No tengo experiencia personal de una verdadera destitución. La única que tuve, siendo director en Zaragoza de El Noticiero, fue fugaz, porque poco después de anunciármela, la empresa ofreció el puesto a mi número dos, el redactor-jefe, que lo rechazó en solidaridad conmigo, así que volví al cargo sin haberme ido.
Más contundente ha sido la del entrenador del Real Madrid. Muchos periódicos titularon: Florentino fulmina a Xavi Alonso, cual si Júpiter le hubiera lanzado un rayo. Seguía sus ruedas de prensa en las que se había autoimpuesto llamar a los jugadores por su nombre de pila: Jude, Federico, Kylian, Thibaut…, buscando una cercanía con el grupo. Con quien tenía poca relación era con Florentino, el de la firma. Ha nombrado nuevo entrenador a Arbeloa, que dicen es de la escuela de Mourinho. Mejor noticia para el Barça parece imposible.