Pesca
Los pescadores salen en protesta: "la normativa europea no se ajusta a nuestra realidad"
El sector celebra concentraciones reivindicativas en l'Ametlla de Mar y la Ràpita

La protesta en la lonja de l'Ametlla de Mar, este lunes por la mañana
Los pescadores de las cofradías catalanas han dejado amarradas todas las embarcaciones este lunes con motivo de la huelga convocada en el sector. Protestan contra la normativa europea, que consideran que incrementa en exceso la burocracia.
El sector recuerda que, durante los últimos treinta años, se han hecho muchos esfuerzos para garantizar la preservación del medio marino. Sin embargo, afirman que solo han recibido más restricciones legislativas. Por ello consideran que las directivas europeas están ahogando al sector primario y reclaman una legislación que tenga en cuenta la singularidad del mar Mediterráneo.
Este lunes han celebrado actos de protesta los pescadores de l'Ametlla de Mar y la Ràpita. También la Cofraria de Pescadors de l’Ampolla ha expresado su preocupación ante el nuevo reglamento europeo de control pesquero, que obliga a todas las embarcaciones —incluidas las de artes menores— a llevar a bordo un ordenador con una aplicación específica y a comunicar con cuatro horas de antelación la hora exacta de llegada a puerto, así como las capturas previstas.
Según la secretaría de la cofradía, Marta Lázaro, estas obligaciones no se ajustan a la realidad del sector artesanal, especialmente en puertos como el de l’Ampolla, donde la mayoría de embarcaciones son pequeñas y trabajan en condiciones que dificultan el cumplimiento de los nuevos requisitos.
“Es muy complicado y no es realista. La barca se mueve, pesar el pescado a bordo es muy difícil y tener que declarar con tanta antelación la hora de llegada y las capturas no se adapta a nuestro día a día”, señalan desde la cofradía.
Actualmente, el puerto de l’Ampolla cuenta con 13 embarcaciones de artes menores, dedicadas principalmente a la pesca de lenguado, sepia y, cada vez más, pulpo. En cuanto al arrastre, ya no queda ninguna embarcación en el municipio: las dos últimas se trasladaron al puerto de l’Ametlla de Mar en 2024, donde disponían de más compradores especializados en su tipo de producto.
El sector reclama que se mantenga el sistema actual, sin la obligación de preavisar la llegada al puerto, y que solo se exija declarar las capturas a bordo cuando superen los 50 kilos.
“Las capturas pequeñas no deberían tener que declararse anticipadamente. En l’Ampolla tenemos barcas muy pequeñas, y este reglamento acabará afectándolas gravemente”, advierte Marta Lázaro.
La cofradía pide flexibilidad y una adaptación normativa que tenga en cuenta las particularidades de la pesca artesanal, un sector ya de por sí vulnerable y que teme verse aún más presionado por cargas administrativas y tecnológicas que consideran desproporcionadas.