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El Nàstic asalta el Belmonte (0-1) y sigue soñando con el play-off

En su penúltimo desplazamiento, el guion conservador sale a la perfección y el Nàstic se mantiene vivo en la lucha por el play-off tras ganar al Albacete

| Actualizado a 15 mayo 2022 21:49
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Hacía falta casi un milagro para que el Nàstic saliera del Carlos Belmonte con los tres puntos. No porque el conjunto grana no fuera capaz de hacerlo, sino porque a juzgar por sus actuaciones visitantes y la fortaleza que había demostrado el Albacete en su estadio era una machada. Solo el Sevilla Atlético había sido capaz de ganar en el feudo manchego. Además, el tropiezo del Andorra le daba a los locales más vigor para buscar el triunfo. Pero a veces, las cosas caen de tu lado cuando menos te lo esperas. Incluso cuando menos te lo mereces. Y por una vez en todo el curso, a Raül Agné le salió el plan. Ese planteamiento contemplativo que desespera al seguidor nastiquero, dios su frutos. Cuando más hacía falta. Cuando el riesgo de languidecer en las dos últimas jornadas viendo a otros buscar el billete a los play-off de Galicia era elevado, sucedió lo impensable. El 0-1 que se ha persiguido en todos los campos de Primera RFEF recorridos se dio.

No hizo falta ni disparar a puerta en todo el partido. Ni siquiera en el gol. El golpeo de Pedro del Campo se marchaba fuera, pero Emmanuel desvió ese esférico y lo puso camino de su propia portería ante la sorpresa de Bernabé Barragán.

El tanto desató la locura en todos los rincones en los que un nastiquero seguía el partido. Daba lo mismo la frustración que a más de uno le provocó el encuentro. Los tres puntos estaban en el zurrón y pueden seguir soñando con ver al Nàstic en el play-off de ascenso a Segunda División. Preparando ya las abonos para el próximo sábado (18.30). Para que el Nou Estadi vuelva a sumar con una entrada de las grandes ocasiones con las que recibir al Sevilla Atlético.

El primer tiempo siguió la línea habitual de los partidos del Nàstic fuera de casa. Soporífero. Un equipo replegadito, muy bien replegadito las cosas como son, y aguardando su oportunidad. Lo malo es que cuando tuvo ocasión de correr, no supo hacerlo. Le faltaba ideas y se mostraba con un ritmo lentísimo. Del Campo no estaba cómodo y eso siempre hace sufrir el juego ofensivo grana. Aún así, Pablo Fernández tuvo el 0-1. Muy claro. Llegó al segundo palo y con todo a su favor cabeceó incomprensiblemente fuera.

El Albacete de Rubén de la Barrera también era fácilmente identificable. Los manchegos combinaban desde atrás pero sin la finura que han mostrado a lo largo del curso. Era lo que esperaba el Nàstic. Vivir de la imprecisión y el error rival.

Todo se resumía en un Albacete dominador de la posesión que se frustraba ante el posicionamiento defensivo tarraconense. No pasaba ni el aire. Aythami, recambio del sancionado Quintanilla, y Trilles lideraban un trabajo de contención eficiente. Tan solo permitían tiros lejanos que ellos mismos bloqueaban o acababan mansos a los guantes de Manu García.

Penalti sobre Dani Romera

Superada la media hora Dani Romera reclamó un penalti. Djetei le cazó entre sus piernas y lo retuvo como si de un cepo se tratara. El colegiado, muy cerca de la acción, no quiso saber nada.

El Albacete afinó los pases. Salió en el segundo tiempo más acertado. Especialmente Riki que cogió el protagonismo. Todo pasaba a través de sus botas. Los manchegos comenzaron a encontrar las combinaciones que les permitían superar líneas y encontrar los pasillos hasta los dominios de Manu García. El arquero tuvo trabajo. El que le dio Dani González con un remate desde el área chica. Estuvo afortunado el meta grana porque el delantero del Albacete disparó al muñeco. Fue más error del atacante que acierto del portero.

El poste también jugó a favor del Nàstic. Como si quisiera hacerse perdonar las ocasiones durante el curso en las que dejó sin gol a los granas. Trianguló por dentro el cuadro local hasta dejar a Fuster mano a mano con el guardameta del Nàstic. La definición fue buena, picando el balón con suavidad, pero el poste lo escupió.

Los de Agné seguían con ese ritmo lento y pesado. Tanto que cuando necesitaban poner una marcha más se calaban. Simón lo vivió en una contra que solo tenía que ponerla al segundo palo de primeras. Se trabó y dejó escapar la oportunidad. Como minutos más tarde hizo Del Campo. Se plantó en el punto de penalti y ahí cazó un balón suelto que lo mandó al cielo de Albacete.

Desesperaba la poca predisposición grana en ir a por el partido. La lentitud con la que se movían en las interrupciones. Parecía que firmaban el punto pese a que no era suficiente.

Pero todo se pasó con el gol. Deseado sí, pero inesperado. Totalmente. Pero vale tres puntos vitales.Tres puntos que aún no sirven para meter al equipo en play-off pero sí lo situan al acecho. Con dos partidos pendientes hará falta sacar la calculadora para ver las opciones de lograr el billete a Galicia.

Hacía falta casi un milagro para que el Nàstic saliera del Carlos Belmonte con los tres puntos. No porque el conjunto grana no fuera capaz de hacerlo, sino porque a juzgar por sus actuaciones visitantes y la fortaleza que había demostrado el Albacete en su estadio era una machada. Solo el Sevilla Atlético había sido capaz de ganar en el feudo manchego. Además, el tropiezo del Andorra le daba a los locales más vigor para buscar el triunfo. Pero a veces, las cosas caen de tu lado cuando menos te lo esperas. Incluso cuando menos te lo mereces. Y por una vez en todo el curso, a Raül Agné le salió el plan. Ese planteamiento contemplativo que desespera al seguidor nastiquero, dios su frutos. Cuando más hacía falta. Cuando el riesgo de languidecer en las dos últimas jornadas viendo a otros buscar el billete a los play-off de Galicia era elevado, sucedió lo impensable. El 0-1 que se ha persiguido en todos los campos de Primera RFEF recorridos se dio.

No hizo falta ni disparar a puerta en todo el partido. Ni siquiera en el gol. El golpeo de Pedro del Campo se marchaba fuera, pero Emmanuel desvió ese esférico y lo puso camino de su propia portería ante la sorpresa de Bernabé Barragán.

El tanto desató la locura en todos los rincones en los que un nastiquero seguía el partido. Daba lo mismo la frustración que a más de uno le provocó el encuentro. Los tres puntos estaban en el zurrón y pueden seguir soñando con ver al Nàstic en el play-off de ascenso a Segunda División. Preparando ya las abonos para el próximo sábado (18.30). Para que el Nou Estadi vuelva a sumar con una entrada de las grandes ocasiones con las que recibir al Sevilla Atlético.

El primer tiempo siguió la línea habitual de los partidos del Nàstic fuera de casa. Soporífero. Un equipo replegadito, muy bien replegadito las cosas como son, y aguardando su oportunidad. Lo malo es que cuando tuvo ocasión de correr, no supo hacerlo. Le faltaba ideas y se mostraba con un ritmo lentísimo. Del Campo no estaba cómodo y eso siempre hace sufrir el juego ofensivo grana. Aún así, Pablo Fernández tuvo el 0-1. Muy claro. Llegó al segundo palo y con todo a su favor cabeceó incomprensiblemente fuera.

El Albacete de Rubén de la Barrera también era fácilmente identificable. Los manchegos combinaban desde atrás pero sin la finura que han mostrado a lo largo del curso. Era lo que esperaba el Nàstic. Vivir de la imprecisión y el error rival.

Todo se resumía en un Albacete dominador de la posesión que se frustraba ante el posicionamiento defensivo tarraconense. No pasaba ni el aire. Aythami, recambio del sancionado Quintanilla, y Trilles lideraban un trabajo de contención eficiente. Tan solo permitían tiros lejanos que ellos mismos bloqueaban o acababan mansos a los guantes de Manu García.

Penalti sobre Dani Romera

Superada la media hora Dani Romera reclamó un penalti. Djetei le cazó entre sus piernas y lo retuvo como si de un cepo se tratara. El colegiado, muy cerca de la acción, no quiso saber nada.

El Albacete afinó los pases. Salió en el segundo tiempo más acertado. Especialmente Riki que cogió el protagonismo. Todo pasaba a través de sus botas. Los manchegos comenzaron a encontrar las combinaciones que les permitían superar líneas y encontrar los pasillos hasta los dominios de Manu García. El arquero tuvo trabajo. El que le dio Dani González con un remate desde el área chica. Estuvo afortunado el meta grana porque el delantero del Albacete disparó al muñeco. Fue más error del atacante que acierto del portero.

El poste también jugó a favor del Nàstic. Como si quisiera hacerse perdonar las ocasiones durante el curso en las que dejó sin gol a los granas. Trianguló por dentro el cuadro local hasta dejar a Fuster mano a mano con el guardameta del Nàstic. La definición fue buena, picando el balón con suavidad, pero el poste lo escupió.

Los de Agné seguían con ese ritmo lento y pesado. Tanto que cuando necesitaban poner una marcha más se calaban. Simón lo vivió en una contra que solo tenía que ponerla al segundo palo de primeras. Se trabó y dejó escapar la oportunidad. Como minutos más tarde hizo Del Campo. Se plantó en el punto de penalti y ahí cazó un balón suelto que lo mandó al cielo de Albacete.

Desesperaba la poca predisposición grana en ir a por el partido. La lentitud con la que se movían en las interrupciones. Parecía que firmaban el punto pese a que no era suficiente.

Pero todo se pasó con el gol. Deseado sí, pero inesperado. Totalmente. Pero vale tres puntos vitales.Tres puntos que aún no sirven para meter al equipo en play-off pero sí lo situan al acecho. Con dos partidos pendientes hará falta sacar la calculadora para ver las opciones de lograr el billete a Galicia.

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