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Siete de cada diez alimentos se encarecieron más del 5% en abril

El producto que más sube es el aceite, que vale un 75% más que el año pasado

| Actualizado a 19 mayo 2022 17:21
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Hacer la compra es mucho más caro que hace un año. Los precios subieron un 8,3% en abril, según los datos de IPC, y la cesta de la compra es la gran afectada: el 73% de estos bienes de consumo se encarecieron por encima del 5% en abril respecto al mismo mes de 2021, según los datos de un informe de NielsenIQ.

Lo que más sube de precio es el aceite, que cuesta un 75% más que hace un año. Así, el litro de aceite tenía un precio medio en abril de 2021 de 2,34 euros, mientras que ahora la media son 4,11 euros. Este alza de su coste ha hecho reducir la demanda, con una caída del 32% del volumen de aceite vendido en abril.

La margarina es el segundo producto que más se ha encarecido, en concreto un 35% respecto a hace un año, y cuya demanda ha caído dos puntos. Le sigue la pasta, un 31% más cara, lo que lleva asociada una disminución del volumen de compra del 10%. Hace un año el precio de un kilo de pasta era de 1,72 euros mientras que ahora alcanza los 2,24 euros, revela Nielsen.

La bollería industrial se encarece un 25%, los alimentos infantiles y la mantequilla un 20%, así como las celulosas de hogar (papel higiénico, papel de cocina), un 17% más caras. «Las tensiones vividas en los últimos meses están provocando importantes subidas de precios, en muchos casos en productos básicos de alimentación a los que es difícil renunciar o sustituir», explica Patricia Daimiel, directora general para sur de Europa de NielsenIQ.

Como consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores, los grandes supermercados han sufrido una caída de las ventas del 1,3% en los primeros cuatro meses del año en comparación con el mismo periodo de 2021. Los datos de la consultora indican que aunque se ha comprado un 1,3% menos que el año pasado, se ha gastado un 4,6% más por el incremento de precios, en total 97.000 millones de euros de gasto.

El 40% del gasto en frescos

La subida de precios de los alimentos afecta directamente a las familias españolas, sobre todo porque su presupuesto anual en frescos se situó en 1.900 euros en 2021, 300 euros por debajo del año de la pandemia a consecuencia del confinamiento pero un 8,6% más que en 2019.

Los datos del Observatorio de los frescos de Aldi revela que los productos frescos (fruta, verdura, pan, embutidos, carne fresca, pescado fresco y huevos) representaron un 41% del gasto total en alimentación de los hogares españoles en 2021, pero su consumo cayó un 6,7%.

La ropa ya no es una prioridad Y ante este mayor esfuerzo para llenar la cesta de la compra, el resto de gastos quedan en segundo plano. Una tendencia que lleva empeorando desde la crisis de 2008, según explicó este jueves Eduardo Zamácola, presidente de la patronal del sector textil Acotex. Los datos de su informe anual señalan que en los últimos dos años el sector ha perdido un 57% de las ventas y se encuentra en una situación «muy complicada». La facturación ascendió a 8.900 millones de euros en 2021, un 16% menos que el año anterior, en plena pandemia. Ese año las ventas ya se habían hundido un 41% respecto a 2019, cuando el sector facturó 18.100 millones.

Zamácola no es optimista con la recuperación del sector: «Hacer una previsión de cuándo llegaremos a cifras prepandemia es casi imposible, nadie esperaba que llegara la guerra de Ucrania, hubiera tantos problemas de suministro en el sudeste asiático por el covid ni que la inflación llegara a estos niveles». Explicó que para llegar a cifras prepandemia habría que vender el doble de lo que se está vendiendo ahora, por lo que recuperar ese nivel a corto plazo es «absolutamente inviable, quedan años para ello».

La falta de ingresos ha afectado directamente a la red de establecimientos y al empleo. El informe revela que actualmente hay 44.672 tiendas textiles en España, 17.200 menos de las que había en 2019. Y a consecuencia de estos cierres ha descendido el número de trabajadores en el sector un 5% en el último año, hasta las 163.846 personas, 35.200 menos que en 2019.

El presidente de Acotex señaló que ahora para el consumidor «las compras de ropa no son su prioridad a la hora de gastar» y eso puede conllevar más cierre de tiendas y que «las calles y barrios se queden sin vida». Consideró que esta tendencia a comprar menos ropa se está asentando: «Desde 2008 somos mucho menos consumistas en textil y más cautos, la gente quiere viajar y comer bien, la ropa ya no es una prioridad», concluye.

Las familias gastaron el año pasado en ropa una media de 786 euros, muy por debajo de los 1.256 euros de 2019. Los que más gastaron en ropa son los consumidores de País Vasco, Madrid y Castilla y León. Los que menos, los de Baleares, Canarias y Extremadura.

Por otro lado, las ventas por internet siguen muy por encima de las cifras registradas antes de la pandemia, llegando a representar ya el 15,5% de la facturación total, cuando en 2020 solo era un 8%. Sin embargo, no llega a las cuotas que alcanzó el año de la pandemia del 20%, debidas al confinamiento que obligaba a hacer las compras necesarias sin salir de casa.

«El sector no tiene músculo para aguantar mucho más, está agotado», aseguró Zamácola durante la presentación de los datos, quien además reconoció que «será razonable» un incremento de los precios de venta al público a lo largo de 2022 debido al aumento de los costes de las materias primas y la cadena logística.

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