Educación

‘Profes’ que se foguean en las trincheras

La fundación Empieza por Educar forma ‘in situ’ a los futuros docentes. Sara y Paula lo cuentan desde Campclar

Sara Ramió y Mireia Pascual, mentorada y mentora.

Sara Ramió y Mireia Pascual, mentorada y mentora.Foto: Àngel Ullate

Norián Muñoz
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Sara Ramió es física de formación y, Paula Sanchís, química, pero la juventud de ambas hace que resulte fácil confundirlas con alguna estudiante por los pasillos del Institut Campclar. Lo cierto, no obstante, es que ambas son docentes en formación y trabajan mano a mano con dos profesoras veteranas del instituto: Ana Lafuente y Mireia Pascual, sus mentoras.

Sara y Paula son de Girona y Valencia respectivamente y en septiembre del año pasado llegaron a Tarragona seleccionadas por la fundación Empieza por Educar (ExE) para una estancia de dos años en el instituto mientras estudian el máster de formación del profesorado.

Las dos quieren dedicarse a la docencia por elección: Sara después de graduarse trabajó dos años en una empresa, pero en su tiempo libre daba clases particulares. Paula trabajaba en un laboratorio, pero le llenaban más las clases que daba en una academia. Las dos decidieron que su vocación era enseñar. «En el laboratorio todo era muy monótono y en cambio aquí cada día es una aventura» reconoce Sara entre risas.

Carles López, director en Catalunya de ExE, explica que la fundación es una organización sin ánimo de lucro que trabaja para contribuir a la equidad educativa. Desde 2011 seleccionan cada año a graduados «altamente competentes» y los acompañan intensivamente durante dos años. Lo hacen ‘in situ’ en los centros educativos, especialmente en los de mayor complejidad «si tienes que entender el mundo de la educación que no te lo cuenten en un PowerPoint», señala.

La fundación, a su vez, es parte de la red Teach for all, presente en 60 países y este programa es una de las buenas prácticas que desarrollan. Su objetivo es trabajar para eliminar la inequidad educativa. «Esto es, para que el origen socioeconómico del alumnado no sea el predictor más seguro del éxito o fracaso educativo».

Primer año en Tarragona

El programa de formación de docentes lleva 13 años en funcionamiento y actualmente hay 80 alumnos formándose en Madrid y Catalunya. Es el primer año que se pone en marcha en Tarragona y ha sido posible gracias a la cofinanciación por parte de la empresa DOW.

Los participantes, además de tener una beca para cursar el máster, cuentan una ayuda económica mensual los dos años que dura el programa.

El objetivo, explica López, es doble: que los futuros docentes se formen de la mano de profesores expertos en un momento «en el que todavía se está formando su identidad docente» y, por otro lado, que hagan aportaciones de valor a centros con realidades complejas como la de Campclar y donde siempre se agradece contar con más recursos humanos.

Más que meras observadoras

Paula dice que aprende solo con observar a su mentora, Ana, «veo todas las herramientas que tiene, como consigue hacerse con la clase». Las primeras semanas que pasó con ella fueron de observación, pero ahora Paula tiene un rol activo. Ambas coinciden en que tener a dos docentes a la vez en clase es una ganancia y da la oportunidad de atender de manera más personalizada a los alumnos.

Sara reconoce que antes de comenzar en el programa nunca se llegó a plantear «la cantidad de trabajo que hay detrás de una clase». Paula reconoce que ha aprendido que la docencia no es una ciencia exacta. «A veces te preparas una actividad que crees que va a ser muy motivadora y no les interesa en lo más mínimo... O resulta que funciona en un curso sí y otro no», dice con humor.

Sara, por su parte, explica que la experiencia les ha ayudado a constatar como en las clases hay alumnos con diferentes niveles e intereses «y no te puedes permitir que nadie se quede fuera». El hecho de estar permanentemente con los mismos grupos les ha permitido, además, conocer a los alumnos y sus circunstancias. El factor humano, dicen, es clave para motivarlos y acompañarles a aprender.

Además del trabajo diario con sus mentoras, una vez al mes un tutor de ExE se desplaza a las aulas donde están trabajando para observarlas en acción y hacerles apreciaciones sobre cómo mejorar.

Vocación formadora

Nuria Barberà, directora del instituto, explica que la presencia de ambas jóvenes está resultando de mucho provecho. Por una parte les permite contar con «más manos», en especial en las asignaturas de ciencias, y por otra, conectar con los alumnos a través personas más cercanas en edad.

Mireia Pascual (profesora mentora de Sara) cuenta que esta codociencia da más tiempo para profundizar en los conceptos «y nosotras también aprendemos de su forma de hacer» (de sus mentoradas).

El instituto, apunta Barberà, siempre ha tenido vocación formadora «siempre verás por aquí alumnos en prácticas», señala. Desde el curso 19-20, de hecho son centro formador para los alumnos del máster del profesorado.

Relata que les interesa participar en la formación de los futuros docentes y que cuando se propuso todo el claustro estuvo de acuerdo porque «serán futuros compañeros y queremos que conozcan nuestro enfoque». De hecho las docentes que hacen de mentoras lo hacen de manera voluntaria y no cuentan con una reducción horaria.

Las dos docentes en formación, una física y otra química, trabajarán en el instituto dos años

Reconoce Barberà que en las aulas todavía hay docentes que están muy preparados a nivel académico en sus materias, pero a nivel pedagógico solo cuentan con el antiguo CAP (Certificado Aptitud Pedagógica), el requisito que se pedía para enseñar en un instituto antes del máster y que a su juicio ofrecía una preparación escueta.

La mayoría de estos docentes se enfrentaron solos a la situación de estar por primera vez delante de un grupo de clase y les tocó improvisar sus propias estrategias. En el caso de Sara y Paula ese comienzo ha sido acompañado.

En el instituto, además, a los profesores noveles también se les da acompañamiento los primeros meses y en algunas asignatura apuestan por la co- docencia (dos docentes en clase). El curso que viene justamente el Departament d’Educació pondrá en marcha el programa Sensei, una especie de MIR como el de los médicos pero para docentes.

Aire fresco

La fundación ExE está ahora en pleno proceso de selección de los alumnos que comenzarán el programa el curso que viene. En total unas 300 personas han pasado por el mismo y ahora forman parte de una red. La inmensa mayoría al terminar se dedica a la docencia en centros educativos con alumnos vulnerables, pero también hay quienes se desempeñan en entidades, asociaciones y administraciones públicas.

Al final de la entrevista acompañamos a las dos parejas de profesoras noveles y veteranas por varias clases para hacer las fotografías que acompañan al reportaje. Ana Lafuente, encantada con sus mentoradas, asegura que han traído aire fresco al instituto y son muy apreciadas «no pueden faltar; si algún día fallan los alumnos enseguida preguntan por ellas».

La fundación Empieza por Educar está seleccionando a participantes para el curso que viene, más información: empiezaporeducar.org/

Ana Lafuente y Paula Sanchís, pareja de docencia.

Ana Lafuente y Paula Sanchís, pareja de docencia.Foto: Àngel Ullate

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