Opinión

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Enero no pasa desapercibido. Es el mes en el que el cuerpo pasa factura con educación, pero de forma rotunda y el alma mira hacia otro lado. Nadie celebra nada, nadie empieza nada importante, nadie finge entusiasmo. Enero es el mes del después. Enero no es una cuesta. como se decía antes. Enero es una maratón, una carrera larga que hay que gestionar con inteligencia. Las maratones no las ganan los más fuertes, las ganan los más listos. Con Enero pasa lo mismo. Enero solo es un buen mes para los muy listos.

Yo, en Enero, intento que la tristeza no pueda conmigo. Suelo atrincherarme en un sofá que se hunde. Con mantas de todo tipo (algunas de retales de lana que hizo mi madre hace millones de años). Hace frío, los días son cortos y el mundo entero parece estar de acuerdo en bajar el volumen. No es un mes de salir, es un mes de entrar. De meterse dentro de una misma. Hay días que se puede ir a la playa. La luz de Enero (Cuando sale el sol) es espléndida y el mar está más plano que nunca. No hay humedad y todo es visible. Mallorca incluida. Enero es sobrio, serio y un poco austero. Enero es un mes de cordero al horno, crema de hinojo, madalenas de manzana, tostadas de pan con mantequilla salada y anchoas, vino tinto y mucho té. Con inteligencia, incluso es un gran mes.

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