Salud

«iL Papa»

Mi padre falleció de cáncer. No voy a endulzar nada: el cáncer es una mierda. Se lleva a quienes más quieres sin avisar. Todos estamos expuestos. Pero también enseña... A vivir, a amar, a recordar y, ¿por qué no? a eternizar

Mi padre, ‘iL Papa’, Joan Pedrerol.

Mi padre, ‘iL Papa’, Joan Pedrerol.M.PEDREROL

Maria Pedrerol

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«Cree en ti. Créetelo». Fue lo último que mi padre, ‘iL Papa’, pudo decirme antes de que la metástasis le robara el habla. Días después, el 19 de noviembre de 2021, se fue. Para siempre.

No quiero recordar ni cuándo ni cómo empezó la peor pesadilla de mi vida. Me niego a revivir aquello que me partió en millones de pedazos que con el tiempo he ido recomponiendo torpemente a sabiendas de que no se sostienen casi por ningún lado. No hay nada más frágil que la pérdida de una parte de ti. Es demasiado doloroso y no, no voy a endulzar nada: El cáncer es una mierda. Una mierda ante la que todos estamos expuestos. Todos, sin excepción.

‘iL Papa’ supo que era el principio del fin. Pero nunca nos lo hizo sufrir

Durante cuatro años no ha habido ni un solo día en el que no me haya preguntado «¡¿por qué?!». Y escribo estas líneas con lágrimas en los ojos, lágrimas cargadas de una rabia contenida que no tiene salida porque sigo sin entender el «¡¿por qué?!». Pero trago, aguanto, y escribo. Escribo para honrar a quien lo fue todo para mí, lo es y lo será para el resto de mis días. «¿De verdad crees que te lo llevaste, que te saliste con la tuya? Mírame, míranos a mí, a mi madre, a mi hermano y a mis hijos y dinos a la cara: Sí. No eres capaz, ¿verdad? Claro que no, porque él sigue con nosotros». Sigue en el hacer y en la forma de hablar de mi hermano, sigue en la inteligencia y en los gestos de mi hijo, sigue en la perspicacia resolutiva de mi hija, sigue en la mirada eterna de mi madre... Y sigue en mí, no diré en qué porque eso es tarea de los que nos conocieron a ambos. Pero mientras él siga con nosotros, el cáncer jamás habrá vencido.

Así que sí, después de cuatro años me atrevo a escribir lo que pasó y me atrevo a soltar lo que siento porque mi padre, ‘iL Papa’, se merece que por fin pueda homenajearle como es debido. Puede que muchos de los que lean estas líneas lo recuerden: Joan Pedrerol. No diré más porque a él no le gustaba ostentar, él vivía en la humildad más absoluta a pesar de haber podido regocijarse de ser quien era. Pero bien saben ustedes que jamás lo hizo... Y esa era su grandeza.

Esa grandeza la llevó hasta el final, cuando un fatídico día que como he dicho, no quiero recordar, le diagnosticaron cáncer. Qué más da de qué: Era cáncer. Punto. Ahora, con la mente más fría y el corazón roto en millones de pedazos sé que él supo, desde el principio, que ese era el fin. Nunca, jamás, nos lo dio a entender. A ‘iL Papa’ le encantaba vivir. Y eso es lo que hizo... Hasta el fin. Otra grandeza.

Voy a repetirlo por si no ha quedado claro: El cáncer es una mierda. Te destroza, apaga a quien lo sufre hasta convertirlo en alguien que no es y luego, cuando consigue –y créanme, lo hace– que los que lo aman piensen que jamás van a quitarse esa imagen de la cabeza, se lo lleva. Pero también enseña. Enseña a vivir, enseña a amar y enseña a creer en la eternidad. Y eso, les prometo, es invencible.

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