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El Reus desaprovecha una oportunidad de oro en Barcelona

Los rojinegros caen ante el Espanyol B a pesar de disfrutar de las mejores ocasiones, pero no aciertan (2-0)

El meta del Reus, Pacheco, ha rozado el empate en el tiempo añadido.

El meta del Reus, Pacheco, ha rozado el empate en el tiempo añadido.Andrés Romero/Reus FCR

Marc Libiano

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El Reus se marchó de vacío de la Dani Jarque en el día que quizás menos lo mereció. La categoría es esto, debes dominar las dos áreas. En dos despistes en la propia, el Espanyol B castigó a los de Carrasco con una derrota que les impide asaltar el liderato, después del tropiezo del Poblense. El equipo compitió bien, murió en el área rival, pero no rescató botín, en una tarde que acabó en diluvio universal, con los hinchas rojinegros empapados.

El episodio inicial se consumió a lomos de un orden desorbitado, nadie quiso equivocarse. Marc Carrasco solo cambió cromos en la posición de mediocampista y por obligación: Marc Grau por Xavi Jaime, sancionado por acumulación de amarillas. Varió poco el equipo en cuanto estructura. Grau acompañó a Sandro en tareas de intendencia, Ricardo Vaz se descolgaba para enlazar con los centrales.

En todo caso, el Reus brilló de nuevo con esa pose de seguridad defensiva que siempre exhibe. O casi siempre. En especial, uno de sus zagueros, Andy Alarcón. Anduvo imperial en todas las disputas, fino en la salida del balón. Su progreso como futbolista deslumbra, en el Reus ha alcanzado el prime. A Andy, en la primera acción de la tarde, le anularon el 0-1 por fuera de fuego. En una estrategia, se incorporó poderoso para anotar con la testa. Eso sí, un avanzado por un pelo.

Del Espanyol B apenas hubo noticias amenazantes, solo se desplegaba si Reus sufría alguna pérdida en sus ataques. Hubo un par de Kenneth, aunque no pasaron a mayores. De hecho, Kenneth disfrutó de la mejor ocasión de ese parcial inaugural. Recibió dentro del área y remató con violencia, pasada la media hora. El arquero local, Llorenç, escupió la pelota con una reacción supersónica.

El partido se descosió en el desenlace, los rojinegros apartaron el desgaste y dieron un paso al frente, hasta el punto que disfrutaron de las mejores opciones. Benito, a los 60 minutos, se quedó solo ante Llorenç, pero tiró demasiado cruzado. Ricardo había conducido una contra letal. Benito, de nuevo, se convirtió en la principal amenaza ofensiva del Reus y hablamos de un carrilero. Su influencia todavía resulta insustituible.

Ustrell rozó el gol en otro acercamiento venenoso, aunque su definición colisionó con el cuerpo de un defensor, todo justo antes del gol perico. Incluso, una aparición por el carril zurdo de Casals, con remate incluido, la desvió a córner un defensor local en la misma línea. La amenaza quedaba en nada y eso en esta categoría se transforma en pecado capital.

Carrasco vio la victoria cerca y arriesgó con los cambios. Pol Fernández Serra ingresó por Gran y solo Sandro se mantuvo como centrocampista puro. Más ida y vuelta, menos control. El Espanyol, en ese escenario, vio la luz. Cuando restaba un cuarto de hora, un cuerpo de Pol Fernández con el grandullón Letono que ganó la acción y cedió a Lodroño, solo al borde del área. Impactó de primeras y anotó para los locales.

Incluso en la épica, el Reus rozó el empate. A portería vacía, Aitor Serrano interpretó que debía centrar antes que acabar jugada. La pelota acabó en córner. Pacheco cabeceó una estrategia que lamió el poste, el portero rojinegro se había incorporado a la desesperada. No se vistió de héroe de milagro. El 2-0 final de Lluc confirmó una tarde cruel.

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