Vila-seca
Aquopolis alarga su vida en La Pineda: un concurso público evitará que este sea su último verano
El Ayuntamiento de Vila-seca volverá a licitar la explotación del parque acuático, cuyo contrato con Leisure Parks acaba en febrero de 2027, para que continúe abierto más allá. La medida se toma mientras se acaba de concretar el proyecto que ocupará esa zona

Aquopolis volverá a abrir sus puertas el 1 de junio de 2026 y la temporada se alargará hasta mediados de septiembre.
El Ayuntamiento de Vila-seca alargará la vida del parque acuático de La Pineda, el actual Aquopolis Costa Daurada, que iba a vivir este 2026 la temporada de su despedida. El último concurso público para la explotación de las instalaciones dejó la concesión en manos del que ya era su gestor hasta entonces, Leisure Parks, por dos años ampliables a cuatro: en detalle, la adjudicación se produjo el 30 de enero de 2023 y la empresa puede operar hasta el 2 de febrero de 2027. La intención era mantener el parque en funcionamiento mientras el consistorio definía un plan de futuro para este espacio municipal frente al mar, orientado al turismo y al ocio avanzado. Pero, como el proyecto aún se está trabajando, el Ayuntamiento lanzará un nuevo concurso que mantenga operativo Aquopolis aún un tiempo más allá.
«Este no será el último verano del parque acuático, se volverá a licitar hasta que tengamos proyecto alternativo y esté tramitado. No quedará cerrado y vacío», apunta el alcalde, Pere Segura. Los plazos de la nueva licitación no están definidos, pero podían ir en la línea de la anterior: un contrato por dos años prorrogable otros dos más. El matiz de las prórrogas es importante, en este caso, porque permite finalizar el acuerdo si el Ayuntamiento lo cree conveniente.
El parque acuático, inaugurado en 1987 –el año que viene cumplirá 40 años– en el Passeig Pau Casals, ocupa una superficie de 10,5 hectáreas. Con capacidad para unas 6.000 personas, está entre los mayores de Catalunya e incluye una veintena de atracciones con media docena de piscinas, además de restaurantes, tiendas y zonas de picnic. El recinto también abarca un aparcamiento para 450 vehículos. De cara a la temporada 2026, la apertura de Aquopolis está anunciada para el 1 de junio.
La última vez que su gestión salió a concurso, con un canon de 2 millones, cuatro sociedades pugnaron por el parque: además de Leisure Parks, también PortAventura World, que quedó segunda, la alemana Wonder Wibit y Aunar Group, con sede en Reus.
En cuanto al proyecto que lo reemplazará, Segura indica que el Ayuntamiento avanza en ello. «Tenemos claro el qué, los objetivos, las claves. Queremos que genere riqueza, desestacionalización, empleo de calidad, mejora de la trama urbana y valor arquitectónico singular y diferenciado», precisa el alcalde. Lo pendiente es aclarar «el cómo» y, en este sentido, Segura señala que su papel puede pasar por «aportar una idea inicial», pero que «es flexible».
En 2024 se había encargado a la consultora THR Tourism Industry Advisors la elaboración de un estudio. Y el verano pasado, el consistorio inició la contratación de un project manager, por un período de dos años pero ampliable a 2029. La intención, grosso modo, es generar un nuevo polo turístico para las próximas décadas que funcione durante todo el año y que se base en aspectos como la sostenibilidad, la cultura o las nuevas tecnologías.
Pero la intervención no afecta solo al parque acuático, sino que también alcanza la superficie de Pineda Drink y el edificio de Pacha, pendiente de derribo; 14 hectáreas en total.
Pineda Drink y Pacha
Pineda Drink cuenta con una cuarentena de locales, explotados por una misma empresa que los arrenda a los diferentes operadores. Son, principalmente, comercios de artículos dirigidos al turista, bares y restaurantes. La última concesión firmada tenía un tope de dos años y siete meses. Transcurrido ese tiempo, es decir, el día 7 de enero de 2028 (o el primer día hábil siguiente) se produciría la reversión al Ayuntamiento de Vila-seca, sin que este debiera abonar ninguna indemnización. Pero, si en ese momento aún no hubiese proyecto para la zona, se buscaría una nueva concesión, detalla el consistorio, con la idea de coordinarlo todo para que acabe en momentos parejos.
Por último, queda encauzar el devenir de Pacha. Los espacios de la mítica discoteca, que había abierto en 1991 y bajó la persiana definitivamente hace casi seis años, están a la espera de derribo. La documentación que guiará la obra ya existe y requerirá una inversión de 450.000 euros. Los elementos exteriores ya se demolieron, con un coste de 65.000 euros.