando una intervención para que la mujer pudiese ser atendida y dejase de estar en la calle.
Ante las negativas de la mujer a recibir cualquier tipo de ayuda, no podía forzarse un ingreso de no ser que lo decretase un juez.
Costa
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La situación se desencadenó el pasado viernes. Días antes el Ayuntamiento la advirtió que no podía seguir en la marquesina argumentado una ocupación de la vía pública. Y el plazo finalizaba el viernes.
Cuando la Policía Local la requirió para dejar ese banco en el que ha permanecido, prácticamente inmóvil durante más de un año, la mujer se resistió. Por ello quedó detenida y los Mossos d’Esquadra la llevaron a la comisaría a la espera de pasar a disposición judicial.
El Ayuntamiento consideró que era la mejor alternativa para que un juzgado determinase qué hacer con ella y si lo considerase, decretar un ingreso en un centro donde ser atendida. El Ayuntamiento de Calafell explica que ha sido en Pere Mata.
Costa
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Ya había presentado al juzgado informes de Servicios Sociales municipales sobre la situación e incluso de un forense que visitó a la mujer en la marquesina para reclamar al juez que obligase a la mujer a aceptar la ayuda.
Sin embargo, según se explica en el Ayuntamiento, ese ingreso es para unas semanas y pasado ese plazo deberá determinarse qué hacer. Deberían activar alguna medida los Servicios Sociales, pero en Calafell explican que no está empadronada.
En todos estos años ha rechazado cualquier socorro. Los Servicios Sociales municipales ofrecieron llevarla a un albergue, que pudiese asearse en el pabellón, que acudiese a un comedor, pero no aceptaba.
Desde el pasado viernes la parada de bus sigue precintada a la espera de una limpieza y saneamiento ya que junto a ella la mujer hacía todas sus necesidades y acumulaba ropas y comida que muchos vecinos y Cruz Roja la ofrecían.
Fuente jurídicas consultadas por el Diari explicaron que de no ser un peligro para otras personas, si alguien decide vivir en la calle no se la puede obligar a un ingreso si no hay una orden judicial.