«En nuestra profesión, el sueldo es emocional»

Dos profesionales del sector funerario explican cómo empezaron a ejercer y cómo ha evolucionado este ámbito a lo largo de los últimos años

16 enero 2022 19:20 | Actualizado a 17 enero 2022 05:58
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«Nuestra tarea tiene que ser imperceptible, interpretas miradas y lo que necesita la familia, nuestro sueldo es emocional. Un trabajo bien hecho es el que no se ve y tiene que ser a medida», expone Carol Gallart, que forma parte del personal de Serveis Funeraris de Reus. Explica que su trabajo forma parte del proceso del duelo. «Se trata de la última despedida del ser querido y ayudamos a iniciar el duelo, la familia es la que elige la forma de hacerlo», añade. Su compañero, el funerario Antonio Espinosa, tercia que «el objetivo es garantizar que la familia reconozca a su difunto, que se lleve el recuerdo de quien era y que su acondicionamiento sea natural». Ambos coinciden en que la profesión es «vocacional».

La categoría de funerario, por otro lado, abarca funciones variadas: desde la recogida al lugar de defunción, hasta al acondicionamiento posterior de la persona finada, el acompañamiento a las familias en la sala de velatorio, la realización de la ceremonia (en el tanatorio o en la parroquia) y el acompañamiento de la familia y el difunto al cementerio, donde los profesionales del camposanto llevan a cabo el entierro. «Hemos vivido una evolución de medios que ha agilizado el proceder en el servicio, con camillas de aluminio más ligeras o el carro portaféretros», apuntan.

Avances formativos

Mas Carandell puso en marcha por primera vez en 2015 – junto a Reus Serveis Municipals S.A. división de funeraria– el curso de tanatoestética. En la actualidad, este módulo se incluye en el Certificat de Professionalitat Oficial d’Operacions en Serveis Funeraris (ediciones en febrero de 2019 y en febrero de 2020). Antes de estarlo, Mas Carandell ya había realizado cuatro ediciones del módulo de tanatoestética.

«Alrededor de 2016, me enteré que Mas Carandell hacía un módulo de tanatoestética. Por entonces pensé que me sería útil, no me planteaba que ésta acabara siendo mi profesión. Al final, entré en la bolsa de trabajo y aquí estoy. Nunca acabas de aprender», resume Gallart. Espinosa tiene una experiencia de unos 30 años y cuenta: «Empecé en el cementerio, estuve 12 años. Era una forma de ayudar a las familias. Luego, pasé a la funeraria». «Con Gallart, representamos generaciones distintas en el sector y aprendemos día a día los unos de los otros», asegura.

Sobre la llegada de la Covid, dicen que fue «complejo»: «Muchos no pudieron despedirse». A día de hoy, 13 personas dan cobertura las 24 horas.

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