Julian Barnes se despide del lector
El escritor inglés celebra sus ochenta años con un libro que es una carta de despedida al mismo tiempo que un destilado de su estilo e intereses

El autor británico Julian Barnes publica «Despedidas».
El escritor Julian Barnes (Leicester, 1946) acaba de cumplir 80 años y Anagrama, con traducción de Jaime Zulaika, acaba de publicar el que será, según afirma Barnes en él, su último libro. En Despedidas, cuyo título original es Departure(s), Barnes anuncia pronto que: “1) Habrá una historia –o una historia dentro de la historia–, pero no todavía; y 2) Este será mi último libro”. Ya ha matizado en alguna entrevista que no abandona la escritura, seguirá entregando ensayos y artículos. Pero se despide de la escritura de novelas, en parte por temor a repetirse, en parte porque no quiere que la muerte le pille a medias con una novela y le quite la potestad sobre decidir cuál es su último libro.
Julian Barnes está cómodo en la ambigüedad, que en este libro opera a todos los niveles, especialmente en cuanto a la naturaleza misma de su trabajo: se divierte difuminando los límites entre la ficción y la realidad, sin dejar nunca de lado su obsesión, la memoria. Despedidas admite varias lecturas (varios “niveles” podríamos decir, guiñándole un ojo a Barnes): por un lado está la poética literaria de Barnes, lo que tiene el libro no solo de enseñar su proceso de escritura, sino de diálogo con otros de sus libros. Pero lo hace con elegancia y cierto distanciamiento que le salvan de cualquier atisbo narcisista, además, tiene humor, cosa que siempre se agradece. Por otro lado, está todo lo que tiene que ver con la memoria y que por su propio mecanismo se amolda muy bien a ese estar a medio camino entre la realidad y la ficción. Barnes enmarca la historia (que en realidad son dos) en un ensayo en dos partes sobre la memoria: en la primera parte habla de los recuerdos autobiográficos involuntarios y de Proust, que reaparece al final, en la emocionante despedida de Barnes de su lector y de una parte de su oficio. En medio tenemos la crónica del diagnóstico de un cáncer incurable pero tratable y el principio y el final de una historia de amor, también en dos partes, porque fue así como sucedió, o eso es lo que cuenta el libro. A Jean y Stephen los presentó Barnes en la universidad (aprovecha para contar cómo eran las incursiones en la vida sexual en los sesenta), se hicieron novios pero quizá era demasiado pronto, así que se separaron. Cuatro décadas después, en las que Barnes no sabe nada de ellos, Stephen reaparece en la vida de Barnes y le pide que lo reúna con Jean, el amor de su vida, cosa que él hace. Hay boda y una segunda oportunidad, pero el hueco de esos 40 años queda así, vacío.

- Título: Despedidas
- Autor: Julian Barnes
- Editorial: Anagrama
En el libro hay convocados muchos escritores, algunos compañeros de generación, amigos de Barnes (Christopher Hitchens, Martin Amis); otros con cuya obra dialoga Barnes (Flaubert, Proust) o la primera escritora que conoció en la vida, la dramaturga Dodie Smith. Para Barnes la literatura es conversación, “murmullos de una conversación cotidiana”, dice. Lo que termina por decir este libro –híbrido, cosa habitual, como le reprocha en un momento Jean– es que la literatura y la vida a veces se confunden, pero porque la literatura nace de la observación de la vida.