Violencia sexual
Una víctima de mutilación genital femenina: "Quería volver a sentirme una mujer completa"
La Fundación Dexeus Mujer ofrece un programa gratuito de reconstrucción genital y apoyo psicológico que ya ha intervenido a 163 pacientes, una de ellas de Tarragona

Según datos recopilados por la OMS, más de 230 millones de mujeres y niñas en el mundo han sufrido mutilación genital femenina en 30 países de África, Oriente Medio y Asia. En la imagen, una mujer de origen africano, de espaldas.
“Lo vi como una oportunidad para poder volver a sentirme una mujer completa”, relata Fatoumata, al otro lado del teléfono. Esta mujer originaria de Gambia, víctima de la mutilación genital femenina, se sometió en 2025 a una intervención de reconstrucción genital en Barcelona y ahora ha accedido a compartir su testimonio con el Diari de Tarragona de forma anónima, con motivo del Día Internacional de Tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina (MGF), que se conmemora este viernes 6 de febrero.
Según datos recopilados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 230 millones de mujeres y niñas en el mundo han sufrido mutilación genital femenina en 30 países de África, Oriente Medio y Asia, y cada año cerca de cuatro millones de niñas corren el riesgo de ser sometidas a esta práctica, considerada una grave violación de los derechos humanos. En España residen actualmente unas 80.000 mujeres procedentes de países donde se practica la ablación, principalmente Senegal, Nigeria, Ghana, Gambia y Mali. De ellas, cerca de 18.000 son menores de 14 años, según el “Mapa de la Mutilación Genital Femenina en España”, elaborado por la Fundación Wassu (Universidad Autónoma de Barcelona).
En este contexto, la Fundación Dexeus Mujer, ofrece atención quirúrgica y psicológica gratuita a mujeres que han sufrido esta práctica, a través de su Programa de reconstrucción genital postablación, una iniciativa que ofrece atención quirúrgica y psicológica gratuita a mujeres que han sufrido esta práctica. Desde su creación, la iniciativa ha acompañado a 238 mujeres como Fatoumata y ha practicado la reconstrucción genital a 163 de ellas. De las operadas desde el inicio del programa, 96 residen en Catalunya (lo que representa el 59% del total) y, de este grupo, 55 viven en la provincia de Barcelona, 28 en Girona, 12 en Lleida y una en Tarragona.
Los efectos de la intervención que ofrece Dexeus van más allá del plano físico y tienen un impacto directo en la vida personal y emocional de las pacientes. “Me ha cambiado mucho y para mejor. Poder volver a sentir significa mucho para mí”, explica Fatuomata. Desde su experiencia, lanza un mensaje a otras mujeres que han pasado por lo mismo: “Que se informen y, sobre todo, que no tengan miedo, y que hagan lo que les haga sentir mejor”.
Un programa sanitario para las víctimas de mutilación genital femenina
El programa, activo desde 2007 y desarrollado con el apoyo del Hospital Universitario Dexeus, en Barcelona, está dirigido principalmente a mujeres que han sido mutiladas en sus países de origen y que actualmente residen en España, aunque también ha atendido a pacientes procedentes de otros países europeos.
Además, el Programa de reconstrucción genital postablación está liderado por el doctor Pere Barri Soldevila, primer médico en realizar este tipo de intervención en España. Su trabajo ha sido clave para dar visibilidad a la mutilación genital femenina y para ofrecer una respuesta sanitaria especializada a las mujeres que la han sufrido.

El Doctor Pere Barri, pionero en la reconstrucción postablación en España
“La intervención dura unos 45 minutos y su objetivo es restituir anatómicamente el clítoris y otros órganos afectados, así como recuperar su aspecto y capacidad sensitiva, algo que se consigue en más del 75% de los casos. Además, buscamos asegurar un buen resultado estético”, explica al Diari este especialista.
El Programa incluye también acompañamiento psicológico antes y después de la intervención, un aspecto clave dada la carga traumática que suele acompañar a la mutilación genital femenina. “Hay que tener en cuenta que el proceso que han vivido, en muchas ocasiones, ha sido traumático. Además, la mayoría de estas pacientes son muy jóvenes; la media de edad es de 28 años”, añade el doctor Barri Soldevila.
El 21% nacidas en España
Según los datos proporcionados por la Fundación Dexeus Mujer, el 23% de sus pacientes proceden de Senegal, el 21 % han nacido en España -en la mayoría de los casos, hijas de familias migrantes-, el 17 % son de Gambia y el 9 % de Mali. El resto procede de otros países africanos como Costa de Marfil, Guinea, Guinea-Bissau, Nigeria, Burkina Faso, Ghana, Etiopía y, en menor proporción, Sudán, Kenia y Egipto
En Catalunya, los Mossos d’Esquadra atendieron el año pasado ocho casos relacionados con ablación genital femenina: seis preventivos en menores en riesgo y dos correspondientes a mujeres ya mutiladas en el extranjero. Aunque la cifra muestra un ligero descenso respecto a años anteriores, la policía advierte de una “cifra oculta” debido al tabú cultural que todavía rodea esta práctica.
Según datos de Mossos, cuatro de las intervenciones preventivas se produjeron en la Región Policial Metropolitana Nord (Vallès Occidental i Orintal i Maresme), mientras que en la Región Policial de Ponent, en Lleida, se atendieron a dos chicas que ya habían sufrido la mutilación antes de llegar a Catalunya. Las regiones Metropolitana Sud y Girona registraron un caso cada una. No constan casos en Tarragona en 2025.
Una práctica que vulnera los derechos humanos
La mutilación genital femenina es el término que engloba todas aquellas prácticas que implican la resección total o parcial de los genitales externos femeninos u otras lesiones en los órganos genitales por motivos “culturales”. Suele realizarse entre la lactancia y los 15 años de edad y puede acarrear graves consecuencias para la salud física, sexual y mental.
Aunque el Código Penal español tipifica la mutilación genital femenina como delito y el Estado ha ratificado convenios internacionales como el Convenio de Estambul, las organizaciones sociales alertan de que las políticas de prevención, atención y sensibilización siguen siendo insuficientes. Un ejemplo de estas carencias lo señala Soldevila, quien concluye: “No todas las mujeres que han sufrido la mutilación saben que existe una cirugía y que es gratuita”.