Consumo
Carne argentina y zumo brasileño: así cambiará Mercosur nuestra cesta de la compra en Tarragona
Varios economistas creen que el acuerdo de la UE con Sudamérica reducirá ligeramente los precios de algunos productos por la ley de oferta y demanda. Los expertos consideran que no hay suficiente capacidad de control de calidad. Crecerá la desestacionalización
Imagen de archivo de un supermercado de Tarragona.
Carne de Argentina, azúcar de Brasil o soja de Paraguay. También el zumo de naranja brasileño amenaza con hacer una dura competencia a la producción cítrica de Tarragona. Son algunos ejemplos de productos que a medio plazo experimentarán un ligero descenso de precios a raíz del acuerdo comercial de Mercosur con la Unión Europea.
El controvertido pacto de liberalización puede dejar muy tocado a un sector agrícola ya maltrecho pero también es susceptible de generar un efecto beneficioso para el bolsillo del consumidor.
El ciudadano podrá encontrar tarifas algo más bajas y más diversidad de productos en mercados y supermercados, al menos desde el punto de vista teórico. El contrapunto es la calidad, que puede ser menor, y los controles a los que sean sometidos esos productos, que pueden ser más laxos o parciales. De igual forma, la salud puede estar en juego, en esta muesca más de la globalización.
Miquel Àngel Bové, investigador del Departament d’Economia de la URV, sostiene que «en términos de salud es bueno mantener esta estacionalización, es decir, comer cerezas cuando es época de cerezas, cuando realmente toca. Lo que pasa es que ahora como consumidores nos gusta encontrar un producto durante todo el año. Pero ese género, además, tiene que viajar miles de kilómetros, y no es lo mismo».
"Para la salud la estacionalización es buena: comer cerezas solo cuando es época", explica Miquel Àngel Bové, profesor de Economía en la URV
La investigadora en Economía de la URV Victòria Soldevila matiza que «aunque la ley de oferta y demanda puede reducir precios por el incremento de la oferta, el impacto no será muy elevado porque la distribución es la que seguirá fijando los precios».
El economista Agustí Segarra, también desde la URV, cree que estamos ante «una respuesta en los cambios del consumidor, que antes comía cerezas o fresas cuando había y ahora quiere hacerlo todo el año». Es algo que ya ha sucedido en otros sectores. A pesar de que los economistas consideran que el acuerdo con Mercosur será positivo para la economía global, también consideran que puede haber consecuencias. «Todos vimos que era muy atractivo entrar a Zara y poder comprar, sin pensar en que para hacer eso quizás haya una persona produciendo en Bangladesh por muy poco dinero», indica Segarra.
Los analistas coinciden en que el acuerdo será beneficioso para la economía en global
Carles Méndez, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, apuesta por «ligeros descensos de precios en alimentos importantes como la carne, el azúcar o el café, que se había encarecido mucho» y por una variedad al alza: «Al reducir barreras arancelarias, habrá más diversidad. No únicamente te ofrecerán la carne del Pirineo catalán, sino que tendrás de importación argentina. O con la soja, de la que América Latina es una gran exportadora, así que todos los productos hechos con ella pueden sufrir una pequeña bajada».
Méndez indica que «no va a ser inmediato, no va a haber un antes y un después, sino que será una liberalización progresiva, marcada en cinco o seis ‘timings’ temporales en el plazo de 15 años».
Una capacidad dudosa
Méndez reconoce que «quien entra en el mercado de Europa tiene que cumplir la normativa de la UE, pero el debate real no es sobre la norma, sino sobre la capacidad de control sobre esos productos». El profesor de la UE cree que «no hay ni habrá una capacidad de control total», y apunta que «habrá un control efectivo pero parcial».
"No hay capacidad de un control total", admite Carles Méndez, profesor de Economía en la UOC
Bové reconoce que «el acuerdo, la teoría, prevé que haya un control, en la línea de lo que marca la UE sobre que no se hagan determinadas prácticas, pongamos como ejemplo, una carne de ternera con hormonas del crecimiento». El docente de la URV considera que «el problema es la aplicabilidad, que tengas la capacidad de vigilar esa calidad».
También Soldevila recalca que «aunque la UE se ha comprometido a aumentar los controles, debería incrementarlos mucho para que vayan acorde con la subida que habrá de las importaciones», y añade, igualmente, que «será más fácil que se cuele algún producto con un tratamiento indebido, como un pesticida, porque los controles se hacen sobre muestras, no sobre todo el género entero».
"El consumo ha cambiado mucho", afirma Agustí Segarra,
profesor emérito en la URV
Mientras ámbitos estratégicos en Tarragona como el del vino o el aceite de oliva son potenciales beneficiados por el eventual aumento de exportaciones, todo el sector de las aves de corral puede verse agraviado. Soldevila pone, además, un ejemplo representativo: «El primer productor de zumo de naranja en el mundo es Brasil. Aquí tenemos una producción de cítricos importante sobre todo en el Ebre. Aquellas naranjas que por tamaño no tienen la medida necesaria para el súper, van muy bien para zumo de naranja, que revaloriza esa producción. Brasil puede ser una competencia muy dura».
Todos los analistas coinciden en que Mercosur tendrá repercusiones negativas sobre el mundo agrícola y entienden a la perfección su movilización en contra. «Los efectos de acuerdos comerciales de este tipo hacen crecer la economía a largo plazo y son buenos en su conjunto pero perjudican a sectores concretos a los que hay que tener en cuenta y compensarlos de alguna manera», describe Bové.
Una reinvención
Méndez apuesta por que «el sector agrario se reinvente y se encamine más hacia la calidad que hacia la cantidad, en la línea de lo que ya hace de fomento del kilómetro cero, por ejemplo frente a mercados como el de Marruecos».
Por último, Soldevila apunta una repercusión negativa indirecta sobre el territorio: «El sector bovino se puede ver perjudicado y eso es preocupante porque es un área con muchas externalidades, en clave de conservación del medio rural. Si se resiente, por eso lado podemos salir perdiendo».