Fútbol
La peor crisis del Nàstic de Tarragona en 16 años coincide con el 'Blue Monday'
El Nàstic encadena cuatro derrotas y vive su peor racha en 16 años en este Blue Monday

Marcos Baselga se lamenta en el césped del Nou Estadi.
En este Blue Monday, 19 de enero, el Nàstic de Tarragona atraviesa una crisis de resultados absolutamente incomparable a cualquiera vivida en las últimas temporadas. El conjunto grana encajó su cuarta derrota consecutiva en liga tras caer ante el Atlético Sanluqueño, en un partido en el que volvió a aflorar una preocupante falta de competitividad que ha convertido a los tarraconenses en un equipo claramente condenado a pelear por el descenso si no hay un giro inmediato. La realidad es dura, pero incontestable: el Nàstic no perdía cuatro encuentros seguidos en el campeonato liguero desde la temporada 2009-2010, una campaña que terminó con la salvación agónica del equipo, a solo un punto de evitar el descenso a Segunda B.
En aquella temporada, el conjunto grana decidió prescindir de César Ferrando cuando el equipo apuntaba al play-off y terminó pidiendo la hora en un curso que se cerró con cinco derrotas en los seis últimos partidos, ya con Luis César en el banquillo, y con una permanencia que se saboreó más con alivio que con orgullo.
Este año, al igual que en aquel curso, todo apunta a que el objetivo acabará siendo el de salvar la categoría. No resulta sencillo aceptar la realidad, pero o los granas se arropan en una racha victoriosa o todos los caminos conducen al mismo desenlace.
Lo cierto es que cuando un equipo encadena cuatro derrotas consecutivas es imposible que la preocupación no aparezca. El Nàstic no solo ha perdido los últimos cuatro partidos, sino que ha dejado una sensación evidente de caída libre. No es únicamente el hecho de perder, sino la manera en la que se hace. Falta energía en algunos tramos, pero sobre todo confianza y determinación para competir los partidos.
El Nàstic se ha convertido en un equipo con la autoestima muy baja, hasta el punto de que la sensación de que la situación está superando al vestuario resulta ya irrefutable. El propio Sergio Camus, con lágrimas en los ojos en la zona mixta de Sanlúcar, reflejó el sentir de una plantilla a la que la realidad le está pasando por encima. Llegaron a un proyecto dibujado para ascender, pero entre todos lo han convertido en un equipo que navega entre la desconfianza y el miedo.
Deportes
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Ahora mismo, el descenso está a solo dos puntos y el Nàstic es el equipo que marca la salvación. Una situación absolutamente inesperada para un club que en verano se marcó el ascenso directo como objetivo innegociable. El margen de error se ha evaporado y cada derrota acumulada hace que la situación resulte más insostenible.
Con este panorama, la bala del entrenador ya se gastó cuando, tras la derrota ante el Atlético Madrileño (0-3) en la décima jornada, el club decidió prescindir de Luis César para apostar por la llegada al banquillo de Cristóbal Parralo. Un cambio que tuvo efecto en las primeras semanas, pero que hoy no ha mejorado los resultados del técnico gallego. Luis César sumó 14 puntos en 10 partidos, mientras que Parralo acumula 11 en nueve jornadas. Números similares que siguen empujando al Nàstic hacia el abismo.
Confianza en Parralo
No obstante, la confianza del club en el técnico cordobés se mantiene. Se le considera un buen entrenador y se sigue creyendo que es el adecuado para reflotar el proyecto. Eso sí, una quinta derrota consecutiva dificultaría seriamente pensar en que dispusiera de mucho más margen si el equipo cae ante el Ibiza.
Tres de los próximos cuatro partidos ligueros son en el Nou Estadi
El calendario sitúa ahora al conjunto celeste como próximo rival en el Nou Estadi, antes de visitar al Alcorcón, recibir al Villarreal B y encadenar otro partido en casa frente al Betis Deportivo. Tres de los próximos cuatro compromisos se disputarán en Tarragona, un detalle al que el Nàstic se aferra como último salvavidas.
El Nàstic vive su peor momento de los últimos años. Cuatro derrotas consecutivas son una losa demasiado pesada. El mercado de invierno avanza y el vestuario reclama nuevas caras. Son tiempos de pesadilla en una entidad grana que necesita volver a respirar, y eso solo pasa por empezar a ganar este sábado ante el Ibiza.