Literatura
Pol Guasch: “Escribir tanto sobre la muerte ha sido una forma de tenerla controlada”
El autor publica Relíquia, una obra que reflexiona sobre los vínculos familiares a partir del suicidio de su padre

El escritor Pol Guasch presentando su libro Relíquia en la sede de Anagrama, en Barcelona
El escritor Pol Guasch (Tarragona, 1997) ha publicado Relíquia (Anagrama), una obra que reflexiona sobre los vínculos familiares a partir del suicidio de su padre. Diez años después de su muerte, Guasch recurre a la literatura para hablar de su ausencia y capturar una presencia que se escapa de los discursos médicos, científicos o sociales. En el libro reflexiona sobre el duelo, la pérdida, la memoria, la amistad, el amor y la familia. Todo ello a través de su propia historia, pero también de la de otros escritores que se suicidaron.
“Escribir tanto sobre la muerte ha sido una forma de tenerla controlada”, sostiene, “porque hablando y escribiendo sobre las cosas podemos generar nuevos conjuros que rompan las historias que nos condenan”.
Tras publicar Napalm al cor y Ofert a les mans, el paradís crema, Pol Guasch regresa esta semana a las librerías con una propuesta muy íntima titulada Relíquia, que parte de la voluntad del escritor de hablar sobre el suicidio de su padre. Se trata de un relato muy personal que busca alejarse del “victimismo” y la “autocompasión” para poder narrar la situación emocional que rodea la muerte de su progenitor.
“La literatura tiene esta cualidad misteriosa y abstracta que permite hablar de una ausencia y capturar una realidad más profunda”, subraya. “A veces otros discursos se quedan cortos, y en cambio la literatura puede llegar a lo que se nos escapa”. La fórmula elegida para reconstruir la biografía de su padre incluye recuperar algunos diarios que escribió, pero se nutre principalmente del recuerdo. “No me preocupa la transformación de la memoria, pero sí siento que puede ser traicionera”, añade.
En el libro también se apoya en las biografías de diversos escritores y escritoras que se suicidaron, como Anne Sexton o Sylvia Plath, entre otros. “Aquí es donde entra la literatura”, insiste, “para llenar el vacío del relato, ya que a través de todos estos autores puedo reconstruir no solo la nota que no dejó mi padre, sino también una despedida que no existió”.
Guasch aclara que no se trata de un libro que le haya “salvado de algo en particular”, una labor que atribuye a la escritura, que sí lo ha salvado de muchas cosas: de la soledad, de la incomprensión, del malestar… pero no lo ha hecho Relíquia, sino la escritura, que es como una forma de vida”, añade. El autor también defiende que la obra no es “precipitada”, un hecho que le ha permitido abordarla desde una mirada “tranquila”, asegurando que todo lo que hay en ella quería contarlo. “Tenía muy claro que en nombre de la literatura, no todo vale”, concluye.
Suicidio y otros temas
Para Guasch, el acercamiento a la muerte se ha hecho más presente con este proyecto, y de alguna manera ya desde los libros anteriores. “Acercarme a la muerte literariamente ha sido como mirarla de frente, y no ir hacia la oscuridad”, insiste. Opina que siempre ha existido un cierto “miedo al contagio”, como si la palabra suicidio pudiera generar más suicidios. “Yo creo que es al revés”, apunta, “de alguna forma lo que hace es capturarlo, tenerlo presente y controlarlo, y que no aparezca como una ráfaga inesperada”.
Es una idea que explica que aparece en el libro: “hablar o escribir sobre cosas puede generar remedios o nuevos conjuros que rompan con las historias que nos condenan”. Más allá de la muerte, la obra pone el foco en el amor, la amistad y, sobre todo, en la familia y los vínculos entre sus miembros. “No decides llegar a una familia, pero sí eliges no marcharte”, concluye.