La última amenaza de Donald Trump es acabar de vaciar la ONU y el sentido que tiene desde hace 80 años. Ya había boicoteado sus agencias, como las de cooperación internacional, y ahora se propone sustituirla en su misión fundamental de garante de la paz. Es cierto que esta función se ha visto paralizada muchas veces por el derecho de veto de cinco países.
Lo que desea es fundar un Consejo de Paz, una ONU alternativa que presidiría él mismo, a la que ha invitado a sumarse a decenas de naciones con el compromiso de pago cada una de 1.000 millones de dólares durante el primer año. Alega para ello su experiencia. Recuerda que en un año ha acabado ya con ocho guerras, afirmación que por repetida (recordemos a Goebbels) puede convertirse en verdad.
La primera tarea de este Consejo propuesto por Trump es un plan para Gaza que lidera su yerno.