Industria química
Cómo funcionan la refinería y los dos crackers de la petroquímica de Tarragona
Guía para entender el proceso: qué se produce en cada instalación, para qué sirve y cómo se conectan dentro del complejo industrial

Imagen de archivo del Polígono Norte del polo petroquímico de Tarragona.
La refinería de Tarragona es el corazón de su industria química. ¿Cómo funciona? La base de todo es el crudo de petróleo, una materia prima a partir de la cual se obtienen una serie de productos mediante unos procesos de refino. Esos productos van mucho más allá de los combustibles, y son la base que hace posible todo el resto de la cadena de valor del polo petroquímico de Tarragona, el más importante del sur de Europa.
Transportado en buques desde sus pozos de extracción hasta Tarragona, el crudo se descarga en la monoboya (situada a dos millas náuticas de la costa) o el pantalán. Una vez descargado, ese crudo se lleva a unos tanques portuarios en los que se decantan las impurezas de arena y agua, para a continuación bombearlo hasta la refinería del Polígono Norte y almacenarse en tanques de entre 80.000 y 100.000 metros cúbicos.
Destilación
El crudo pasa a continuación por un proceso industrial que consta de tres partes: destilación, conversión y tratamiento. En la primera fase, el crudo se introduce en una columna de destilación de cerca de 70 metros de altura, donde se calienta a unos 400 grados centígrados, provocando que la parte más ligera de ese crudo ascienda en forma de gas a la parte superior, donde se encuentra una ‘salida’ que los lleva una unidad que separa el propano y el butano para su comercialización. El metano y el etano restantes se reutilizan para alimentar los quemadores de los hornos.
En esa columna de destilación, el crudo no solo ha dado gases. A medida que se desciende, los distintos productos, cada vez más pesados, van saliendo por sus respectivas ‘puertas’. Así, si en la ‘planta’ superior se encontraban los gases, en la siguiente se encuentran las naftas (en esencia, gasolina virgen), por debajo el queroseno (empleado mayoritariamente como combustible de aviación), el gasoil y, en la ‘planta baja’, como producto más pesado, el fueloil, que va a una unidad de vacío donde se produce un fraccionamiento para obtener más gases, queroseno, nafta y gasoil.
Conversión
Todos estos productos entran en la fase de conversión, que se lleva a cabo en las unidades de cracking, donde mediante presión, temperatura y catalizadores se rompen las cadenas de los productos más pesados para obtener productos más valiosos y minimizar la proporción de fueloil.
Tratamiento
La última fase es la de tratamiento, que se centra, fundamentalmente, en rebajar (hasta prácticamente eliminar) la cantidad de azufre que puede llevar un combustible, y que se logra mediante el uso de hidrógeno, que ‘captura’ el azufre (que luego se comercializará) que contienen las naftas, el gasoil y el queroseno.
Crackers de olefinas
Termina el proceso de refino... y empieza el resto. Las naftas, el gasoil y el fueloil no solo serán combustibles, sino también materias primas para los dos crackers de olefinas con los que Repsol y Dow obtendrán etileno y propileno, dos productos químicos con los que fabricar después polímeros como el polietileno y el polipropileno, iniciando toda la cadena de valor de esta industria en Tarragona.