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La crónica del Nàstic-Tarazona: Tres puntos a base de pegada (2-1)

El Nàstic regresa a la senda del triunfo en un partido poco brillante ante un Tarazona que plantó mucha cara como era esperado

Los jugadores del Nàstic celebran el segundo gol ante el Tarazona.

Los jugadores del Nàstic celebran el segundo gol ante el Tarazona.Marc Bosch

Juanfran Moreno

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Siete minutos de caos inesperado le dieron el triunfo al Nàstic frente al Tarazona. Siete minutos antes del descanso en los que los granas consiguieron la victoria con más pegada que brillo. Marc Montalvo adelantó a los tarraconenses con un gran disparo desde la frontal, pero Ángel López empató instantes después, ya en el tiempo añadido. En ese intercambio certero, Álex Jiménez emergió para conectar un remate de cabeza inapelable que terminó siendo decisivo. Fue otra victoria grana en la que la pegada resultó esencial. Fue otro partido en el que el juego dejó mucho que desear. Nadie acabó satisfecho con la actuación del equipo, pero sí con el resultado, y no hay que olvidar que en el fútbol siempre manda lo segundo.

El Tarazona presentó sus armas en un Nou Estadi en el que compareció con orden, rigor y agresividad. Un equipo que negocia cada esfuerzo y que plantea cada jugada como una batalla. El rival plantó rápidamente una línea de cinco atrás y cedió el balón al Nàstic para que crease con él. Si algo le está costando al conjunto grana es generar ritmo con la posesión. Prioriza el control sobre el riesgo, y eso provoca que los minutos pasen con mucho cuero, pero poco peligro.

Un gol anulado a Jaume Jardí y un disparo tras robo de Marc Montalvo, que repelió Joselete, eran las únicas ocasiones del Nàstic hasta la recta final del primer tiempo. El descanso se vislumbraba cuando el partido se sumergió en un contexto de intercambio de golpes en el que los granas salieron vencedores. Es curioso que un plan de partido que tanto desagrada a Luis César fuese precisamente el que diese ventaja a los locales. Así es el fútbol: a veces rompe tus propios guiones y lo hace a tu favor.

A Jardí le anularon un gol en el minuto 8 que podría haber cambiado el partido

En el minuto 44, César Morgado conectó con Álex Jiménez en una de las pocas bolas filtradas en campo contrario. El murciano recibió, se marchó de su marca y encontró a Marc Montalvo en la frontal. El de Riudoms estuvo agresivo para controlar, enfocar la portería y soltar un disparo que, esta vez sí, salió perfecto. Igual de duro que el primero, pero mejor colocado: un chut seco y raso que entró pegado al palo.

Parecía que el descanso llegaría con ventaja grana, pero lo que vino fue un oasis en el desierto. En un partido tan controlado, Nàstic y Tarazona decidieron afrontar los últimos minutos sin grilletes. El rival castigó al conjunto grana en la primera que tuvo. Una jugada aislada, pero en la que metió al Nàstic en su área y lo acribilló con dos remates. En el primero apareció Rebollo para meter una mano salvadora; en el rechace faltó activación, y Ángel López castigó con un disparo potente que fue directo a la red.

Aquello sucedió en el tiempo añadido, que aún guardaba una sorpresa. En ese caos inesperado, Juanda Fuentes recibió la pelota en su zona favorita: ese costado diestro desde el que puede decidir en cualquier momento. El colombiano puede romper por fuera o por dentro, o golpear directo al área. Apostó por lo segundo y sacó la carta ganadora. Su centro fue al corazón del área, donde apareció un tipo al que, si algo le sobra, es corazón. Álex Jiménez impuso su ley con un remate académico de cabeza que batió al meta del Tarazona. Si el de Águilas afina su efectividad en el remate, estamos ante un atacante de categoría. Lo piensa quien escribe, y también su entrenador.

Mala segunda mitad del Nàstic

En la segunda mitad se esperaba un Nàstic lanzado, espoleado por el gol, capaz de liquidar el duelo en los primeros minutos tras el descanso. Pero no fue así. El conjunto grana bajó sus prestaciones y ya ni siquiera tuvo el control. Perdió la pelota, se metió en el cuerpo a cuerpo que tanto gusta al Tarazona y casi lo paga caro.

Si algo salvó a los tarraconenses fue que enfrente hubo un rival que evidenció que todo lo bueno que tiene atrás le falta arriba. Son competitivos, pero cuando encajan dos goles, les cuesta un mundo reaccionar. El Tarazona apretó, merodeó el área grana y dispuso de varios remates claros, aunque sin colmillo. En los que sí encontraron portería, Rebollo volvió a lucirse con otra buena actuación bajo palos.

El Nàstic venció, pero no convenció. En el fútbol manda el resultado, y mientras se gane, las dudas siempre son menos alarmante. No obstante, hay motivos para estar preocupados. 

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