Reus

Slava cogió su fusil

Slava Didur dejó Reus, trabajo incluido, para combatir. Lucha en el sur. «Sabemos que está bien y eso ya es mucho», dice su entorno

Slava, estos días, con el uniforme de militar.

Slava, estos días, con el uniforme de militar.Foto: DT

Raúl Cosano
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Slava está en algún lugar sin especificar del sur de Ucrania, en el frente de guerra. «Solo sé de él que está bien, poco más», dice alguien de su entorno. Y esa certeza ya es suficiente para seguir adelante. Así son las comunicaciones, quizás diarias, pero discretas y rápidas, sin detalles. Slava Didur (44 años) es otro ciudadano ucraniano de Reus que también partió para la guerra, respondiendo a ese llamamiento generalizado en los primeros instantes de la invasión.

«Desde el primer momento ya dijo que iba», explica su pareja, que se despidió de él antes de salir en furgoneta junto a cinco personas más hacia el conflicto. «Es una noticia triste, muy triste, pero he visto que no puedo cambiar su decisión, ni yo ni sus amigos. Le pedimos que no lo hiciera, que se quedara, pero no había manera. Dijo que no podía vivir y seguir trabajando con normalidad y tranquilidad en esta situación, así que no hubo marcha atrás. Ha sido un impulso, algo que le surgió en el pensamiento y que no se puede frenar», recuerda ella, ahora algo más tranquila. Mantiene contacto a diario con él.

«Son decisiones muy personales. Cada uno tiene sus motivaciones para ir allí y cada uno tiene su vida, hay gente que deja aquí hijos, toda su familia, toda una vida hecha», explica la pareja del ucraniano. Slava se sinceró antes de partir, en un intento de calmar a la gente que le quiere y que se ha quedado en vilo. Les dijo que no iban allí a morir, sino a ayudar, a colaborar, a combatir y a defenderse. «Les esperamos vivos y con victoria», confiesa ella, que añade: «Le pregunté si se iba a quedar a reconstruir el país y me dijo que no, que volverá, que su vida está aquí». Eso sí, no hay vuelta planificada de momento: «Se quedará hasta el final, hasta que acabe la guerra». También en su trabajo, en el sector de la construcción, le conservan el puesto hasta el regreso a casa.

Hay quien no entiende esta voluntariedad de alistarse por parte de aquellos que llevan muchos años viviendo fuera pero esta movilización es una de las claves de la elogiada resistencia ucraniana frente a Rusia.

«Está fuerte y con confianza»

Slava, como otros, ha emulado al protagonista de Johnny cogió su fusil, título de un film antibelicista que ha dejado en el imaginario colectivo esa frase para ilustrar el rol del hombre que acude a la lucha. «El ejército ucraniano está respondiendo muy bien a la invasión y en parte es gracias a la gente que ha ido desde fuera, que vivía en otros países y ha acudido», indica Viktor Kazmiruk, vecino de Vila-seca y miembro de la asociación Ucranianos de Tarragona. «Estamos en contacto con Slava, le hemos enviado chaleco y materiales. Está bien y se mantiene fuerte y con confianza», añade Kazmiruk.

No es la primera vez que ucranianos residentes en la provincia viajan a batallar por su país. La guerra se inició en 2014 –ahora se ha expandido a prácticamente todo el territorio– y en esa época ya hubo personas que decidieron ir al frente. «Cada uno tiene sus motivos», indica Zoryana Lyashenko, también de la asociación de ucranianos, que añade: «Van para defender a su país, porque no quieren que haya nadie que invada».

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