Tragedia en las vías
‘Habemus tren’ en una mañana atípica en Tarragona
A primera hora de este viernes han sido pocos los viajeros que se han aventurado a ir a la estación de Tarragona. “Nos fuimos a dormir sin saber qué pasaría”, argumentan. Las líneas más usadas en el territorio retoman la actividad con retrasos de entre 15 minutos y media hora de retraso de media. Entre Reus y Riba-roja el trayecto debe hacerse por carretera

Usuarios del tren que salía a las siete de la mañana con destino a Barcelona.
Esta mañana, a las siete, eran pocos los que se aventuraban a tratar de coger el tren en la estación de Tarragona tras dos días sin servicio. Era el caso de Fernando, que trabaja en Barcelona y que en los dos días anteriores no había ido a trabajar por la falta de transporte; aseguraba que en su empresa habían sido comprensivos.
Por los altavoces de la estación se anunciaba la recuperación: “A partir de hoy se restablece el servicio de Rodalies de Catalunya”. Era el deseado ‘habemus tren’, aunque con una afluencia muy por debajo de lo normal, como daban fe la sala de espera a medio gas y la cafetería desierta.

La estación a primera hora de la mañana tenía menos afluencia de la habitual.
En lo que atañe al servicio, por la mañana los retrasos eran de media de entre 15 minutos y una hora. Una de las afectaciones más relevantes ha sido en la R-15, en el tren de Riba-roja d’Ebre a Barcelona de las 7.56, que ha acumulado una hora de retraso. Renfe ha habilitado dos autobuses para realizar el tramo entre Riba-roja d’Ebre y Reus, afectado por el último temporal.
En algunos casos a los retrasos hubo que sumar el ruido. Los usuarios de la línea R-16 que une Barcelona-Estació de França y Tortosa/Ulldecona por Tarragona lamentaban tener que hacer el viaje con este ruido:
Vidas complicadas mucho más allá del tren
Las historias que se encontraban a esta hora de la mañana mostraban cómo la alteración del servicio ferroviario desmontó, además, todo el resto de trayectos que suelen hacer los usuarios. Es el caso de Jackson Flores, quien vive en Torreforta y, para llegar al trabajo, coge un autobús hasta la estación de Renfe en Tarragona, desde donde toma el tren a l’Hospitalet de l’Infant, y allí debe coger otro autobús hasta su puesto de trabajo. Este último bus tiene unas frecuencias muy limitadas, lo que complica no solo la ida, sino también la vuelta al trabajo.

Jackson Flores, Vive en Tarragona y trabaja en l'Hospitalet, está decidido a cambiar de trabajo por los problemas de movilidad.
Jackson, administrativo, cuenta que el estrés continuo que le supone llegar al trabajo en tren le ha hecho decidir abandonar la empresa, “donde estoy muy a gusto y me han tratado muy bien”, al terminar este primer trimestre. Hoy volvería a llegar tarde a trabajar.
La falta de trenes de estos días también le complicó la vida de manera considerable a Osvaldo, de 70 años, que espera al lado de su bicicleta. Vive en Tarragona y habitualmente coge el tren para ir a Reus; de allí va en bicicleta a su trabajo como repartidor en un polígono industrial. Miércoles y jueves, como no pudo coger el tren, tuvo que dejar la bicicleta en casa. Un trayecto que le lleva 10 minutos en bicicleta le supone más de media hora caminando. Hoy también llegará tarde, aunque en la empresa entienden la situación.
Encomendados al autobús
Paralelamente, la apariencia de la estación de autobuses era esta mañana más relajada que en los últimos días. Aunque la mayoría de los usuarios son los habituales de este medio de transporte, había otros que, ante la incertidumbre sobre el funcionamiento de los trenes, habían decidido cambiar al bus. La empresa Plana, que triplicó sus usuarios entre Tarragona y Barcelona tanto el miércoles como jueves hoy volvía a poner refuerzos. Hoy han salido buses adicionales en los horarios de las 4h, las 8,50 h y las 10 h. Para el autobús exprés se usó un vehículo de dos plantas con capacidad para cien pasajeros (el de una sola tiene 55).

Judit Llagostera, estudiante del grado superior de música.Cambió el tren por el autobús hacer tres años por "salud mental".
Entre los que hacían cola se encontraba Judit Llagostera, estudiante de música en Barcelona. Reconocía que, muy a su pesar, desde hace tres años cambió el tren por el autobús para asegurarse de que llegaba a tiempo, “por salud mental”.
No obstante, también había quienes no se fiaban de que los trenes realmente estuvieran operativos. Era el caso de Jon Telleria, estudiante de Ingeniería Aeroespacial en Terrassa. Vive en Cambrils y esta vez no se fió del tren, así que han tenido que traerle en coche hasta Tarragona para poder coger el autobús.

Jon Telleria, vive en Cambrils y estudia Ingeniería Aeroespacial en Terrassa. Ayer no se fio del tren.
Anna Gómez, portavoz de Dignitat a les Vies, entiende que es normal que apenas haya afluencia. Recuerda que los pasajeros ayer se fueron a dormir sin la certeza de si el servicio se restablecería: “Es ridículo, nos levantamos muy temprano para ir a trabajar; no podemos ir cada día a la estación a ver si el tren pasa para saber qué hacer con nuestras vidas”.
Gómez explica que, con los dos días de parón del servicio, los usuarios han tenido que buscarse la vida para llegar a sus destinos. Los viernes, además, suele ser un día más flojo porque es el que eligen para trabajar desde casa quienes suelen hacer teletrabajo.