Proyecto Life Remar
Cambrils: Un sistema pionero elimina el ibuprofeno y la cafeína del agua
Una prueba piloto confirma la utilidad de barreras naturales para aprovechar agua de la depuradora de Cambrils y rellenar el acuífero del Baix Camp. La técnica reduce los contaminantes, incluidos medicamentos muy consumidos. El siguiente paso, aplicarla a gran escala

Los artífices del proyecto Life Remar, este 2 de julio durante la jornada 'Recuperant l'aigua, regenerant el futur. Recàrrega sostenible d'aqüífers', en Cambrils
Demostrar que se puede recargar el acuífero del Baix Camp con aguas tratadas en la depuradora de Cambrils gracias al uso de las llamadas barreras reactivas, filtros naturales que eliminan la contaminación, los químicos, los micropásticos y hasta medicamentos de consumo masivo como el ibuprofeno. Ese era el objetivo del proyecto piloto Life Remar, que empezó a desarrollarse a finales de 2021 en Cambrils, liderado por Comaigua, y que acaba de arrojar resultados positivos: la eficacia de esta solución innovadora se ha confirmado.
¿Qué puede suponer esto para las personas? «La técnica servirá para luchar contra la escasez de agua y también directamente para mitigar los efectos de nuestra actividad sobre los ecosistemas y aportar resiliencia al territorio», tal como ha explicado Tiphaine Anderbouhr, gerente de Comaigua.
El modelo de Life Remar se ha puesto a prueba a «pequeña escala», mediante balsas y «aprovechando unos 400 metros cúbicos de agua de salida de la depuradora al día». «Es como un tratamiento terciario, pero natural. En las barreras reactivas crecen microorganismos y ayudan a degradar los contaminantes del agua –microplásticos, patógenos o agentes de resistencia antibiótica, entre otros– hasta que llega al acuífero, donde medimos su calidad final», según ha apuntado Sara Bagés, coordinadora de Life Remar.
Lo más difícil de retirar son «algunos fármacos». Medicamentos muy empleados, como el ibuprofeno, u otras sustancias como la cafeína se han reducido en más de un 95% tras el tratamiento. La eliminación de microplásticos ha superadoel 70%. «Ha funcionado de forma muy eficiente y estamos muy contentos», ha añadido Bagés.
La barrera reactiva, que es la clave de todo, está formada de materiales naturales como astillas de madera, compost vegetal, minerales o carbón, que operan como lugar de absorción y biodegradación de los contaminantes. Filtran el agua de la depuradora que las atraviesa de paso hacia el acuífero. La idea es emplear subproductos de otras industrias.
Calidad óptima también para uso de boca
El agua resultante de este tratamiento recarga el acuífero del Baix Camp, que presenta un estado «deficiente, tanto cuantitativa como cualitativamente», pero sus posibilidades son diversas. «Por la calidad óptima que obtenemos, podría ir al consumo agrícola o el industrial, o incorporarse a la red doméstica para uso de boca», ha detallado Joan Campos, responsable de operaciones de Comaigua.
«Lo que se intenta es que, en territorios deficitarios de agua como el nuestro, el agua que habitualmente se incorpora al mar pueda tener antes otros usos mediante este sistema, es decir, que pueda aprovecharse», ha incidido Campos. Tal como ha concretado Anderbouhr, el mecanismo «pide un mantenimiento pobre y no requiere de energía, necesita muy poca estructura y es fácilmente escalable». El principal escollo es que «hacen falta extensiones de terreno» para expandirlo. En cualquier caso, el modelo se considera «reproducible en otras regiones mediterráneas».
Ir más allá
Las infiltraciones, que se han usado para «recuperar el volumen de agua disponible» en el acuífero, se han llevado a cabo durante año y medio para «abarcar varios momentos y estaciones, verano e invierno, teniendo en cuenta que se trata de una población turística». Y, ya comprobados los resultados, una vez que estos se hayan entregado a la Unión Europea, «la siguiente fase sería el escalado».
Las conclusiones se han dado a conocer este 2 de julio en la jornada Recuperant l'aigua, regenerant el futur. Recàrrega sostenible d'aqüífers, que se ha celebrado en el Centre Cultural de Cambrils. En él participan los siguientes socios: UPC, CSIC, CNRS, Mejoras Energéticas y Comaigua. El coste ha sido de unos dos millones de euros, el 50% financiado con fondos europeos.