La previa
El Nàstic busca la continuidad en su visita al Villarreal 'B'
Tras la primera victoria de la era Parralo frente al Marbella en el Nou Estadi, los granas buscan este viernes (19.00 horas) el segundo triunfo consecutivo en una exigente visita al Villarreal ‘B'

Los jugadores del Nàstic celebran un gol ante el Tarazona.
El Nàstic de Tarragona tiene hoy la oportunidad de sumar dos triunfos de manera consecutiva tras derrotar la pasada semana al Marbella en el primer partido en el Nou Estadi de la era Parralo. Esta tarde de viernes el reto es diferente porque los granas visitan a un siempre peligroso filial amarillo que quiere imponer su ley en su casa. Es precisamente esa la nueva asignatura que tiene pendiente un equipo tarraconense que solo ha conseguido un triunfo como visitante y fue en Ibiza. El resto de partidos lejos de casa se han saldado con dos empates ante Sabadell y Betis Deportivo y dos derrotas.
Más allá de los números, el duelo llega en un momento clave: el equipo necesita confirmar esa sensación de reconstrucción que dejó el estreno de Cristóbal Parralo como local. El técnico ha optado por un plan más racional, con líneas más juntas y un punto de agresividad en las disputas que había desaparecido en semanas anteriores. La victoria por la mínima ante el Marbella no despejó todas las dudas, pero sí encendió una chispa de fiabilidad que ahora debe trasladarse fuera de casa, donde el Nàstic aún no ha logrado mostrarse como un bloque reconocible durante los noventa minutos.
El conjunto de Parralo acude a la Ciudad Deportiva José Llaneza consciente de que para ganar ante el filial groguet va a tener que hacer las cosas muy bien. Darle continuidad a la mejora defensiva protagonizada frente al Marbella es una obligación. Esa solidez, construida sobre la pareja Alba–Morgado y la capacidad del equipo para no partirse al ritmo de los ataques rivales, será fundamental ante un Villarreal B que castiga cada desajuste. El gran reto está en la parte ofensiva, en la que el conjunto grana debe generar mucho más peligro con la pelota. En el Nou Estadi se vio un equipo más paciente, menos acelerado, pero aún lejos de producir ocasiones constantes.
La buena noticia es que enfrente habrá un rival al que no le importará jugar de tú a tú, pero que también querrá tener la pelota. Ese escenario, más abierto, puede beneficiar a los tarraconenses si logran dominar la presión tras pérdida. El control sin renunciar al vértigo es el equilibrio que busca Parralo: un Nàstic capaz de no replegarse en exceso, de discutirle el ritmo al filial amarillo y de encontrar a hombres como Pau Martínez y Jaume Jardí entre líneas, donde se deciden los partidos igualados.
Un Villarreal con bajas
El Villarreal B, que viene de perder ante el Tarazona por 2-1, llega al partido frente al Nàstic con varias bajas de calado en su plantilla. A la ya conocida del mediapunta colombiano Luis Quintero, por lesión, se unen ahora dos futbolistas sancionados. El central oscense Ismael Sierra vio la quinta amarilla en el campo del conjunto aragonés SD Tarazona y, en ese mismo partido, el mediocentro senegalés Alassane Diatta fue expulsado en el minuto 56. Dos ausencias importantes para un equipo que acostumbra a tener mucho peso en la salida de balón por dentro.
Pese a estas ausencias ya confirmadas, el equipo de David Albelda sigue siendo muy peligroso. Es cierto que viene de perder, pero antes de ese tropiezo sumaba dos victorias de postín ante el Cartagena y el Atlético Sanluqueño. Su bagaje total en casa es positivo: ha sumado 11 de los 18 puntos. El filial, además, conserva ese gen competitivo que mezcla descaro, ritmo y talento en campo contrario. Es un equipo al que cuesta sujetar cuando enlaza posesiones limpias.
En ese contexto, el Nàstic afronta una prueba exigente pero también una oportunidad. Puntuar en Villarreal supondría algo más que sumar: enviaría un mensaje al grupo y al campeonato de que la etapa Parralo empieza a tomar forma. Mostrar una versión madura, autoritaria y con colmillo puede ser el primer paso de un tramo de temporada que exige regularidad si el equipo quiere engancharse a la zona alta.