España

Sánchez llama a dar “un paso adelante” en defensa de la democracia ante los nostálgicos del franquismo

El presidente español pide que “el ruido de la política” no haga olvidar la transformación del Estado

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez interviene en la sesión del control al ejecutivo celebrada este miércoles.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez interviene en la sesión del control al ejecutivo celebrada este miércoles.EFE

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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha publicado una carta en eldiario.es con motivo del 50 aniversario de la muerte de Franco, en la que advierte que “precisamente ahora, cuando algunos idealizan regímenes autoritarios y se aferran a la nostalgia de un pasado que nunca fue”, es necesario “dar un paso adelante en defensa de una libertad que durante tantos años nos fue sustraída”. “Cuando les pueda el pesimismo, y el ruido de la política y la confrontación no nos permita ver la luz al final del túnel”, escribe, “recordemos que habitamos en un país único”, que “vivimos un presente que representaba una posibilidad ínfima hace cincuenta años” y que “España y los españoles no dejarán nunca que este milagro desaparezca”.

El presidente español recuerda que en un tiempo “marcado por la inmediatez, donde las redes imponen el ritmo y las noticias caducan en cuestión de horas, vivimos atrapados en una memoria a corto plazo” y se impone una “visión sesgada” del pasado que “condiciona nuestra percepción de la realidad”.

Este sesgo, según Sánchez, “se hace especialmente presente en días como hoy, en que recordamos que la España de este 2025 se parece muy poco a aquella de 1975”. El 20-N, añade, “no solo marcó el final de la última dictadura de Europa Occidental, sino el inicio de un viaje que debía llevarnos a recuperar la libertad y la prosperidad y a reconquistar la democracia perdida”.

Por ello, el presidente español reivindica la “historia de éxito” de la democracia española, que supuso “pasar de una dictadura represiva a una democracia plena; de ser un país pobre y aislado a ser uno próspero e integrado en el mundo”. “Se trata de un logro excepcional que muy pocos han conseguido. Entre casi cien países con más de diez millones de habitantes, solo cuatro han seguido un camino similar en los últimos cincuenta años”, sostiene.

Esta, según Sánchez, es “una excepcionalidad que no podemos permitirnos olvidar” por dos razones. “Primero, porque no reconocer la magnitud de la transformación política, económica y social de nuestro país nos impide ser justos con nuestro pasado y nuestro presente”.

"La democracia no cayó del cielo"

Y, en segundo lugar, añade, “porque olvidar aquel pasado implica ignorar a los grandes protagonistas de esta transformación”. “La democracia no cayó del cielo. No nació de una coincidencia feliz ni de un consenso repentino entre élites convencidas de que el cambio era inevitable. Tampoco fue una concesión generosa, al estilo de las cartas otorgadas del siglo XIX”, afirma.

Sino que “fue el pueblo español quien salió adelante en los momentos de duda. Quien arrancó las libertades que poco después habrían de plasmarse en nuestra Constitución. Quien tomó pacíficamente las calles cuando fue necesario, para rendir tributo a las últimas víctimas de una dictadura que se resistía a desaparecer. El responsable de que el único desenlace posible de la transición fuese una democracia moderna y libre”.

Y es que, según el presidente español, “fueron los trabajadores y las trabajadoras quienes lucharon por salarios justos, condiciones laborales dignas y pensiones que garantizaran una vejez segura. Fueron las mujeres españolas quienes se dejaron la piel —y algunas, la vida— para conquistar una igualdad legal que les permitiera soñar en libertad y vivir con autonomía. Fue la juventud la que empujó a sus mayores a aceptar un país más libre, más igualitario y con más oportunidades. Fueron ellos y ellas los verdaderos padres y madres de la democracia que hoy disfrutamos”.

En este contexto, recuerda que, aunque todos estos avances hoy “puedan parecernos obvios”, la España actual “es casi un milagro que solo se ha podido construir con el trabajo y el esfuerzo diario de millones de españoles y españolas”. “Y no habría sido posible sin nuestra democracia”. “Hoy sabemos que las democracias crecen más, lo hacen de manera más sostenible, protegen mejor a sus sociedades ante las adversidades, son más resilientes a las crisis económicas, canalizan mejor los conflictos, pagan mejores salarios y son más pacíficas que los países que no tienen la suerte de serlo”.

“ Ninguna democracia —tampoco la nuestra— es perfecta. Aún queda mucho por hacer para forjar la España que queremos y podemos llegar a ser, con más oportunidades, más derechos y menos desigualdad. Ser conscientes de ello es lo que nos hace avanzar y mejorar”, concluye.

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