M. Pilar Sanz: «Desde pequeña, no sé lo que es vivir sin la danza»

Entrevista. Con años de experiencia dando clases, asegura que «la danza es un arte y que la técnica es una herramienta, es decir, es el abecedario que debemos aprender para poder comunicarnos»

03 septiembre 2021 17:50 | Actualizado a 04 septiembre 2021 06:29
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Desde que tiene uso de razón, M. Pilar Sanz (Reus, 1962) siente pasión por la danza, así como por la enseñanza. Empezó a formarse en la entonces Escola de Dansa Artis, cuyo nombre actual es Escola de Dansa i Arts Escèniques Artis de la que es directora desde 1997, centro autorizado por el Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya. En su currículum destaca que es titulada en Danza Clásica por el Conservatorio de Madrid y Teacher Certifícate de la Royal Academy of Dance de Londres. Además, es licenciada en Psicología, especialista en Psicomotricidad educativa, maestra de Educación Física e instructora de Pilates.

Asimismo, es presidenta de la Coordinadora d’Escoles de Dansa Autoritzades de Reus y presidenta de la Associació Dixiclac Claqué, que organiza desde hace 33 años el Festival Internacional de Claqué de Reus, por donde han pasado muchos de los mejores bailarines de claqué del mundo. En 2008 recibió el premio que cada año la Associació de Professionals de Claqué de Barcelona otorga a una persona que destaca en esta modalidad. En su trayectoria profesional, también resalta que formó parte de la comisión artística del Premi Internacional Roseta Mauri y que actualmente es miembro de la comisión artística del Premi-Beca Roseta Mauri organizado por la Associació de Professors de Dansa de les Comarques de Tarragona.

¿Qué le empujó a estudiar danza?

Empecé en la Escola de Dansa Artis cuando tenía 4 años porque me apuntaron mis padres, pero desde siempre me quedaba embelesada cuando miraba las películas de Fred Astaire y Ginger Rogers y los bailarines del ballet Zoom. Así que nunca me han importado las horas que dedicaba a las clases porque era feliz bailando.

También le apasiona la enseñanza.

Sí. Desde pequeña también tenía claro que quería dedicarme a ello. Así que, con el paso del tiempo, uní mi entusiasmo por la danza y mi vocación por la enseñanza.

En aquella época, estudiar danza clásica no era fácil.

No, porque debías prepararte de forma libre, para después examinarte en un conservatorio, es decir, te lo jugabas todo a una carta.

Por todo ello, ¿qué significa para usted la danza?

Desde pequeña, no sé lo que es vivir sin la danza, es decir, siempre ha estado a mi lado. La danza me ha regalado muchas cosas en la vida, además de los beneficios que conocemos a nivel físico y psíquico. Martha Graham siempre decía que «la danza es el lenguaje secreto del alma». Lo que los bailarines hacemos es aprender un lenguaje –la técnica– que permite expresarnos y transmitir y comunicar al público; algo que para mí es lo más importante. Cuando una persona ve a un bailarín o bailarina debe entusiasmarse y enamorarse.

¿La técnica es lo más importante?

Debemos tener en cuenta que la danza es un arte y que la técnica es una herramienta, es decir, es el abecedario que debemos aprender para poder comunicarnos.

¿Quién no sabe comunicar desde el escenario es un mal bailarín o bailarina?

No es un mal bailarín, para mí, tal vez, sería un técnico del movimiento por decirlo de alguna manera. La técnica es lo que demuestra la calidad del bailarín, pero no es lo único en lo que debemos fijarnos. Un bailarín o bailarina, aunque sea capaz de hacer decenas de fouettés, también debe ser capaz transmitir alegría, tristeza, emoción, miedo… No podemos olvidar que la danza es un arte, como la pintura y la música.

¿Cuándo entra en el aula, las preocupaciones se olvidan?

Después de entrar a una clase a bailar o enseñar, sales diferente, es decir, experimentas como una especie de catarsis.

También es licenciada en psicología. ¿A la hora de dar clases le sirven los conocimientos?

Como pasa en muchas familias, me aconsejaron, además de estudiar danza, ir a la universidad. De hecho, agradezco que en aquel momento me aconsejarán seguir estudiando. Sobre lo que me preguntas, debo decir que en la práctica he aprendido mucho más de psicología en la Escola Artis que en la universidad, salvando las distancias. Durante la carrera los profesores nos enseñaron que no existen las recetas, es decir, que cada alumno es diferente y único, algo esencial en cualquier proceso de aprendizaje para obtener resultados.

¿Todo el mundo tiene aptitudes para bailar?

Bailar podemos hacerlo todos. Lo complicado es aprender la técnica y obtener unos resultados de calidad. En este sentido, como existen un sinfín de técnicas, cada persona, como única y diferente, debe encontrar su modalidad, que con sus aptitudes y condiciones le permitan evolucionar

No hay edad para empezar

He tenido alumnos de más de 40 años cuya ilusión en la vida era aprender danza clásica y, aunque no tenían las condiciones físicas, eran la persona más feliz del mundo cuando venían a clase. Los profesores también debemos gestionar y guiar la capacidad de los alumnos. A mis 59 años he visto de todo, como alumnos que tenían unas condiciones físicas extraordinarias, pero que, por su personalidad y su manera de trabajar, no han evolucionado.

La actitud también es esencial.

Además de tener las condiciones físicas, la danza requiere de disciplina y constancia.

La Escola de Dansa Artis se fundó en 1947. Primero como alumna y ahora como directora, ¿qué balance hace?

El año que viene celebraremos 75 años, una efeméride que habla por sí sola. Estoy enamorada de la danza y de la escuela que fundó Enriqueta Prats, siendo la primera escuela de danza en Reus y la segunda en la provincia de Tarragona. Más tarde, junto a su hermana Roser Prats dirigieron el centro y en 1993 yo empecé como subdirectora.

La escuela ha crecido.

Somos un centro de 500 bailarines y bailarinas con 25 profesores y decenas de modalidades de danza. En la escuela hemos sido pioneros en todas las especialidades como la danza clásica, la española, la contemporánea, el jazz, el claqué y las danzas urbanas. Además, pertenecemos a entidades nacionales e internacionales como la Royal Academy of Dance de Londres, la Imperial Society of Teachers of Dancing, la Asociación de Profesores de Danza Española y el Consell Internacional de la Dansa UNESCO, etc.

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