El despliegue de la bici compartida de Reus suprime parkings de coches y motos

El vehículo motorizado pierde protagonismo en el centro de la ciudad. De momento ya se han eliminado unas 50 plazas

22 julio 2023 18:45 | Actualizado a 23 julio 2023 07:00
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Mientras que bicis y patinetes ganan protagonismo, el vehículo motorizado pierde espacio en la vía pública. Así se constata en Reus con el despliegue del futuro servicio público de bici compartida, la Ganxeta. Y es que las estaciones donde estas bicis estarán ancladas suponen la pérdida de plazas de aparcamiento, tanto de coches como de motos.

Del total de 21 estaciones previstas en este primer despliegue, once ya están listas para funcionar, según fuentes municipales consultadas. Éstas son las del Greco-Vidal i Barraquer, Pastoreta, Sant Joan, Santa Anna, Biblioteca Central Xavier Amorós, Passeig Prim, Sangrada Família (en el barrio Gaudí), estación de tren, Camí de l’Aleixar, arrabal de Jesús y avenida Sant Jordi (cerca de La Fira Centre Comercial).

Prácticamente todas ocupan lo que habían sido parkings de vehículos motorizados. Aproximadamente, ya se han suprimido alrededor de una treintena de plazas de coches y una veintena de motocicletas, además de afectar alguna zona de carga y descarga, como es el caso del de la calle Escorxador, en la Biblioteca Central Xavier Amorós. Con próximas actuaciones, las plazas de parking eliminadas serían un centenar, entre motos y coches.

«No se escapa que es una estrategia para sacar coches y motos del centro», observa el presidente de Reus Patina, Josep Maria Alcover. De hecho, pacificar el centro urbano es uno de los grandes retos de la ciudad. Lo marca tanto la nueva ordenanza de movilidad sostenible, como el nuevo Pla de Mobilitat Urbana, sin olvidar que en los próximos años tendrán que aplicarse zonas de bajas emisiones. En ambos documentos, se marca el «objetivo de garantizar y tejer un nuevo modelo de movilidad más segura, sostenible y saludable». Más concretamente, el plan propone actuaciones como la restricción de la circulación por todo el Tomb de Ravals o la «racionalización del aparcamiento», entre otras. De hecho, aunque estos documentos son recientes, en los últimos años, el Ayuntamiento ya ha avanzado en este sentido. El ejemplo más actual es la peatonalización del arrabal de Santa Anna y de Salvador Espriu. Próximamente lo serán también la calle Ample, el tramo final de la plaza de la Llibertat y zona de Pintor Fortuny (Condesito).

Así pues, «si el planteamiento es que todo el Tomb de Ravals acabe siendo peatonal, ir eliminando aparcamiento es empezar a avanzar en esta línea», señala Alcover. Recuerda cómo el número de plazas en la zona céntrica de la ciudad ha ido disminuyendo paulatinamente «y hacen que acabes estacionando en los aparcamientos municipales». «Hace años incluso podías aparcar con la moto en la misma plaza Prim. Poco a poco, las aceras se han ido ensanchando, en el Tomb de Ravals ya no puedes aparcar con el coche, han peatonalizado el arrabal de Santa Anna... Todo va en esta línea, y la eliminación de parkings a cambio de las estaciones de bicis es una acción más», señala el presidente de Reus Patina.

Aunque perder espacio para el vehículo motorizado sea necesario para que la movilidad sostenible gane peso, eso no quita que haya molestias entre los conductores. Los motoristas hace tiempo que ven que estacionar en el centro es cada vez más complicado.

$!Un parking de motos del arrabal de Jesús también ha desaparecido. FOTO: Alba Mariné

Notaron especialmente la pérdida de 30 plazas de aparcamiento a raíz de la peatonalización del arrabal de Santa Anna y Salvador Espriu. Pero más recientemente han sido suprimidas ocho plazas más en el arrabal de Jesús, donde se ha ubicado una estación de la Ganxeta. En el Tomb de Ravals hay previstos dos puntos más: en el arrabal de Sant Pere (afectaría a 15 plazas de motos) y delante de las Peixateries Velles (cinco). Como explican los usuarios, la pérdida de aparcamiento tensiona otros puntos, como la plaza de la Llibertat o el parking de la calle de Sant Joan, que ahora suele estar lleno y es habitual ver motos estacionadas en la acera.

«Tendremos que esperar a que la Ganxeta entre en funcionamiento para ver si todo este despliegue y pérdida de plazas ha valido la pena», opina el presidente de la Federació d’Associacions de Veïns de Reus (FAVR), Marcos Massó. No obstante, bajo su punto de vista, lo ideal habría sido hacer un primer despliegue de la bici compartida por los barrios, «donde creo que sería más útil y tiene más sentido este servicio». Por su parte, Josep Maria Alcover también está a la expectativa. A la vez, reclama que, si la ciudad quiere potenciar la movilidad en bici o patinete «los carriles tendrían que estar en mejores condiciones y conectados».

El servicio empezará a funcionar a finales de año

A pie de calle, el Ayuntamiento va desplegando las 21 estaciones donde estarán ancladas las bicicletas públicas. Por otro lado, los 250 vehículos se están fabricando y empezarían a llegar a Reus las primeras unidades a finales de verano. El servicio entraría en funcionamiento durante el último trimestre de 2023. Paralelamente, se está trabajando en el desarrollo tecnológico del sistema de bici compartida. La base será una app que permitirá al usuario darse de alta del sistema, localizar la bici en la estación escogida y empezar a pedalear. La bici costará 1 euro al día, aunque también habrá abonos.

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