Sociedad
Un migrante de Tarragona que se acogerá a la regularización del Gobierno: "Con papeles, puedes contribuir"
Llegó a la demarcación tras quedar atrapado en Melilla durante la pandemia, trabaja desde hace años en distintos sectores y espera estabilizar su situación administrativa tras un largo recorrido laboral y personal

Diversas personas caminando por la ciudad de Tarragona
Cuando cruzó la frontera, lo hizo con los nervios tensos y el miedo pegado al cuerpo. No fue una travesía larga en kilómetros, pero sí en incertidumbre. Venía de Nador, a un paso de Melilla, donde había aprendido que trabajar duro no siempre basta para salir adelante. "Por mucho que me esforzara, no avanzaba", recuerda. La tercera negativa para un empleo al otro lado de la verja fue el detonante. Aquel día decidió marcharse.
Llegó a España en 2020. Primero Melilla. En marzo, Marruecos cerró de golpe la frontera por la pandemia. Él se quedó atrapado en el lado español, sin poder volver a casa ni ver a su familia durante más de dos años. Sin alternativas, solicitó asilo: "Era la única vía legal para no quedarme completamente desprotegido". Le dieron también la tarjeta roja, que le permitió trabajar tras seis meses.
Un 11 de agosto de 2021 viajó en barco desde Melilla hasta Málaga, y de allí hacia Tarragona, donde vive su hermana. Ese hilo familiar fue clave para no romperse en los primeros meses, los más duros: "Vivía en una habitación compartida y trabajaba en lo que salía: agricultura, almacenes, construcción. Lo que fuera".
Como miles de personas, entendió pronto que su futuro pasaba por quedarse, aunque fuera sin papeles. Trabajó durante años con horarios interminables y sueldos bajos: "Nunca denuncié por miedo a que me expulsaran o simplemente por agradecimiento a tener algo que comer", añade.
Ahora, podrá ser objeto de la regularización extraordinaria que plantea el Gobierno español, que podría beneficiar a hasta 150.000 inmigrantes irregulares en Catalunya: "A quienes argumentan que es un efecto llamada, les diría que decir eso es una forma muy cómoda de no mirar la realidad; la gente migra porque quiere vivir con dignidad, porque busca trabajo, porque huye de la pobreza". "Cuando tienes papeles puedes trabajar legalmente, pagar impuestos, alquilar un piso... Eso fortalece a un país", sentencia.
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Octavi Saumell
Su historia individual se enmarca en una realidad demográfica y laboral ampliamente extendida en Tarragona. La provincia cuenta con 167.655 residentes de nacionalidad extranjera, el 20% del total de la población.
Además, concentra mayoritariamente a personas en edad activa que trabajan en sectores como la agricultura, la hostelería, la construcción o los cuidados, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del Consejo Económico y Social. Un perfil que explica el peso de esta población en el funcionamiento cotidiano del mercado laboral y en la estructura social del territorio.