Cierran las dos primeras paradas en el nuevo Mercat Central de Tarragona

La primera pasó a manos del Ayuntamiento en enero por una infracción del paradista. La segunda, ‘Pollastres Conxita’, baja la persiana tras no poder hacer efectivo un traspaso

19 junio 2023 20:47 | Actualizado a 20 junio 2023 07:00
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Cierran las dos primeras paradas en el Mercat Central desde que reabrió en el 2017 tras diez años de obras. La primera, que bajó la persiana en enero de este año, pasó a manos del Ayuntamiento por una infracción, pero no llegó a estar en traspaso, como sí que ha estado la segunda. Se trata de ‘Pollastres Conxita’, donde Conxita Albesa ha estado atendiendo durante cuarenta años. Ahora, lo deja por problemas de salud. Tras diversos procesos, su concesión se la queda el consistorio, ya que no ha podido traspasarla.

Hace más de cuarenta años que Conxita, con unos treinta, empezó a trabajar en el Mercat. «Era de mi suegra, que ya vendía pollos», recuerda. Durante los primeros años, estuvieron las dos juntas, mano a mano, hasta que Conxita se quedó sola al frente del negocio. Ahora, debe despedirse de la que ha sido su vocación a lo largo de estos años: el trato con la gente.

«Los clientes siguen haciéndome pedidos; me llaman para ver si les pongo tres o cuatro conejos, pero yo ya les he dicho que no estaré más, que me voy», relata con un gran sentimiento de realización por la fidelidad de sus clientes. «El final no ha sido el esperado, yo quería que mi madre se hubiera jubilado con una despedida como Dios manda», comenta su hijo, Jordi Borràs.

Los paradistas son titulares –no propietarios– de la concesión actual del nuevo Mercat Central hasta el 2067. La dinámica, aprobada en el reglamento del Mercat, cuando hay algún concesionario quiere jubilarse, es la siguiente: la transmisión es automática si es entre familiares de primer grado. Si no, se realiza una convocatoria pública con bases.

En el supuesto de que nadie se presente, se inicia un procedimiento negociado sin publicidad en el cual el paradista puede proponer alguna persona interesada para quedarse la parada. Si, durante el plazo de vigencia, tampoco existe ninguna oferta, el concesionario puede decidir si continuar su actividad o renunciar. Si se decanta por la segunda opción, la concesión pasa a manos del consistorio.

El plazo de la parada de Conxita, que no ha encontrado candidato para que el espacio no tenga que cerrar, venció el pasado día 14: «Es una injusticia que, después de tantos años en los que hemos estado pagando, tengamos que regalársela al Ayuntamiento para que ellos vuelvan a cobrar una concesión», denuncia Borràs.

Un traspaso que no fructificó

Cuando Conxita comunicó que no iba a seguir en la parada, siguiendo con el reglamento establecido, se inició una convocatoria pública con bases. Según el pliego de cláusulas que rigen los concursos de transmisiones del Mercat, la duración de la concesión hubiera sido la que quedara pendiente de la que se transmite. En este caso, de unos 44 años.

No obstante, no hubo nadie que se presentara, y se activó el segundo paso: un procedimiento negociado sin publicidad. Entre el precio de transmisión, solicitado por Conxita Albesa como titular de la parada –que era de 27.213 euros–, y el canon concesional, el importe que se queda el Ayuntamiento –41.285 euros–, el precio total de adjudicación al alza ascendía a los 68.500 euros. Una proposición inferior solo podría haber sido aceptada si no hubiera habido ninguna igual o superior a estos 68.500 euros. El importe mínimo era de unos 53.000 euros, cantidad por la que se ofertó la concesión.

En su momento, el canon que se hizo pagar para el nuevo Mercat fue de 1.800 euros por metro cuadrado. Según los estudios económicos de ESPIMSA, el precio de mercado actual es de 7.900 euros. Dicha será la cantidad de salida para las nuevas adjudicaciones. En el caso de Conxita, el importe percibido entre el canon inicial de 1.800 euros y el actual de 7.900 formaría parte del canon concesional, mientras que la cantidad hasta los 1.800 euros y la que supere los 7.900 se incluiría en el importe de transmisión.

«Con el anuncio puesto, me contactaron tres o cuatro personas, pero, cuando les dije el precio, se echaron para atrás automáticamente», relata Borràs. Si se dividen los 53.000 euros por los 46 años de concesión, serían unos 1.150 anuales, menos de 100 al mes, a lo que habría que sumarle los gastos de mantenimiento, que, en caso de Conxita, eran de unos 600.

La situación ahora es que hace dos meses que ‘Pollastres Conxita’ no ha vuelto a abrir sus puertas: «A mí me sabe muy mal, ya que yo me crie en el Mercat, y el ambiente de comercio y familiar que recuerdo no tiene nada que ver con el de ahora, por muy bonito que sea, que lo es», opina Borràs. «Hace unos años, con el mercado viejo, sí que me planteé entrar, pero ahora no es algo que se me pase por la cabeza», añade.

Con la de Conxita Albesa, son seis las paradas del Mercat que no están ocupadas –cuatro de ellas han estado siempre vacías–. Hasta que se ocupen, dos de ellas se utilizan para llevar a cabo actividades de dinamización del comercio local.

Su hijo pide ayuda

El hijo de Conxita, Jordi, ha iniciado una colecta para cubrir las deudas derivadas de la imposibilidad de su madre de acudir a su puesto de trabajo durante los últimos meses.

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