El jueves día 1, Lluís Foix, uno de nuestros comentaristas más lúcidos, escribió: «Este año viviremos la normalización de lo inesperado. Lo que hace una generación habría provocado estupor, largo debate o alarma sostenida, en 2026 se absorberá con rapidez sorprendente».
Apenas dos días después, Trump bombardea Venezuela, depone a Maduro y se lo lleva a Estados Unidos para juzgarlo. Fuerzas especiales, como las que asesinaron a Bin Laden en Pakistán en tiempos de Obama, hicieron la operación en tres horas y media.
El chavismo ha sido un desastre para el país. Los ocho millones de venezolanos que viven en el extranjero son una prueba palpable. Sin embargo, el método expeditivo de Trump, que actúa al margen de la soberanía nacional y el derecho internacional, consagra algo negativo: la ley del más fuerte y la primacía de los negocios.