Infraestructuras
La reactivación de la antigua Caixa Tarragona impulsará «una reorientación de la economía de Reus»
Instituciones y expertos celebran que el edificio de la Plaça de Prim recupere actividad con un proyecto ligado al conocimiento, la salud y la tecnología

Uno de los espacios interiores de la antigua sede de Caixa Tarragona, cerrada desde 2017 y ahora pendiente de una rehabilitación integral.
«Una excelente noticia para la ciudad de Reus, que abre la puerta a una reorientación de la actividad económica hacia sectores vinculados a los servicios del conocimiento, la tecnología, la educación, la universidad y la investigación». Esta es la principal lectura que instituciones y expertos hacen de la compra del edificio de la antigua Caixa Tarragona en la Plaça de Prim, tras casi una década en desuso. La oficina bancaria cerró en mayo de 2017, cuando la entidad -ya bajo la marca CatalunyaCaixa- se integró en BBVA, y desde entonces la finca había quedado sin actividad. Ahora, la empresa reusense Reus Capital Immobiliari ha adquirido la propiedad y proyecta en ella un polo de innovación orientado a los ámbitos de la salud, la tecnología y la investigación.
El edificio llevaba cinco años a la venta sin encontrar comprador. «Que empresarios locales hayan hecho esta apuesta demuestra el espíritu de la gente de Reus de querer seguir proyectando su ciudad», celebra Josep Baiges, concejal de Promoció Econòmica, Innovació i Coneixement, quien subraya el valor añadido de impulsar ámbitos estratégicos como la ciencia y la salud. «Permite ratificar la gran capacidad de atracción que sigue teniendo Reus», destaca. La operación ha sido gestionada por Òptima Immobiliària, con el apoyo de Serra Exclusives.
En este sentido, Baiges enmarca la adquisición en un momento «ciertamente interesante» en lo que respecta a las inversiones en el centro urbano. «El Hotel del Pallol es un ejemplo claro, que será una realidad inminente tras muchos años de incertidumbre. Y próximamente se anunciarán otras inversiones en equipamientos privados de la ciudad», apunta el concejal, quien recuerda que el edificio «vivía una preocupante letargia tras muchos años sin encontrar comprador».
Las limitaciones urbanísticas que habían frenado la venta
Este bloqueo no respondía a la falta de interés inversor. La finca, situada junto al Teatre Fortuny y El Círcol, tiene la calificación de uso de equipamientos, una condición derivada de que estos equipamientos culturales están catalogados como Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN). Este distintivo condiciona las actividades que pueden implantarse y excluye usos comerciales o especulativos. «Los edificios adyacentes no se pueden derribar ni destinar a cualquier otro uso», explica Patrícia Tarradellas, presidenta de El Círcol, que admite que la entidad había expresado en varias ocasiones su preocupación por el progresivo deterioro del inmueble.
«El edificio era propiedad de BBVA y posteriormente pasó a manos del fondo de inversión Divarian. Si hubiera tenido uso residencial o comercial, se habría vendido el primer día, y probablemente por un precio muy superior», señala Toni Abelló, gerente de Òptima Immobiliària. Ahora, Reus Capital Immobiliari impulsará una reforma integral de la finca y la pondrá a disposición de operadores vinculados a la salud y la ciencia. Según indican desde la propiedad, universidades y centros de investigación internacionales ya han mostrado interés por el proyecto.
Que empresarios locales hayan hecho esta apuesta demuestra el espíritu de la gente de Reus de querer seguir proyectando su ciudad
El Círcol ocupa en régimen de alquiler dos partes del edificio: la sala de bridge y la cocina. Tal como señalan desde Reus Capital Immobiliari, la voluntad es mantener estos espacios arrendados. En esta línea, Tarradellas explica que la nueva propiedad ya se ha puesto en contacto con la entidad «con buena predisposición» y reconociendo su trayectoria histórica. «La sensación es de sintonía y de voluntad de que las cosas continúen como hasta ahora», afirma, destacando que una de las personas compradoras es socia de El Círcol.
«Una oportunidad para la ciudad»
La finca, conocida como Casa Beringola por su promotor, Antoni Beringola -un indiano reusense que hizo fortuna en Cuba-, consta de planta baja y cuatro plantas. La planta baja y la primera acogieron durante décadas los servicios de atención al público y las oficinas administrativas de Caixa Tarragona. Las plantas superiores corresponden a antiguos pisos señoriales, que acumulan décadas sin uso residencial a causa de la calificación urbanística del edificio.
Junto al Teatre Fortuny, al otro lado del edificio se sitúa la Llotja, propiedad de la Cámara de Comercio de Reus. Su presidente, Mario Basora, califica la operación de «muy buena noticia» y pone el acento en la importancia del uso previsto. «Desde la Cámara siempre hemos defendido la inversión público-privada como clave para el desarrollo económico de la ciudad. Sumar esfuerzos siempre es positivo», afirma.
Basora considera que proyectos de este tipo pueden contribuir a atraer y retener talento cualificado, incluso facilitando el retorno de profesionales formados fuera. «Reus ya es una ciudad tecnológica -el Hub Foodtech & Nutrition es un buen ejemplo-. Avanzar en investigación en salud y tecnología refuerza este camino», añade, mostrándose abierto a posibles sinergias futuras con la nueva propiedad.
Una palanca para transformar la economía urbana
En la misma línea se expresa Josep Maria Arauzo, catedrático de Economía Aplicada de la Universitat Rovira i Virgili (URV), que defiende que cualquier iniciativa orientada a los servicios del conocimiento, la tecnología o la investigación es clave para la transformación económica. «Una rehabilitación cuidada puede contribuir a dotar al centro de la ciudad de espacios simbólicos que vinculen actividad económica y conocimiento», señala, destacando la centralidad inmejorable del edificio.
Arauzo también pone en valor que el proyecto se sustente en capital local. «Muestra el compromiso de una parte del empresariado con la revitalización y la dinamización del centro de Reus y con la voluntad de volver a situar la ciudad en el lugar que le corresponde», concluye.