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El pequeño empujón económico que permite transformar vidas en Tarragona

Las becas del Consell Social de la URV y la Fundació Repsol han impulsado las carreras de medio centenar de personas

Valentina Carreño, beneficiaria de la beca del Consell Social de la URV y la Fundació Repsol, durante el acto de entrega de becas. de este año.

Valentina Carreño, beneficiaria de la beca del Consell Social de la URV y la Fundació Repsol, durante el acto de entrega de becas. de este año.ÀNGEL ULLATE

Aleix Solé

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Anna Mora nació en Deltebre en 1999. Fue la número 29 de su promoción en el MIR en toda España, entre 14.000 aspirantes. Actualmente trabaja en el Hospital Sant Pau de Barcelona como parte de su formación de especialización en dermatología. Todo esto hubiera sido más difícil de conseguir si durante su etapa universitaria no le hubieran concedido una de las becas que proporciona el Consell Social de la Universitat Rovira i Virgili (URV) conjuntamente con la Fundació Repsol. «Mis padres lo hubieran afrontado con muchas dificultades», explica Mora.

Durante la tarde de ayer se entregaron las cuatro nuevas becas que se adjudican cada año y se renovaron las existentes, dotadas con 5.000 euros cada una y que cofinancian en la misma proporción ambas entidades, en un acto celebrado en el Auditori de la Diputació de Tarragona.

Esta beca se adjudica a estudiantes que provengan de la enseñanza secundaria y que accedan a estudios oficiales ofrecidos por la URV. Además, podrán ser objeto de renovación anual hasta que las personas becadas logren la titulación de máster oficial, siempre que continúen sus estudios en la URV y sigan cumpliendo los requisitos económicos y académicos de la convocatoria.

A lo largo de las once ediciones, casi medio centenar de estudiantes se han beneficiado de estas ayudas por un valor conjunto de más de 850.000 euros. Además, en el mismo acto se entregaron el resto de becas que otorga el Consell Social de la URV y que benefician a más de sesenta estudiantes este año.

El caso de Anna Mora es uno de muchos que gracias a este tipo de becas logró acceder a la universidad. De padre camionero y madre cartera, forma parte de la primera generación de su familia que acude a la universidad. Esta antigua becada explica que en primera instancia se quedó a una décima de acceder a los estudios de Medicina en la URV. No obstante, decidió estudiar un ciclo superior en Tarragona. En ese momento ya necesitó la ayuda de la beca general del Ministerio de Educación para afrontar los gastos de desplazamiento y alojamiento. Pasaba de estudiar y vivir en Deltebre a estar a caballo entre su pueblo y la capital de provincia.

Después de graduarse pudo acceder a Medicina. Fue en ese momento que se apuntó para obtener la becas del Consell Social y de la Fundació Repsol. «Eran muy exigentes. Recuerdo que pedían un buen nivel académico», afirma Mora. Para esta médico todo ello fue una fuente de motivación. Necesitaba rendir bien para que se le renovara la beca. «Te vuelve más responsable», explica.

Doble becada

Pero no solo necesitó de esta beca para poder cubrir todos los gastos universitarios. Mora también aplicó a la beca general del Ministerio, que le dio más impulso económico para cubrir todos sus gastos académicos. «No trabajé durante la carrera», explica. Uno de los objetivos de la beca que explica la Fundació Repsol es ese mismo, que los estudiantes se dediquen plenamente a los estudios para aprovechar su máximo potencial.

Pese a ser beneficiaria de dos becas, no era fácil cuadrar los gastos. «Tenía que pagar el alquiler y los desplazamientos a Deltebre. El resto lo dedicaba los veranos a seguir formándome, sobre todo en inglés», comenta Mora.

No hay palabras para definir lo agradecida que estoy

​(Anna Mora, antigua becada)

Después de los seis años de carrera de Medicina y con el título bajo el brazo las becas se acabaron, pero la formación continuaba. Tocaba afrontar el MIR sin ingresos durante aquellos ocho meses. «Tiré de los ahorros de los años anteriores», explica esta médico. Además, a la presión y la exigencia del MIR se le sumó tener que afrontar un cáncer de mama que afectó a su madre. Mora explica que «sin el apoyo de la familia hubiera sido inviable». También comenta que con retrospectiva valora más el esfuerzo que tuvo que realizar aunque en aquel momento «lo mejor era no pararse a pensar, porque si no te hundes».

Con todas estas circunstancias logró ser la vigesimonovena de su promoción en España, su madre superó la enfermedad y ella pudo seguir con su formación MIR en el Hospital Sant Pau. «No hay palabras para definir lo agradecida que estoy», afirma Mora en referencia a la beca que se le concedió.

Mora es una de las antiguas becadas y sigue labrándose su camino en el mundo sanitario. Valentina Carreño, en cambio, forma parte del grupo de becados de esta edición. De hecho, es el sexto año que se le concede, con cuatro años de grado en Psicología y dos años de máster, que es lo que está cursando actualmente.

La confianza que te demuestran con estas becas te hace seguir para adelante

​(Valentina Carreño, becada)

Carreño nació en Caracas, Venezuela, y con solo seis años se desplazó hasta Reus, donde desde entonces reside. «Mi madre estudió ADE en Venezuela, pero los títulos no se pueden convalidar», comenta Carreño. Estas circunstancias dificultaron la integración laboral de su madre en el país y fijó en ella la convicción de que «estudiar es muy importante para mejorar tu futuro», explica.

Valentina Carreño, igual que le sucedió a Anna Mora, también se quedó a las puertas de acceder a la carrera de Psicología y decidió estudiar un ciclo superior. Fue un profesor de ese ciclo quien le comentó la existencia de las becas del Consell Social y de la Fundació Repsol. Consiguió graduarse y, además, acceder a la universidad. Aplicó a estas becas y comenta que «desde entonces me lo han concedido siempre». Sin embargo, no solicitó hasta hace dos años las becas del Ministerio de Educación porque «desconocía de su existencia».

Carreño explica que está invirtiendo el dinero en «el desplazamiento hacia la universidad y en gastos familiares». Pese a ello, también necesitó trabajar para acabar de cubrir todos los gastos necesarios. «Trabajé en el bingo de Reus y luego, tras graduarme como técnica de recursos humanos». Actualmente, entre las clases y las prácticas del máster, tuvo que dejar el trabajo.

Esta psicóloga explica que «no solo es el esfuerzo económico, es la constancia que has tenido». Esta becada comenta que la seguridad económica que te aporta esta beca «te hace sentir bien y con confianza para seguir adelante». Carreño concluye que «en esos momentos de dudas con el estrés del trabajo y el estudio, la confianza que te demuestran con estas becas te hace seguir para adelante».

Transformar vidas

Javier Sancho, director del complejo industrial de Repsol en Tarragona valora muy positivamente los resultados de esta beca. Sancho explica que «son una herramienta que transforma vidas: permiten que estudiantes brillantes, muchos de ellos primera generación en la universidad, puedan centrarse en estudiar sin tener que compatibilizarlo con trabajo». Tambíen declara que «además promueven la equidad en el acceso en la educación superior, con el objetivo que ningún talento quede atrás por motivos económicos, sociales o personales».

Son una herramienta que transforma vidas

​(Javier Sancho, director del complejo industrial de Repsol en Tarragona)

Por otro lado, el director del complejo industrial de Repsol comenta que se decidieron impulsar estas becas para «igualar oportunidades y retener talento local, en coherencia con nuestro compromiso con el territorio. Detectamos jóvenes con buen expediente y motivación que encontraban barreras económicas, sociales o personales para acceder en la URV». Además, declara que estas becas «impulsan excelencia y equidad, a la vez que animan los galardonados a perseverar en su itinerario académico».

En referencia a futuras convocatorias, Sancho explica que «la prioridad es dar continuidad en el programa y a las renovaciones anuales. Mantendremos los criterios vigentes y, en caso de empate, se priorizarán las solicitudes de alumnas mujeres y las que opten por estudios STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas)». Además comenta que «en cuanto al presupuesto, con la suma de las becas del programa y las de la Fundación Repsol, la inversión prevista ascenderá a 60.000 euros anuales». Sancho explica que hasta hoy, este programa conjunto entre la Fundació Repsol y el Consell Social de la URV acumula más de 1,2 millones de euros de inversión.

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