Ayer Blue Monday. Ayer todos tuvimos el peor lunes del año. Cuesta escribir y pensar en otra cosa que en las víctimas del accidente de Adamuz. Cuesta. Duele. Este tipo de catástrofe siempre nos interpela porque le sucede a personas como nosotros. Todos podríamos haber ido en ese tren. Esos veinte segundos que fue el tiempo en que colisionaron esos dos trenes.Veinte segundos. Luego vienen las historias de buena gente.La solidaridad, la empatía, el darlo todo. La gente de Adamuz que se organizó de manera orgánica alrededor de su alcalde para ayudar a las víctimas. Un hombre que jamás en su vida se imaginaba tener que hacer frente a ese infierno de Dante. Luego están esas otras historias que también hablan de lo que somos: los coches de alquiler que suben sus precios hasta las nubes. Las víctimas que necesitaban llegar a Huelva o a Madrid y que no tenían alternativa.Esas empresas, en lugar de ofrecer el servicio gratis, se aprovechan de las leyes de la oferta y la demanda. Eso también nos dice quiénes somos. Pero quedémonos con Rafael ÁngelMoreno Reyes, alcalde de Adamuz, con su camiseta, sin dormir, sin beber ni agua, sin discurso preparado. Esa verdad de la gente de bien que cuando hay que darlo todo no se lo piensan dos veces. Gracias Adamuz, y gracias alcalde, y que se acabe ya este mes de enero.