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Cultivar para tomar conciencia de nuestro cuerpo

Ser y estar. El Hort de la Sínia, en Altafulla, ofrece un taller de huerto social terapéutico para evadirse y conectar con la naturaleza

| Actualizado a 22 octubre 2022 06:00
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¿Alguna vez se han planteado utilizar la agricultura ecológica como medio para tomar conciencia del cuerpo y la mente? Si la respuesta es negativa, tienen oportunidad de experimentar esta sensación el taller de huerto social terapéutico que se realiza en el Hort de la Sínia, en Altafulla. Allí, el responsable de ese espacio embriagador, Joan Vives, no solo hace uso de la agricultura ecológica para evadirse del ajetreo del día a día, sino que también ayuda a descubrir plantas aromáticas y medicinales, y consigue que quiénes participan en la actividad se olviden de sus obligaciones con ejercicios previos de conciencia corporal.

Hace ya 30 años que Joan Vives decidió alejarse de las prisas del reloj y se sumergió en la creación del Hort de la Sínia, un centro de educación ambiental que se dedica a divulgar la produccción y alimentación ecológicas. Una de las formas que utiliza es el huerto social terapéutico, al que cada viernes personas como Nines o Dolors, acuden para cuidar el cultivo de sus propias hortalizas. Pero antes de eso «nos preparamos», explica Joan: «Hacemos alguna meditación, relajación y visualización para conectar nuestra energía con el entorno en el que estamos». Luego, cuando llega la hora de recoger la cosecha «lo repartimos todo y, si hay excendentes, los llevamos a Cáritas de Altafulla».

«Me encanta este sitio, es fantástico y te permite disfrutar de la naturaleza y del canto de las aves». Son palabras de Nines, la veterana del grupo con cuatro años de experiencia. En cambio Dolors es el primer año que participa en este taller, pero sabía muy bien qué se encontraría: «Soy de familia de payeses, pero nunca he tenido la oportunidad de practicar el oficio. Ahora que lo estoy probando, me encanta».

Coles, espinacas... y ortigas

El huerto terapéutico funciona durante todo el año. Simplemente las plantaciones se adaptan a las estaciones. Ahora, explica Joan «estamos cultivando hoja verde: espinacas, acelgas...». Pero no solo eso. En este taller también «aprendemos a utilizar las plantas silvestres como por ejemplo, la ortiga». A priori es algo chocante, ¿o no? Pues después de las palabras de Joan, este concepto les va a cambiar: «Si se hierve, es comestible y muy diurética. Con ella puedes hacer cremas de verduras o infusiones. Además, macerada con agua, fermenta y deja un olor que ahuyenta a muchos insectos».

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