Escalada
Tambores de guerra en el Caribe: el USS Gerald R. Ford lidera un despliegue sin precedentes
El portaaviones más avanzado de EEUU llegará al Caribe escoltado por un colosal despliegue militar, elevando la tensión con Venezuela y encendiendo las alarmas en la región

El USS Gerald R. Ford, el portaaviones más grande y avanzado de Estados Unidos
El USS Gerald R. Ford, el portaaviones más grande y avanzado de la Marina de Estados Unidos, zarpó del puerto croata de Split rumbo al mar Caribe, en una maniobra que eleva la tensión en toda la región. Su llegada, prevista para dentro de unos días, marcará el punto culminante de un despliegue militar estadounidense sin precedentes en la región en las últimas décadas.
El crucero lanzamisiles USS Gettysburg ya llegó al Caribe el pasado jueves, procedente de Norfolk (Virginia) y es solo una pieza más del mastodóntico arsenal que los Estados Unidos están reuniendo frente a las costas de Venezuela. Este despliegue aumenta el temor a una ofensiva de Washington contra el Gobierno de Nicolás Maduro.
Según el Pentágono, la misión tiene como objetivo «desmantelar redes criminales transnacionales vinculadas al narcotráfico». Sin embargo, el movimiento de fuerzas —que incluye ocho buques de guerra, seis de ellos destructores, y un submarino nuclear— ha sido interpretado por varios gobiernos latinoamericanos, especialmente el de Venezuela, como una amenaza directa.
Desde agosto de 2025, Washington ha concentrado en aguas del Caribe y América Latina una de las mayores fuerzas navales en décadas, respaldada por el despliegue de tropas en Puerto Rico y por operaciones aéreas de vigilancia en toda la región. Analistas militares advierten que, con este despliegue militar, que sobrepasa con creces lo requerido para la lucha contra el narcotráfico, el Caribe se está convirtiendo en un potencial campo de batalla.
Ataques a narcolanchas
En las últimas semanas, la actividad militar estadounidense contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico se ha intensificado notablemente. El Pentágono asegura que las acciones buscan frenar el flujo de drogas hacia el norte, pero el saldo humano crece: al menos 57 personas han muerto en operaciones marítimas desde que comenzó la campaña.
Autorizado personalmente por el presidente Donald Trump, el despliegue militar americano incluye no solo el portaaviones Gerald Ford, sino también aeronaves de combate, bombarderos estratégicos B-52, drones de reconocimiento, marines y unidades de operaciones especiales. Fuentes militares señalan que una concentración de poder semejante no se veía desde la invasión de Granada en 1983.
Como muestra de fuerza, tres bombarderos B-52 realizaron recientemente simulacros de ataque de largo alcance frente a las costas de Venezuela, mientras el 160.º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales efectuaba vuelos de patrulla con helicópteros en apoyo a unidades de élite como los Navy SEALs y la Fuerza Delta. Se estima que las fuerzas estadounidenses desplegadas cuentan con más de 700 misiles listos para operaciones ofensivas.
Washington insiste en que su objetivo es interrumpir los flujos de droga y «debilitar las redes del crimen organizado», acusando directamente al Gobierno de Nicolás Maduro de «colaborar con los cárteles». Caracas, por su parte, denuncia que se trata de un pretexto para justificar una intervención militar y derrocar al régimen.

Fotografía cedida por Prensa de Miraflores del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, hablando durante un acto de gobierno este miércoles, en Caracas.