Fútbol
El análisis del Sabadell-Nàstic: Y el resultado volvió a ser lo mejor
El empate ante el Sabadell fue un milagro. Sin juego, sin respuesta y sin alma, el conjunto grana se sostiene en la clasificación, pero las sensaciones no generan ilusión

El Nàstic volvió a ofrecer una imagen muy dubitativa.
El Nàstic volvió a cuajar un partido en el que el resultado fue, con diferencia, lo mejor. Fue tal la superioridad del Sabadell en la Nova Creu Alta que tildar el empate de milagroso no es ninguna exageración. El conjunto arlequinado fue mejor de principio a fin, y si no consiguió llevarse la victoria fue porque le faltó puntería y porque Dani Rebollo volvió a completar un encuentro muy por encima del resto de sus compañeros. Uno ya se ha acostumbrado a este contexto, sobre todo fuera de casa. En las últimas tres visitas, Rebollo ha sido el mejor, y eso no es casualidad.
Comentaba Luis César antes del partido frente al Sabadell que la presencia de un millar de aficionados en la Nova Creu Alta era motivo de responsabilidad. Son ellos quienes gastan su tiempo y dinero por seguir al equipo de su alma allá donde vaya. Si el desplazamiento es más o menos cercano, como era el caso de Sabadell, la marea grana está asegurada.
El técnico gallego quería ganar en la sala de prensa por ellos, pero en el verde no se percibió esa ambición. El Nàstic fue un equipo rácano, plano, triste, que se limitó a sobrevivir en tierras arlequinadas. Esto no es lo que se prometía en verano, cuando desde el club grana se construyó una plantilla para ser campeona. Jugando así resulta complicado imaginar al Nàstic consiguiendo el ascenso. El fútbol a veces da sorpresas, pero casi siempre acaba poniéndote en tu sitio, y el del conjunto tarraconense no parece, ahora mismo, la primera plaza. A nivel numérico está a solo tres puntos, pero en cuanto a sensaciones, la grieta es abismal.
El Sabadell fue todo lo que el seguidor grana quiere que sea su Nàstic: un equipo valiente, con personalidad, con identidad y que va a por el rival en todo momento. Un conjunto que sometió al grana de manera constante, con y sin pelota. En fase ofensiva fue un equipo vertical, que movió el balón con celeridad y rumbo claro. López Pinto fue un cuchillo por banda, una pesadilla en el costado diestro cada vez que recibía el balón.
Toda esa verticalidad y ambición que tuvo el Sabadell en ataque no la mostró un Nàstic que apenas dio señales de vida en la Nova Creu Alta. Si la segunda parte frente al Tarazona fue preocupante, la actuación completa ante el Sabadell es digna de estudio. Un equipo que no pudo tener la pelota, que jamás logró superar con fluidez la presión constante del rival y que todavía se pregunta cómo hacerle daño a un adversario que no le dio ni tregua ni opción.
Ocho ocasiones del Sabadell y solo una para el Nàstic. Veinte disparos de los locales por apenas tres de los granas. Un 67 % de posesión para los de Ferran Costa por un 33 % para los de Luis César. Diez córners a favor de los arlequinados por solo uno de los tarraconenses. En ocasiones, los números lo dicen todo, y este es un buen ejemplo.
Sobrevivir en la Nova Creu Alta no debería ser motivo de celebración para un equipo que aspira a ascender —y de manera directa—. El Sabadell es, hoy, un equipazo, y genera envidia en un seguidor grana que observa la clasificación con incredulidad. Su equipo está arriba… pero no sabe bien cómo.