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El rapero condenado Pablo Hasél actúa en Torredembarra

El ilerdense, procesado por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona, participará en una jornada sobre represión en Les Naus

Javier Díaz

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El rapero ilerdense Pablo Hasél canta canciones con un marcado carácter político. FOTO: youtube

El rapero ilerdense Pablo Hasél canta canciones con un marcado carácter político. FOTO: youtube

El rapero Pablo Hasél, condenado por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona, actuará el viernes por la noche en el centro social Les Naus de Torredembarra (en la carretera de Altafulla). Será el plato fuerte de una jornada sobre rap y represión que comenzará a las siete de la tarde con la proyección de Represión, un arma de doble filo.

A las ocho habrá una charla sobre el caso del joven ilerdense y a las nueve, una cena vegana.

Para cerrar, a partir de las diez y media la música será protagonista, primero con con Obi Knockis, de Tarragona, y luego con Hasél.

El músico, cuyo verdadero nombre es Pablo Rivadulla, ha saltado al primer plano mediático después de que la Audiencia Nacional le haya condenado a dos años y un día de cárcel por alabar en Twitter a ETA y los Grapo, cuyos miembros dijo que son para él «ejemplos de resistencia», así como a una multa de 24.300 euros por injurias a la Corona, a instituciones y a Cuerpos de Seguridad del Estado.

Si esta pena es confirmada por el Supremo, Hasél podría ir a prisión, ya que se sumaría a la de dos años de cárcel por enaltecimiento del terrorismo que le fue impuesta en 2014 y que tenía en suspenso, tras ser ratificada por el Tribunal Supremo, al carecer de antecedentes.

Esta última sentencia, del pasado 2 de marzo, la suscriben dos de los tres magistrados que componen el tribunal de la sección primera de lo Penal -Concepción Espejel y Nicolás Poveda-, ya que el tercer miembro, Manuela Fernández de Prado, emitió un voto particular discrepante, al considerar que los comentarios de Hasel en Twitter se enmarcan en el derecho a la libertad de expresión.

Espejel y Poveda creen que el «ánimo de ensalzar el terrorismo, injuriar y calumniar a la Corona y a las Instituciones del Estado (...), nos lleva a considerar que no se trata de un supuesto de libertad de expresión, ni de un comentario casual o en broma, sino que se trata de una conducta premeditada a provocar y obtener una respuesta violenta».

A su juicio, sus mensajes encierran «una invitación a realizar una conducta igual que la de sus referentes», los presos y miembros de ETA y los Grapo, a los que dedicó 64 tuits, alabando una «actividad violenta y terrorista que representa una forma de lucha encomiable y positiva según su criterio»

‘Jamás claudicaré’

Sus tuits -añaden- forman parte de «una actuación conjunta» dirigida a las autoridades del Estado, «menospreciándolos y denigrándolos», y entiende que con ello está incitando a la violencia, «aludiendo a la necesidad de ir más allá en un comportamiento violento, incluso con la utilización del terrorismo».

Hasél reaccionó a la condena asegurando que «jamás claudicaré. Jamás, fascistas de mierda». Y publicó varios tuits en su cuenta personal en la que repitió los mismos mensajes por los que le han condenado y mandó «un saludo a la escoria que celebra mi encarcelamiento».
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