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Josep Maria, herido con un machete por los terroristas, ha vuelto a Cambrils

Josep Maria sufrió heridas en el rostro por el ataque de un terrorista. Ha tenido que operarse cinco veces pero ha vuelto a veranear aquí

Raúl Cosano

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El coche en el que viajaban los terroristas, volcado en Cambrils la noche del 17 de agosto. FOTO:  DT

El coche en el que viajaban los terroristas, volcado en Cambrils la noche del 17 de agosto. FOTO: DT

Josep Maria ha tenido valor para despojarse de miedos, pese al trauma, y ha vuelto a veranear a Cambrils, un año después. Este barcelonés está estos días en su casa de la villa marinera, a pesar del mal trago. «Me quedan algunas secuelas físicas», admite, aunque asume su entereza mental. «No quise ningún tratamiento. Soy fuerte y seguí adelante por mí cuenta», admite. 

Explica que no recuerda nada de lo sucedido y que prefiere pasar página. «Tuve una pérdida de conocimiento y tampoco quise saber luego qué había pasado. Me dijeron que el que me había hecho esto estaba muerto y para mí era suficiente», cuenta. Josep Maria, de 79 años, todavía se recupera de las heridas en la cara. Apenas tiene detalles. Sabe, eso sí, que iba caminando solo en busca del coche que tenía estacionado en el aparcamiento del Cluc Nàutic cuando sucedieron los hechos.

En el informe médico del servicio de urgencias del Hospital Sant Joan de Reus se diagnostican múltiples heridas y contusiones faciales. También tenía heridas en los labios y en las mejillas. Pero su afectación se reveló días después como algo mucho más grave de lo que se suponía en un principio: «Creo que recibí el impacto de un machete. No recuerdo muy bien las cosas, pero creo que me iban a degollar y yo me agaché. Me cortó desde el ojo hasta los labios. Estaba cerca de la mujer que mataron». 

Vértigo y hematoma cerebral

Aquellas curas en el Sant Joan fueron sólo el inicio. Luego vinieron hasta cinco operaciones, algunas ellas de reconstrucción y otras para intervenir en un hematoma cerebral, una afectación derivada de aquel ataque de madrugada en Cambrils. «No estoy como estaba. No tengo olfato debido a la herida del cerebro. También tengo problemas de vértigo», concede. 

No recuerda si después del golpeo con el arma blanca cayó al suelo, a pesar de que sufrió heridas en ambos lados de la cabeza. «Hay momentos que no recuerdo. Dicen que es algo normal cuando pasas por un suceso de estas características», explica. A pesar de eso, festeja haber sobrevivido: «Estoy vivo y operativo, de alguna manera. Hago vida normal. Debo tener cuidado con algunos movimientos, como por ejemplo al levantarme. Este sábado cumplo un año. Siento que he vuelto a nacer». Lo hace, además, desde Cambrils, un año después, acaso superando no sólo las heridas sino también venciendo al miedo.  

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