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Álvaro Pacheco, de no tener equipo a triunfar en el Reus en un mes

El Espanyol cortó al portero en septiembre pero poco después, ha conocido el éxito en el Estadi

El joven portero del Reus FCR, Álvaro Pacheco.

El joven portero del Reus FCR, Álvaro Pacheco.Alfredo González

Marc Libiano

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Tiene 19 años y ya conoce cómo se las gasta la industria del fútbol. El arquero Álvaro Pacheco (Constantí, 2005) se quedó en tierra de nadie en el último día del mercado veraniego, cuando el Espanyol decidió prescindir de sus servicios. Se expresaba en el filial y no esperaba una salida tan brusca del club perico. El fútbol te quita de en medio cuando no interesas, los futbolistas, muchas veces, conviven en el negocio como pura mercancía. Lo sufrió Pacheco, aunque rápido encontró cobijo.

El Reus había incorporado a Dani Parra para compartir portería con Pepo Campanera, pero el club vio como una oportunidad de mercado la opción de Álvaro Pacheco para mejorar en ese puesto tan crucial. Además, el inesperado contratiempo que padeció Dani Parra, ausente casi un mes por un fuerte golpe en la cabeza durante el partido ante el Castellón B de la segunda fecha liguera, acentuó esa necesidad. Y Pacheco ha caído de pie. Parece que acumule años en el vestuario del Estadi.

Canterano de Nàstic y Reus, un curso espléndido en categoría cadete le sirvió para fichar por el juvenil B del Espanyol, ha vestido de blanquiazul hasta que la crudeza del sistema le ha golpeado. Volver a casa en tiempos canallas conlleva sabiduría. Además, el regreso ha resultado fructífero.

«Cuando salí del Espanyol, como conocía a Alberto y a Marc Carrasco, entrené durante dos semanas con el Reus para mantener la forma. Ellos me ofrecieron la opción de fichar y no lo dudé. No me arrepiento, estoy al lado de casa y muy feliz», explica.

El meta ingresó en el once en la jornada siete, justo en el compromiso ante el Sant Andreu, en el Estadi municipal. A pesar de la derrota (1-2), Álvaro ya exhibió muestras de sus capacidades. Físicamente poderoso y de reflejos supersónicos, el nuevo inquilino de la portería rojinegra ha mantenido su status hasta hoy. Incluso protagonizó una noche de enciclopedia en la primera eliminatoria de Copa, cuando se convirtió en héroe al parar dos penaltis decisivos en la tanda que definió la clasificación del Reus. «No me voy a olvidar nunca de ese día. Recuerdo que en la tanda de penaltis tanto Alberto como Dani Parra y Pepo me ayudaron mucho, me orientaron. Yo salí en la foto, pero el éxito es de los cuatro», rememora. Esa noche ha desencadenado en una locura colectiva. El Reus se medirá a la Real Sociedad en la segunda ronda. La Copa y el club conservan su idilio.

Álvaro Pacheco atendió al Diari en el Estadi.

Álvaro Pacheco atendió al Diari en el Estadi.Alfredo González

Un vestuario con el 80 por ciento de integrantes de la zona es hogar para Pacheco. En una cena de equipo, tuvo que cantar subido a la mesa para presentarse en sociedad y ese descaro que siempre desprende ya conquistó a los compañeros. La osadía la traslada al césped, no entiende de presión. Como dicen algunos clásicos del fútbol: la presión, en los andamios. El portero combina su pasión por el deporte con una curiosa función dentro de la caseta. Ejerce como peluquero del equipo, posee una maleta con todos los utensilios para detallar los looks de cada compañero que le reclama. Trabajo extra para él, aunque lo cumple encantado.

La debilidad por parar penaltis y disparos varios la lleva en los genes. Su padre, Antonio, actuó en esa posición durante varios años en el Torreforta. De hecho, también forma parte del staff del Campus de Porteros que Paco Rodri organiza en Cambrils y en el que Álvaro ha participado durante varios años como alumno. «Mi padre me lo ha enseñado todo. Nos levantábamos a las 7 de la mañana para entrenar en el Parc del Francolí, porque el suelo todavía estaba húmedo y no rascaba tanto», admite el joven.

Las últimas dos derrotas del equipo en el campeonato regular no preocupan al protagonista, ya enfocado en el nuevo reto de este fin de semana ante el Barbastro. «Es fútbol, atravesamos un proceso en el que tenemos muchas bajas, pero no ponemos excusas, estamos muy unidos y pronto volverán las victorias».

El caso de Álvaro Pacheco refleja claramente el vértigo con que deben lidiar los profesionales del fútbol, no hay equilibrio, un día viven en una nube y al siguiente no sirven. Por suerte, en casa ha hallado la comprensión que necesitaba.

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