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Andy Alarcón, el central del Reus que brilla con la luz de la discreción

El defensa de La Ràpita cumple su tercera temporada con un rendimiento notable, tiene una conexión especial con su compañero en la zaga Xavi Molina

El central del Reus FCR, Andy Alarcón.

El central del Reus FCR, Andy Alarcón.Andrés Romero

Marc Libiano

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En La Ràpita se gestó la pasión por el fútbol de Andy Alarcón, que con 26 años ha encontrado su prime en el Reus, en el estreno en la Segunda RFEF. De carácter introvertido, aunque con un sentido de la responsabilidad excelso, el central ha calado en el equipo gracias a su capacidad de aprendizaje. Cuentan desde el staff rojinegro que ha experimentado una mejora espléndida con el paso del tiempo, sobre todo en el juego de pies, una de sus principales cuentas pendientes. En ese registro se ha convertido en un zaguero muy aseado, fiable, aunque su principal virtud se encuentre en la contundencia.

Andy cumple su tercera temporada en el club, se unió a la causa en la Tercera División y prácticamente ingresó en el once como uno de los fijos de su entrenador Marc Carrasco. En todo caso, en la vida deportiva del ebrense aparece un socio que ha influido mucho en su capacidad futbolística, su compañero en la retaguardia, Xavi Molina, del que ha absorbido conocimientos y con el que mantiene una relación especial.

Una conexión especial

Xavi Molina y Andy Alarcón protagonizaron el binomio más brillante de defensas de la Tercera División el pasado curso, el del solvente ascenso del Reus dos meses antes de que la competición se consumiera. Da la impresión desde fuera que los dos se entienden solo con una mirada, que conocen sus paraísos y sus infiernos al milímetro. Hay un condimento de admiración indiscutible de Alarcón hacia Molina en esa relación. Lo ve como voz autorizada, como un profesional que ha saboreado la cima del fútbol.

Quizás el momento de mayor debilidad deportiva de Andy Alarcón con la camiseta rojinegra se relaciona con la inoportuna lesión de su socio, ya en el tránsito de la Segunda RFEF. El de La Ràpita se ha tenido que acostumbrar a la ausencia de esa pareja de baile y eso costó en los primeros días, donde comparecieron ramalazos de debilidad. El tiempo ha curado esas heridas nostálgicas, porque nadie sospecha de Alarcón y menos de su rendimiento, casi siempre de notable alto.

La complicidad que existe entre los dos defensas va más allá del fútbol. Molina, incluso, le diseña set list de música indie nacional, el registro musical que admira desde hace un puñado de años. Bandas como Arde Bogotá, Viva Suecia o Vetusta Morla forman parte de la rutina vital de los dos deportivas. Ya dicen que la música y el fútbol, muchas veces van de la mano.

Muy amante de su tierra, cada vez que Marc Carrasco ofrece un respiro a la plantilla, Andy visita La Ràpita para disfrutar de sus impresionantes puestas de sol, en sus redes presume de ello a menudo, mucho más que engalanar su propio ego con imágenes personales.

Y es que el trayecto de este futbolista confirma que la discreción es un don muy infravalorado. Sin levantar la voz, el ebrense se ha ganado la credibilidad de los hinchas y el respeto del vestuario. Habla poco, pero bien. Da ejemplo. Lo de «trabaja en silencio y deja que tu éxito haga todo el ruido», le pega.

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