Calafell retira un espigón para eliminar barreras que favorecen a la erosión

Un informe alerta que en  2035 un 9% de las playas podrían desaparecer

02 noviembre 2021 08:08 | Actualizado a 02 noviembre 2021 09:34
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El Ayuntamiento de Calafell ha retirado un espigón que había en una de las salidas de pluviales al mar como medida para sacar  de la costa construcciones duras que considera son barreras para el movimiento de arena y que de hecho favorecen el proceso de erosión de la playa.

La intervención sigue el criterio de la deconstrucción y la retirada de elementos como ya hizo con aparatos de ejercicio físico y plantea para la plaza del Mil·lenari en el paseo marítimo de Segur, un espacio construido sobre la arena. El espigón estaba en parte sumergido y era para la protección de la salida de los pluviales.

La actuación ha generado sin embargo dudas sobre su efectividad. El que fue alcalde de Calafell, Jordi Sánchez, señala que cualquier intervención de ese calibre debe tener una visión global que delimita entre los puertos de Cubelles y de Roda. En la dinámica litoral «debe tenerse una visión y acción de conjunto». 

 

También considera que en playas urbanas donde hay una primera, segunda y tercera líneas totalmente urbanizada hasta la vía del tren no hay que descartar por concepto obras para frenar el impacto de las mareas que amenazan a los arenales y a la trama urbana.

«Una cosa es la playa de Les Madrigueres de El Vendrell o el delta del Ebro en espacios naturales donde las intervenciones no deben ser duras», pero considera que en playas urbanas es difícil aplicar técnicas de recuperación natural y asentamiento de la arena plantando plantas.

Pero el Ayuntamiento de Calafell apuesta por la retirada de elementos duros considerando que la naturaleza ayudará a mantener los arenales gracias a la recuperación de los sistemas dunares y de especies vegetales del ecosistema de playa.

Reconstrucción natural

El Colegio Oficial de Geólogos está en la línea de deconstruir el litoral para facilitar la ‘reconstrucción’ natural de playas que sean una primera barrera contra futuros temporales y permitan ganar arenales. Aunque la falta de aportaciones de sedimentos de las rieras, los cada vez más frecuentes temporales y una sobreconstrucción de la primera línea ponen en cuestión el futuro de las playas.

Los municipios buscan cómo salvar sus playas ya que más allá del ecosistema natural que son, son su  principal activo.

La retirada del espigón es un gesto si cabe más simbólico cuando en Cunit hay un debate por la posibilidad de retirar sus espigones paralelos a la costa y que han configurado las playas en forma de calas. El debate también está en el futuro del puerto de la térmica de Cubelles para el que hay quien plantea la demolición y quienes optan por desmontar 400 metros de la dársena y dejar los espigones.

El estudio: Litoral al límite

El informe Litoral al límite, elaborado por el Consejo Asesor por el Desarrollo Sostenible de Catalunya (Cads), asesor de la Generalitat, destaca la elevada vulnerabilidad de la costa y las acciones que deberían ser más efectivas para poder preservar las playas en un contexto de emergencia climática que debe dar paso a una transición ecológica en la costa como medida de supervivencia.

El 59% de la franja costera catalana está urbanizada en sus 100 primeros metros con una rigidización artificial que combinada con la crecida del nivel del mar motiva una pérdida de superficie, calidad y resilencia de las playas.

54% playas
La previsión más catastrofista señala que en 2035 sólo un 54% de las playas actuales tendrá la anchura necesaria para los servicios de ocio y que un 9% estén totalmente erosionadas. Entre 2002 y 2010 se aportaron 775.000 m3 de arena al litoral, pero esa regeneración es insostenible a largo plazo y tiene unos costes económicos y ambientales elevados.

El informe Litoral al límite señala que la transformación del litoral debe seguir criterios de gestión adaptativa. Destaca la conservación de la biodiversidad y recuperación de parte de la naturaleza perdida con la restauración de los ecosistemas litorales, pero también de rieras y ríos.

Incorpora al debate los términos de desrigidización y desurbanización priorizando en la medida que se pueda soluciones basadas en la naturaleza. Adelanta que deberá haber nuevos modelos de desarrollo económico al circunscribir la actividad humana a los límites del litoral.
Debe impulsarse un Plan de transformación y rehabilitación del hábitat urbano litoral. En este sentido, apuesta por el replanteo o  retirada de  determinadas infraestructuras como puertos, espigones o paseos marítimos. 

La desrigidización y desurbanización de las zonas litorales más antropizadas y más próximas a espacios naturales deben recuperar la dinámica de los ecosistemas litorales, en la medida posible, «priorizando soluciones basadas en la naturaleza».

El informe El litoral al límite destaca que la rigidización del litoral dificulta que el sistema playa-duna pueda desplazarse hacia el interior en contextos de erosión de la costa. 

Una situación motivada por el desarrollo urbanístico del litoral y de la construcción de puertos, espigones y escolleras longitudinales que impiden la conectividad de los elementos biológicos y los sedimentarios.

 

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