España

La detención de la flotilla solidaria a las puertas de Gaza agrieta el bloque de las izquierdas

Podemos trata de recuperar la vanguardia de la causa propalestina tensando a los aliados de Sánchez y la votación del embargo a Israel

Protestas en muchos países de Europa por el asalto a la flotilla

Protestas en muchos países de Europa por el asalto a la flotillaCHRISTOPHE PETIT TESSON

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«Hemos llamado a las cosas con claridad desde el primer minuto». Con esta frase, Podemos se atribuía el jueves haber estado a la vanguardia de la oposición a Israel por su castigo sobre Gaza, en el texto que envió a su militancia para llamar a participar en las manifestaciones propalestinas, como la celebrada ayer en Madrid. Los morados se jactaban, además, de haber “forzado” a que el Gobierno —es decir, PSOE y Sumar— se moviera “en la dirección correcta”.

«Íntimamente, les molesta que los socialistas estemos ahí», replicaba un destacado miembro del grupo parlamentario del PSOE en el Congreso.

Desde que este pasado verano los socialistas empezaran a usar la palabra “genocidio” para definir la masacre en Gaza —y presionar así al PP en un momento de indefinición de los de Alberto Núñez Feijóo—, en Podemos reaccionaron redoblando sus críticas al Ejecutivo por lo que consideran una “tibia” respuesta frente al Gobierno de Benjamín Netanyahu. Con esta estrategia, los de Ione Belarra buscan meter también en el mismo saco a Sumar, Izquierda Unida, los comunes y otras formaciones del espacio político de la izquierda, para el que la causa palestina siempre ha sido un asunto capital.

La interceptación y detención de la flotilla solidaria el miércoles por la noche en la zona de exclusión frente a Gaza, por parte de la armada israelí, ha contribuido a agrietar aún más este bloque en un momento de la legislatura en el que Moncloa está más necesitada que nunca de victorias parlamentarias. Además, el debate sobre la reunificación de las izquierdas de cara a las próximas generales ha derivado en una creciente rivalidad —en mayor o menor medida— entre los partidos que concurrieron de la mano el 23-J de 2023.

En su llamamiento a la militancia, Podemos fue un paso más allá y denunció la “complicidad” del Gobierno con el Estado hebreo por haber ordenado a la patrullera Furor, que escoltaba a la flotilla, retirarse antes de entrar en la zona de exclusión designada por Israel, lo que podría haber desembocado incluso en un enfrentamiento armado. Sumar había pedido lo mismo, pero los de Belarra, una vez más, se adelantaron en decibelios. Incluso volvieron a ligar su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado de 2026 a la ruptura total de relaciones con Tel Aviv. «Nuestro apoyo a los Presupuestos está condicionado a que este Gobierno abandone esa complicidad y adopte medidas verdaderamente contundentes», zanjaba la nota.

Podemos mantiene la incertidumbre

Moncloa ya se ha dado cuenta de que los de Belarra no van de farol. Los morados mantienen la incertidumbre sobre el sentido de su voto en el pleno del martes, en el que se debatirá la convalidación del real decreto que contiene el embargo de armas a Israel, al que califican de “coladero” por las excepciones incluidas en su texto en aras del interés nacional. La situación podría derivar en una imagen que hace meses habría parecido impensable: la de ver a Podemos tumbando, junto a PP y Vox, una iniciativa destinada a castigar al Gobierno de Netanyahu.

Junts ya ha avanzado su voto favorable, dejando la decisión final en manos de los morados. Consciente de la imagen negativa que esta división proyecta en el Ejecutivo, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, rebajó el viernes sus críticas a la postura de Sánchez —un día antes le había pedido abandonar la “tibieza” y “alzar más la voz”— para cerrar filas. «El Gobierno de España es ejemplar en el mundo en la defensa de los derechos humanos y contra el genocidio en Gaza», afirmó durante un acto en Valencia, en el que se dirigió esta vez a la Unión Europea para exigir la suspensión del acuerdo de asociación con Israel y aplicarle “la misma medicina que a Rusia”. «¿En Gaza no tenemos que hacer lo mismo? Creemos que sí», añadió.

Pero dentro de su grupo parlamentario algunas voces reclaman ir un paso más lejos. Entre ellas, la de Izquierda Unida, que ya amagó con abandonar el Gobierno si no se aprobaba el embargo a Israel y ahora pide endurecerlo durante su tramitación.

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