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De ruta por Tarragona: El camino de las brujas

En la ruta de esta semana caminamos por las calles de Altafulla y seguimos el curso del río Gaià, antaño frontera entre los condados catalanes y el Al-Ándalus, hasta su desembocadura. Es la misma tierra que poblaron las brujas

El carrer Botigues de Mar (Altafulla).

El carrer Botigues de Mar (Altafulla).Santi Garcia

Santi García

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Era una noche de invierno, de cielo espeso. Cuenta Anton Gelabert i Casas, en Recull de llegendes del Camp de Tarragona, que tres hombres abandonaron la partida de cartas para seguir los pasos de una mujer. A través de los cristales la vieron alejarse calle abajo, con un pañuelo anudado a la cabeza. Las habladurías que corrían por Altafulla hicieron el resto: convencidos de que se trataba de una bruja, se armaron con un garrote rescatado de una pila de leña. No tardaron en advertir que la muchacha no caminaba sola. A cierta distancia, otras dos mujeres avanzaban por el mismo camino, separadas entre sí, pero con idéntico rumbo. Cuando intentaron sorprenderlas, presenciaron una escena imposible: caminaban con paso vivo, sin cabeza. El susto fue tal que no hubo valor para comprobar nada más. Dieron media vuelta y regresaron a la taberna del carrer de Baix, con el miedo apretándoles el estómago.

En la ruta de esta semana caminamos por las calles de Altafulla, como los protagonistas de la leyenda anterior, y seguimos el curso del río Gaià, antaño frontera entre los condados catalanes y Al-Ándalus, hasta su desembocadura. Es la misma tierra que, según la tradición, poblaron las brujas.

El Castillo de Tamarit.

El Castillo de Tamarit.Santi Garcia

Instrucciones de la ruta

Podemos aparcar en cualquier punto del recorrido. Tal y como se propone la ruta, estacionamos lejos de la playa, en el carrer Via Roviano o en cualquiera de las calles contiguas al Camí de Ferran. Desde allí tomamos esta senda para cruzar el río Gaià, cuyo cauce seguiremos a partir de este punto. La premisa es sencilla: aunque en algunos tramos nos alejemos ligeramente del río, basta con mantener siempre su curso hasta llegar a la desembocadura. A medida que avanzamos descubrimos que la señalización es abundante, por lo que orientarse resulta sencillo. Al llegar a la playa de Altafulla, podemos deshacer el camino o bien dar un paseo por el pueblo antes de emprender el regreso hasta el punto de inicio.

Una pareja de patos remontando el río Gaià.

Una pareja de patos remontando el río Gaià.Santi Garcia

Dificultad de la ruta

Lo que a unos resulta fácil a otros parece difícil: he aquí el galimatías del senderismo. Por suerte, existen escalas de graduación que establecen la dureza de un recorrido a partir de factores observables. El Método SENDIF, creado por la Taula de Camins de l’Alt Pirineu i Aran, sostiene que la dificultad de un itinerario de senderismo depende, por una parte, del esfuerzo físico que este supone y, por otra parte, de los obstáculos que presenta el camino.

Desde el punto de vista de la dificultad física, se trata de una ruta de dureza muy fácil, a juzgar por sus 5 kilómetros de distancia y 14 metros de desnivel positivo. En este recorrido, no hay segmentos más o menos demandantes, ni tan siquiera obstáculos que valga la pena reseñar. Además, es breve: completar esta ruta de ida y vuelta requiere 1 hora y 17 minutos en movimiento, que se convierten en 1 hora y 36 minutos si añadimos margen relativo a las paradas. El cálculo se ha hecho con un ritmo aproximado de 4 km/h en llano, 300 m/h de ascenso y 400 m/h de descenso, un paso asequible para la mayoría de los senderistas.

Podemos ampliar la ruta si lo deseamos, incorporando al recorrido los castillos de Altafulla y Tamarit y la cantera romana de El Mèdol. En este caso, estacionamos en la zona blanca junto al castillo de Altafulla, caminamos hasta la ermita de Sant Antoni y tomamos el sendero que enlaza con el Camí del Riu y el castillo de Ferran. El itinerario nos conduce hasta la cantera romana de El Mèdol, que podemos visitar antes de continuar hacia la Platja de la Mora y el castillo de Tamarit. Junto a la fortaleza se encuentra la desembocadura del río Gaià. Desde este punto, regresamos al punto de inicio. Podremos hacerlo remontando el curso del río o caminando por las calles de Altafulla.

Senderista en la desembocadura del río.

Senderista en la desembocadura del río.Santi Garcia

La cantera de El Mèdol

Que no nos hayamos decantado por la ruta larga no nos impide visitar la cantera de El Mèdol, que cuenta con un aparcamiento en su entrada. Su mayor atractivo es el Clot del Mèdol, la zona de extracción más importante y conocida, donde se conserva su elemento más singular: L’Agulla del Mèdol. Al observarla, vale la pena fijarse en su altura, ya que marca el nivel original desde el que se extraía la piedra. Según la web de la Oficina de Turisme de Tarragona, la pedrera es un monumento abierto que puede visitarse gratuitamente en cualquier momento.

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