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Sánchez Cervelló: 'Rajoy pasará a la historia como un corrupto'

El historiador y responsable del Centre d’Estudis sobre Conflictes Socials de la URV explica su visión del proceso secesionista.
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Josep Sánchez Cervelló. Foto: Lluís Milian

Josep Sánchez Cervelló. Foto: Lluís Milian

Josep Sánchez Cervelló (Flix, 1958) es decano de la Facultat de Lletres de la Universitat Rovira i Virgili, pero responde a esta entrevista en calidad de responsable del Centre d’Estudis sobre Conflictes Socials. A la pregunta «¿es usted independentista?», responde: «Cuando acabe mi mandato como decano, me pronunciaré».

¿Cómo se siente ante todo lo que está sucediendo?
Preocupado, como cualquier otro ciudadano que esté informado, pero he dosificado. Es una situación a la que no le ves una salida inmediata y no puedes dedicar todo el día a intentar entender las claves y paradojas de un proceso que no sabemos hacia dónde va.

¿Qué pensó al escuchar el discurso del president Carles Puigdemont en que declaraba la independencia pero dejaba en suspenso dicha declaración?
Me quedé desconcertado. La escuché varias veces para entender exactamente qué quiso decir. Estamos delante de un nuevo choque de trenes porque el PP y los socialistas han puesto sobre la mesa el artículo 155 y Puigdemont la independencia aunque la haya postergado. Ambas cosas no ayudan a resolver el conflicto.

¿Cómo pasará a la historia Puigdemont?
Puigdemont no pensó nunca en llegar a ser President y lo ha sido gracias a la CUP. Ha pensado que pasaría a la historia como la persona que logró la independencia, pero es muy difícil. 

¿Por qué?
Porque España es un Estado que tiene 500 años de historia y no se va dar un tiro en el pie. Si Catalunya se independizase, España tendría un problema muy grande y Catalunya, inmenso.

¿La historia dirá que...?
Creo que Puigdemont pasará a la historia como el presidente que estuvo más cerca de la independencia de Catalunya.

¿Y qué pensó tras escuchar a Rajoy activar el artículo 155?
La estrategia de Rajoy de ‘ya veremos lo que haremos’ ha multiplicado la gente que quería una respuesta rápida. En situaciones de conflicto, cuando más alargas la tensión, es más difícil la solución. Se ha equivocado y se ha generado una sobredosis de historia.

¿Sobredosis?
Los países que han tenido un imperio y lo han perdido tienen dificultades para gestionar la sobredosis histórica que eso produjo. Le pasa a Portugal y le ha pasado al Reino Unido que, con el Brexit, creía que la Unión Europea no les hacía falta porque ellos ya son muy buenos. Le pasa a España.

¿En qué sentido?
La unificación de España se ha hecho en base a la tradición histórica castellana. Las periferias no han tenido que ver en ese relato.

¿Cómo pasará a la historia Rajoy?
Cuando leí que salía en las listas de Bárcenas, pensé que dimitiría. Pasará a la historia como un corrupto. Una de las razones por las que el Procés ha avanzado tanto es porque España ha tenido una dirección política muy floja. Rajoy es un personaje poco relevante intelectualmente. Es más el abuelo ausente que se fue a hacer las Américas que un presidente del Gobierno a tiempo completo.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
La gestión del Estatut de 2010 fue un desastre. El PP, que estaba en la oposición, no quiso que se aceptase el Estatut porque el Gobierno del PSOE ya había sacado rédito del fin de ETA. Otros estatutos tenían el mismo articulado y no pasó nada. Ahí empezaron los problemas. Había y hay un sentimiento muy anticatalán.

¿Existe la catalanofobia?
Sí. Hay gente que no entiende que tengamos tradiciones diferentes. Un Estado con 500 años de historia debería hacer pedagogía de la pluralidad de ese Estado. El catalán no debería ser un problema para nadie. He viajado a Madrid muchas veces por cuestiones académicas y el desconocimiento es inmenso. Es como si hubiera dos realidades paralelas. Nos falta una comunicación más fluida. 

¿Qué puede pasar ahora? Practique un poco la futurología.
Es complicado. Yo sé del pasado, pero del presente no tengo ni idea. Creo que han comenzado mal, uno con la declaración de independencia y el otro, con el 155. Eso invalida cualquier negociación. No puedes negociar con puntos de partida cerrados sino escuchar al otro y avanzar. Es básico que no haya un vencedor y un derrotado. Has de generar confianza en el interlocutor. No sé si Rajoy y Puigdemont pueden.

Se habla mucho de mediación.  ¿Cree que la habrá?
No, porque implicaría internacionalizar el conflicto. Rajoy no lo quiere de ningún modo. Nadie que defiende una soberanía nacional a ultranza la va a permitir.

¿Se implicaría la UE?
No, porque teme el efecto contagio en la Padania, el Véneto, Bretaña, Córcega, Austria...

¿Puede pactarse un concierto económico?
Es lo que pide el catalanismo desde 1898. El Gobierno dirá que no porque Catalunya representa el 19% del PIB, pero alguna concesión tiene que hacer. La financiación de Catalunya es deficitaria. Si fueran inteligentes, se lo plantearían. 

Pero en el muy improbable caso de que Madrid admitiese el concierto, ¿el independentismo se conformaría?
Es difícil de saber. El independentismo no es un mundo compacto. La mitad del actual secesionismo ha surgido en los últimos tiempos. Esa politización rápida puede desaparecer. Es factible que ocurra si se utiliza la inteligencia en vez de la fuerza. La generosidad comporta generosidad.

¿Hay fractura social?
Sí. La manifestación del pasado domingo demuestra que hay dos realidades paralelas que parece que no se encuentren nunca. 

¿Cómo se puede arreglar?
El primer paso para la conciliación lo tienen que dar quienes nos han metido en esta situación: los gobiernos catalán y español. La fractura no es irreversible

¿Qué pensó cuando vio las cargas policiales del 1-O?
Estaba en el Institut Tarragona y las viví de cerca. Fue como volver a ver a los grises. La violencia fue extraordinaria. A un vecino le golpearon duramente, le ayudé a salir y fuimos a la ambulancia. El Gobierno se equivocó mucho.

Desde luego.
Si el Gobierno se esfuerza tanto en explicar que aquello no fue un referéndum, pero coge las urnas y golpea a la gente, es que no tiene sentido alguno de la política.

¿Qué opina de declaraciones como las del dirigente del PP Pablo Casado amenazando a Puigdemont con acabar encarcelado como Companys?
Fue una animalada. Tendrían que procesarle por un delito de odio.

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