Emergencia climática
El pueblo de Tarragona hipotecado por el cambio climático
No hay lugar más golpeado por los temporales que Alcanar (Montsià), con tres desastres naturales en seis años. El municipio ebrense se adapta a base de sacrificio y de dedicar todos sus proyectos de gobierno en una década a adaptarse a los fenómenos extremos

Desperfectos en Alcanar (Montsià) provocados por las inundaciones de septiembre de 2023.
Joan Roig es alcalde de Alcanar desde el 5 de octubre de 2018. Apenas diez días después afrontó su primera crisis: un durísimo aguacero que convirtió las calles del municipio en ríos y arrasó con todo. «Supe muy pronto lo que significa gestionar emergencias», cuenta.
Lo mismo ocurrió en 2021 y 2023. En seis años, Alcanar, una localidad del Montsià de unos 10.000 habitantes, se convertía en epicentro y víctima de las inundaciones.
Una década de renuncias
Pocas localidades del arco mediterráneo saben lo que es lidiar con esa condena. «La lucha contra el cambio climático nos ha hipotecado y ha marcado toda nuestra gestión. Tienes que reestructurar todo el plan de gobierno pero tengo claro que quiero dejar a mis hijos un pueblo más resiliente», reconoce el alcalde.
Ebre
Alcanar: d'epicentre dels aiguats a municipi pioner en adaptar el seu urbanisme
Marina Pallás Caturla
«Todo son obras dedicadas a lo mismo. En una década no haremos otra cosa. Y lo hacemos a base de renuncias. Estaba prevista la remodelación de la Plaça Major pero tendrá que esperar, igual que las inversiones en limpieza y jardinería, la contratación de personas…».
Todo son renaturalizaciones de barrancos, canalizaciones o inversión en asfaltado, adaptaciones para proteger a un municipio vulnerable por su orografía y ubicación. La premisa es clara: no reconstruir lo arrasado por la meteorología sino adaptar el urbanismo a esa nueva realidad.
«Todo el dinero va a lo mismo, pero quiero dejar a mis hijos un pueblo más resiliente», admite el alcalde, Joan Roig
El sacrificio económico es ingente. «Tenemos una capacidad de inversión anual de 500.000 euros y acometemos obras de millones», cuenta Roig.
La factura, entre lo ya hecho y lo que queda por delante, rondará los siete millones. A pesar de que hay otras administraciones que aportan, el edil se reivindica: «No existe el concepto de anticipo y eso provoca la ruina de los ayuntamientos. ¿Qué sentido tiene recibir las ayudas tres años después si nosotros hemos hecho los esfuerzos ya? Y hay que tener en cuenta que las subvenciones del Estado, las ayudas por excelencia, solo llegan al 50%. Todo eso nos supone un desgaste».