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Elecciones en Aragón: jóvenes y mayores ante las urnas el 8-F

Los aragoneses se dividen entre las preocupaciones de los jóvenes por la vivienda y la emancipación, y las demandas de los mayores por mejores pensiones y servicios públicos

El aumento de las pensiones es una de las preocupaciones en estas elecciones.

El aumento de las pensiones es una de las preocupaciones en estas elecciones. "Las residencias no son baratas y si no tienes una buena pensión es complicado pagarlas", explica Pepa Cameo, de 83 años.Javier Cebollada / EFE

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EFE

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En día de elecciones, Melchor se levanta de la cama temprano, desayuna, se arregla y se viste la camisa que lleva poniéndose los últimos 20 años para ir a las urnas, que es del color del partido al que vota, azul. Lorient, de 18 años, es la primera vez que puede ir a votar, y todavía no tiene claro si lo va a hacer o no.

Vivienda y empleo frente a pensiones y cuidados: jóvenes que se estrenan en las urnas y mayores veteranos acuden a votar este 8 de febrero en Aragón con motivaciones distintas, entre la dificultad para emanciparse y el encarecimiento de la vivienda y la reivindicación de mejores pensiones, más residencias públicas y facilidades para votar desde los centros de mayores.

El próximo 8 de febrero ambos tienen una cita con las elecciones anticipadas a las Cortes de Aragón y, según el INE, son 32.891 los jóvenes que podrán participar por primera vez.

Melchor Heredia, de 95 años, ha votado siempre al mismo partido: “No he cambiado de parecer, en mi pensamiento soy firme”.

Pero Lorient Díaz, de 18 años, todavía no tiene claro si va a votar o no. “Todavía no tengo decidido si realmente va a haber algún partido que me represente totalmente o no, ya que hay varias formaciones que apoyan algunas ideas que me gustan, pero luego hay otras en las que difiero totalmente”, ha explicado a EFE.

Sin embargo, Miranda Serrano, también de 18 años, está convencida de ir a votar “pese a que no haya exactamente buenas opciones entre las que elegir”. Ir a las urnas lo considera “un derecho esencial” que cree “importante” ejercer.

En el otro lado, Julia Laín, de 92 años, coincide con la joven. Piensa que si se quiere “hacer un mundo nuevo” hay que “colaborar”. No obstante, algunas de las personas mayores entrevistadas explican que, a pesar de querer ir a la urnas, solo si sus familiares pueden llevarles irán a votar.

Es el caso de Justa Romero, una mujer de 95 años que ha votado “todos los años”, y en esta ocasión afirma que depende de si sus hijos pueden llevarla ese día o no. Los mayores reivindican que se pongan urnas en las residencias.

El aumento de las pensiones es otra de las preocupaciones que pone sobre la mesa la tercera edad. “Nos suben un 2,7 por ciento la pensión, mira qué porquería, las residencias no son baratas y si no tienes una buena pensión es complicado pagarlas”, explica Pepa Cameo, de 83 años.

Asimismo, inciden en la falta de residencias públicas. “Hay una demanda enorme, y cada vez habrá más, porque somos muchas las personas mayores. Se están pidiendo viviendas para jóvenes, pero residencia para mayores no”, asegura Efrén de Diego, de 83 años.

Por su parte, Miranda afirma que uno de los principales problemas de los jóvenes es la vivienda. Explica que le gustaría poder acceder a una vivienda digna sin gastarse una “cantidad exagerada de dinero”. Carlota Latorre, de 19 años, coincide con ella, y asegura que querría poder emanciparse a una edad más temprana.

Lorient, original de un pueblo del Sobrarbe, cree que en el territorio aragonés “hay demasiada representación del sector terciario”, sobre todo en hostelería y en viviendas de turismo. Ejemplifica el caso de su comarca: “Está habiendo un encarecimiento de la vivienda, pero no está yendo acompañado de un crecimiento de la población durante el año”.

El joven de 18 años pone el foco en el medio rural. Considera que “hay muy pocos incentivos para quedarse” y valora que los políticos deberían probar a quedarse “una temporada en los pueblos rurales, más allá de ir a hacerse la foto”, para así poder plantear “medidas más realistas y no populistas”.

Lorient explica que en Aínsa hay “muchas” temporadas en las que se quedan sin pediatra, y en esas circunstancias tienen que recurrir al médico de familia. En los colegios e institutos la mayoría de profesores son interinos, “lo cual hace que la educación en el medio rural sea más bien pésima”, asegura.

En materia de transporte, Miranda añade que muchos pueblos están “muy mal comunicados”. “Si no tienes coche no puedes ir ni a comprar, por lo que haría falta que se pusiesen más buses”, explica.

“Creo que a día de hoy la ciudad está demasiado representada y se destinan muchos recursos, lo cual es normal, pero que a lo mejor el mundo rural necesitaría también cierta inversión”, afirma Lorient.

Pepa y Carlota coinciden acerca de la corrupción. La mujer, de 83 años, cree que los políticos deberían ser “menos corruptos”, y a la joven de 19 le gustaría que no robaran dinero público porque “es de todos”.

Ambas generaciones ponen el foco en la honestidad de los políticos: “Un político vuelve a las elecciones, promete lo mismo y no ha cumplido lo anterior, no se le puede volver a votar, porque la primera vez ya te ha engañado”, asegura Melchor, de 95 años.

En definitiva, dos generaciones separadas por sesenta años que se enfrentan a las urnas con ilusión, escepticismo o incluso desgana. “La juventud yo creo que percibe las propuestas políticas más bien simplemente como intentos de atraer a votantes y no como intentos de mejorar la vida del ciudadano”, concluye Lorient.

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